Zentolos

Perlas heterogéneas para mentes inquietas

Archive for the ‘Auto Relatos’ Category

Los tiempos están cambiando

Posted by Lughnasad On Septiembre - 6 - 2010 1 COMMENT Subscribe here

El tradicional partido de las fiestas del pueblo solteros contra casados, ha sido suspendido por falta de efectivos necesarios y suficientes entre el colectivo de los solteros. En su lugar se disputará (con perdón) el partido casados contra divorciados.

Es probable que, el año que viene, dicha actividad sea suspendida, en este caso, por falta de casados.

En 1978 con la llegada de la democracia, se abolió la pena de muerte de nuestro país y con ella se fue una de las grandes tradiciones españolas: el garrote vil.
El garrote vil, fue la máquina de matar usada preferentemente en España desde 1820, hasta casi finales del siglo XX. La máquina estaba compuesta por una columna de madera, un asiento, para mayor comodidad del reo y un aro de hierro que se colocaba en el cuello y que, tras ser apretado, provocaba la muerte del ajusticiado. E garrote vil fue el sustituto de la horca, un medio que, por aquel entonces (principios de siglo XIX), era considerado demasiado cruel. El garrote, bien ejecutado, comprime y rompe la apófisis de la vértebra axis y produce una muerte instantánea. Pero, como buen invento español, la realidad puede ser muy distinta, pues si el reo tiene una complexión fuerte o el verdugo no tiene la fuerza suficiente, la muerte se produce por asfixia y puede demorarse varios minutos.
Sea como fuere, esta tradición de fuerte arraigo popular, también fue defendida por una parte importante de la intelectualidad de la época, como, por ejemplo, el profesor Don Benjamín Garot i Vill, en cuyo tratado El arte del garrote, se hace una verdadera defensa de la máquina, valorando, por encima de todo, la nobleza que aporta al condenado el hecho de morir sentado. El artilugio sirvió, incluso, de inspiración para que el escritor y poeta toledano Juan de la Garrocha Villena, perpetrara su poemario Ensoñaciones a la sombra del garrote. Como muestra, el poema titulado Plácidamente, que refleja, como ninguno, los requiebros de la vida, los reflejos oníricos de la sordidez insondable del alma humana, en fin, un poema lleno de sensibilidad y arte:

A garrote vil, a garrote vil
así murió,
plácidamente, a garrote vil.
Su última cena
bacalao al pil pil
así murió,
plácidamente, a garrote vil

El clímax de las manifestaciones artísticas tuvo lugar el 2 de abril de 1973 cuando el artista iconoclasta Manuel G. Arrote (Oviedo,1953; †Aranjuez abril de 1973), pionero de las perfomances en España, llenó el Palacio de la Música de Aranjuez para representar, “Agarrotado“, su obra culmen, llena de tragedia, pasión y lucidez que resaltaba los aspectos más positivos de la Humanidad.
Con estos ejemplos queda claro, que la pena capital con garrote vil tenía un elevado apoyo popular y que fue defendida y sirvió como inspiración a buena parte de la intelectualidad española de mitad del siglo XX.
Sin embargo, tampoco podemos olvidar el aspecto socioeconómico de la actividad. Según se recoge en el Anuario de Verdugos y Sayones (Ministerio de Justicia, pp.35-54), en 1964, el garrote vil generaba mil puestos de trabajo directos y varias decenas de miles de empleos indirectos. El Sindicato de Verdugos (SV) y La Asociación de Carpinteros del Garrote (ACG) manifestaron su rechazo frontal al cese de la actividad del artilugio, pues varios cientos de familias quedaban desamparadas. Esta situación llevó a ambos colectivos a convocar una huelga, que fue la primera huelga a la japonesa en España. Los frutos, sin embargo, no fueron los deseados, ya que en aquellos momentos no había suficientes reos para llevar a cabo tan arriesgada acción. En el momento álgido de la protesta, Antonio López Sierra, inició una huelga de brazos cruzados en medio de una ejecución, el reo tardó en morir 2 días y cuatro horas. Fue la vuelta de tuerca definitiva para que el garrote vil fuese abandonado para la aplicación de la pena capital.
Posteriormente, los partidos conservadores organizaron las protestas ciudadanas que culminaron con la gran manifestación de Madrid en 1978, con el lema: “Que no se extingan los verdugos. Salvemos el garrote”.
Todas las protestas, manifiestos y declaraciones no sirvieron para nada, y el garrote vil fue eliminado para siempre de España.

Por si alguien lo dudaba, este relato es satírico y tiene mucho que ver con este otro: Golpe a la tauromafia.

Zeta

Posted by Lughnasad On Junio - 30 - 2010 5 COMMENTS Subscribe here

Llevaba horas escondido en una oscura habitación, sin noción del tiempo pasado, no era capaz de recordar cómo había llegado hasta allí, de hecho, en ese preciso momento, recordaba muy pocas cosas de lo que había pasado en las últimas horas. Permaneció agazapado mientras se recuperaba, lentamente, de la extraña situación de estar, absolutamente, perdido.

El silencio lo invadía todo y se percató de que hacía un buen rato que no escuchaba ningún ruido en el exterior. Quizás, fuese un buen momento para salir de su escondrijo. Echar un vistazo al exterior y saber, por fin, dónde demonios estaba.
Se incorporó torpemente, siendo consciente de la tremenda dificultad que tenía para coordinar sus movimientos. No era de extrañar, después de estar, casi inmóvil, durante un tiempo indeterminado. Sus pensamientos tampoco eran demasiado fluidos, pero qué mente, no se alteraría después de ver cómo en apenas 24 horas todo el mundo conocido se había venido abajo. Ni siquiera sabía si mujer estaba viva. Esperaba que hubiera podido esconderse como él.
Con cautela, salió de su escondite y lo que vio fue descorazonador. La ciudad entera parecía devastada, bastantes edificios estaban en llamas, muchos coches parecían atravesados en plena calle, el caos parecía dominarlo todo. Por las calles podían verse numerosos grupos de aquellos malditos seres que deambulaban sin rumbo fijo. En ese momento, vio cómo el movimiento, aparentemente, errático de los diferentes grupos, se organizaba. Todos empezaron a correr en la misma dirección. Se dirigían hacia un automóvil aparcado delante del Gran Teatro, más de treinta criaturas se abalanzaron sobre el vehículo, rompieron los cristales, el grito desgarrador de un niño pequeño se alzó por encima de los gruñidos hambrientos de aquellas bestias. Aprovechó que lo despedazaban y lo devoraban, para cruzar la calle y escapar a una zona más segura. Mientras huía, corriendo por calles desiertas, intentó sentir algo por lo que acababa de ver, pero fue incapaz de sentir lástima por el muchacho. Se justificó pensando en cómo la tragedia podía deshumanizar a uno hasta ese punto.
Durante un par de horas buscó un nuevo cobijo, hasta que llegó a las inmediaciones del Centro Comercial. Decidió entrar y buscar un nuevo escondite, pues su torpeza iba en aumento, sus piernas y su cerebro parecían desconectarse de forma alarmante y sus pensamientos eran cada vez más confusos. Necesitaba descansar con urgencia, estaba exhausto y tal y como estaba el mundo, no podía permitirse el lujo de cometer un error. Finalmente, entró en el Centro Comercial y encontró un sitio perfecto para pasar la noche. Se acurrucó en una de las esquinas y se quedó dormido al instante.

Despertó para darse cuenta de que su estado había empeorado. Sus músculos, excesivamente rígidos, reducían de forma notable su movilidad. Anhelaba una buena cama donde dormir, un lugar seguro y cálido, sentir a su lado el cuerpo caliente de su esposa. Sin poder evitarlo, empezó a llorar recordando una vida que sólo unas horas antes, parecía de cuento de hadas. Para empeorar la situación, su cabeza tampoco estaba mucho mejor. Después del ataque de frustración, quedó en estado semicatatónico. Durante un tiempo excesivo su cabeza se quedó vacía. No era capaz de concentrarse en sus pensamientos, que parecían arrastrarse, las palabras inconexas que surgían de su mente sonaban más como un gruñido que como algo humano.
Intentó recomponerse física y moralmente para afrontar con garantías una nueva salida al exterior. Puso un oído en la puerta y la abrió con cuidado. Después de una mirad furtiva, salió de su cubículo y deambuló por el Centro Comercial. Su primer impulso de supervivencia fue intentar llevar unos cuantos víveres a su refugio seguro pero, después de pasear por las estanterías del Supermercado y a pesar de llevar un día sin comer, decidió no recoger nada, no se sentía hambriento ni sediento y toda aquella comida le provocaba un malestar físico incomprensible. Algo parecía haber cambiado en su cuerpo y en su mente, pero no era de extrañar, cuando uno es el protagonista del Apocalipsis. Así que decidió cambiar sus planes de buscar comida, por intentar buscar a otras personas. Sentía la imperiosa necesidad del contacto con otras personas, necesitaba recuperar su propia Humanidad.
Se acercaba una nueva noche y regresó a su escondite. Su rigidez corporal, lejos de atenuarse, iba en aumento. Percibía sus movimientos más descoordinados, su mente estaba cada vez más lenta, con pensamientos inconexos que era incapaz de interpretar. Al llegar al refugio, intentó hacer balance del día. Fue consciente de que tenía enormes lagunas y que un par de veces se encontró perdido en un lugar al que no sabía cómo había llegado. Eso le preocupaba. Cabía la posibilidad de que, en uno de esos lapsus, fuese atacado por las criaturas. Mientras cavilaba sobre eso, se quedó dormido.

El despertar a un nuevo día, trajo más malas noticias. Durante los primeros minutos de vigilia, estuvo intentando recordar dónde estaba y quién era. Era incapaz de hilar sus pensamientos complejos, parecía que su mente racional se había volatilizado, apenas podía pensar con claridad. Casi como un animal y olvidando las mínimas precauciones salió de nuevo al Centro Comercial. Siguiendo un instinto, se dirigió hasta la sección del supermercado y notó que tenía un apetito voraz. Comenzó a comer compulsivamente varias tabletas de chocolate pero, su desagradable sabor, le provocó unas arcadas imparables. Vomitó, chocolate y sangre mancharon sus zapatos andrajosos. Al agacharse de nuevo, ante la fuerza de otra arcada, vio su rostro reflejado en el pulido suelo del supermercado y, horrorizado, vio su rostro demacrado. Era posible que llevara muchos más días de los que pensaba, huyendo de aquellas bestias. El golpe de realidad, hundió su moral. Decidió volver al refugio y descansar. Al doblar la esquina, vio a un grupo de aquellas criaturas moviéndose lentamente. Al momento su mente se paralizó, un terror sobrenatural se adueñó de él. Venían hacia él, lo habían visto, estaba perdido, jamás volvería a ver a … Su mente adormecida, reaccionó, tiiiiraaaateeee aaal suuuueeeelooooo, noooooo teeee muuueeeevaaass. Así lo hizo, se acurrucó en una esquina y esperó. El grupo pasó a su lado indiferente. Un grito de júbilo salió de su mente. Lo había conseguido, su táctica había funcionado. La próxima vez, quizás no tuviese tanta suerte, debería ser más precavido.
Así pasaron los días, todos iguales, todos indistinguibles uno de otro. Sin contacto con ninguna otra persona y con su mente cada vez peor. Su capacidad de hablar, había quedado reducida a simples gruñidos. Casi no recordaba nada de su vida anterior, el rostro de su mujer apenas era un garabato en su enloquecida mente.

Cada vez había menos de aquellos seres, quizás aún quedasen esperanzas para la Humanidad. Un día, empezó a oír un ruido sordo que venía del cielo. A lo mejor era uno de aquellos aparatos que volaba. También le pareció oír el ruido de camiones. Su mente pareció activarse un poco, aquellos sonidos le traían recuerdos casi olvidados, podían ser la Esperanza de recuperar su vida. Salió de su escondite y al final del pasillo un escuadrón del ejército estaba acabando con los pocos bichos que quedaban. Definitivamente, lo peor había pasado.
Empezó a agitar los brazos, lanzó un grito de júbilo y se puso a correr lo más rápido que podía. Un par de soldados lo vieron. Percibió una sonrisa en el rostro de ambos. Agitó los brazos en señal de alegría y un gruñido de felicidad salió de su garganta. El soldado más joven le hizo una señal a su superior, levantó el arma y le descerrajó un tiro en toda la cabeza.
Su cuerpo se paró en seco, se elevó en el aire y cayó como un peso muerto. Su mente enferma fue incapaz de entender nada. Su último pensamiento se fue hacia una mujer de la que ya no recordaba ni su nombre. Lo último que escuchó, mientras su mente se apagaba y una lágrima resbalaba por su cara putrefacta, fue la voz metálica del soldado…todo despejado, hemos liquidado al último de estos cabrones, Centro Comercial limpio…

Orgullo Nacional (a golpe de cheque)

Posted by Lughnasad On Junio - 2 - 2010 2 COMMENTS Subscribe here

Hoy tenemos una entrevista en exclusiva con Paco Fernández, jugador de la coja, que va debutar en el próximo Mundial de fúrbol de SudaAfrica.
- Paco, que significa para ti debutar con la Erección Española.
- Pos hombre, el furbol es así, somos once contra once…
- Joder, Paco. Céntrate.
- Vaaale. Pos pa mi es un orgullo muy grande. Lo más grande que le puede pasar a un futbolista es jugar con su selección. Como español estoy megasuperorgulloso de poder representar a mi país.
- Y en el barrio tendrás a todo el mundo pendiente de ti, ¿no?
- Pos sí. La verdad. La gente está orgullosa de que, un tío humilde como yo, llegue hasta aquí. Los chicos me piden autógrafos y esas cosas. Soy muy feliz.
- ¿Quién ganará el Mundial, Paco?
- Me pones entre la espalda y la pared. Pos no sé, ganará alguno de los de siempre, Alemania o Brasil o Argentina o Italia…
- Eres un cachondo Paco, ¿no te olvidas de algo?
- Anda claro, ¡los donuts!
- La verdad Paco, eres un cachondo. ¿Y España?
- Pos claro, hombre, España también, que estaba de broma.
- ¿Crees que será fácil ganar el Mundial?
- No. Fácil no. En el furbol no hay enemigo pequeño, hasta el rabo todo es toro, al final somos once contra once y puede ganar cualquiera. Hay que estar concentrados atrás, no recibir goles y alante hay que estar acertao. La meta en cada partido es marcar un gol más que el rival, con eso debería ser suficiente.
- Grandes palabras, Paco, grandes palabras.
- Bueno te vemos orgulloso de ser español. Supongo que, entre todos, intentaréis darle una alegría al país en estos tiempos de crisis, ¿no?
- Pos claro. Vamos a dejarnos la piel en el campo por esos cuatro millones de personas sin trabajo, lo vamos a dar todo. Con dos cojones, que pa eso somos de la Erección.
- Ya sabes que el plan de ajuste del Gobierno también afecta a las primas de la Erección Española de Furbol. Sois un ejemplo a seguir para millones de personas.
- A mi me da igual. Yo no tengo primas, sólo una hermana.
- Vamos a ver, Paco. Me refiero a que por culpa de la crisis, no os van a dar un duro por ganar el Mundial.
- (Paco con cara de incredulidad y sin palabras, mira a su representante).
- Estooo, ¿Paco? ¿Paco? ¿No sabes que el gobierno os ha quitado los 550.000€ que teníais de prima?
- Me cago en su puta madre, en la puta crisis y en este gobierno socialista de mierda. Va a ir a SudaAfrica su puta madre, me cago hasta en san…
(piiiiiiiiiiiii, somos incapaces de reproducir los improperios de Paco Fernández, jugador de la Erección Española de Furbol)
Paco Fernández coge su coche, un Mercedes SLR McLaren Roadster 722 S (PUBLICIDAD ON: el Mercedes que da una vuelta a un campo de furbol en sólo 4 segundos PUBLICIDAD OFF), y sale pitando de la concentración de la Erección Española. La noticia se ha corrido como la pólvora y todos los jugadores, excepto Julián Gutiérrez, lesionado y que no puede correr por llevar muletas, han abandonado la concentración.
Este año, JODEMOS.

Sueños surrealistas

Posted by Lughnasad On Abril - 26 - 2010 4 COMMENTS Subscribe here

El arrendajo, con sus alas extendidas, aprovechaba las corrientes de aire para sobrevolar la zona. Llevaba un buen rato al acecho, hasta que en el medio de un prado añil resplandeciente, pudo ver a unas pequeñas bellotas tratando de huir. De inmediato, se lanzó en picado. Las pobres bellotas vieron un reflejo azul y negro en el cielo, dieron un grito, y empezaron a correr para refugiarse en el bosque de tulipanes. El arrendajo, en caída libre, descubrió a tiempo la estratagema de las bellotas y no tuvo piedad. Capturó a tres, comió dos y enterró una. Quizás algún día la caza no fuera tan productiva. El arrendajo, con su cerebro de nuez, olvidó aquella bellota muerta a los cinco minutos. Al cabo de seis meses nacería un bello nogal.

La bandada de perdices morunas llevaba horas escondida en el bosque de tulipanes. Hacía media hora, habían visto a un arrendajo, cazando sin piedad a unas pobres bellotas. Perdices y bellotas eran buenas amigas y sus corazoncitos, pulsando 500 veces por minuto, se encogieron ante el saviento espectáculo. Sin embargo, ellas estaban esperando hacer lo mismo que el arrendajo. Llevaban horas esperando la llegada del caballo. Lo habían escuchado relinchar, como siempre hacían aquellos estúpidos animales, incapaces de mantener la boca cerrada. El momento llegaba. La tensión se palpaba, igual que el niño apalpa debajo de la sotana buscando un caramelo. El caballo pasó a su lado y todas saltaron al unísono, con un estruendo semejante al bramido de las nubes las noches de tormenta. El cuatralbo, jinete del pueblo, quedó paralizado del susto. Eran buenas ganadoras estas perdices. Ataron el caballo a un tulipán fosforescente, y esperaron la llegada del bípedo. El hombre, al ver a su montura atada, no pudo resistir el sufrimiento del animal y le pegó dos tiros con su loctite reglamentario. Con su arma sin munición, fue asaltado por la jauría de perdices que le dieron muerte con saña, lo dejaron hecho un cristo en un santiamén. Las perdices le arrancaron los tres ojos, comieron dos y enterraron uno. Quizás algún día la caza no fuera tan productiva. Las perdices, con su cerebro de pez, olvidaron aquel ojo enterrado a los cinco minutos. Al cabo de seis meses nacería la codicia.

A los toros de Lidia, que vivía con su marido en una pequeña hacienda próxima al bosque de tulipanes, la jugarreta de las perdices no les gustó nada. Los toros llevaban años seleccionado a los mejores hombres para el bello arte de la Homomaquia. Cada uno de aquellos nobles y valientes animales de dos patas costaba un dineral, y el ganado perdido había costado una buena cantidad. Así que, indignados, decidieron organizar una corrida para ahogar su frustración. Mandaron unas 100 palomas mensajeras para avisar a todo el mundo y al cabo de media hora había una centena de toros en el coso. Salió el tororo entre aplausos del respetable, dispuesto a enfrentarse cuerpo a cuerpo con el hombre, que salió acojonado intentando huir, pero eso enardeció los ánimos de la grada. El diestro cogió el capote con la pata izquierda, era un diestro zurdo, cosa poco habitual en la Homomaquia. Le dio unos cuantos pases que deleitaron al público, que estalló en aplausos, lo que provocó al menos tres heridos en la grada superior. – ¡Gran Corrida!-, gritó un toro fanfarrón llamado Peter North, que tenía las patas enrojecidas de tanto aplaudir. Después de unos cuantos pases más, el tororo entró a matar, y salió vivo. Le clavó su asta hasta el corazón y el hombre murió entre estertores de felicidad, había cumplido su cometido con generosidad. El respetable sacó sus rabos y empezaron a agitar sus penachos pidiendo el máximo trofeo. El presidente, ZP, mandó cortar las tres orejas, la oposición se quejó. Las tres orejas se enviaron a Almería, ciudad de las almas, donde un zafio zaino recibió las tres orejas, se comió dos y enterró una en el parque del olvido. Quizás algún día la faena no fuera tan productiva. Al cabo de seis meses nacería un sueño. Un sueño surrealista.

Dictadura paternofilial

Posted by Lughnasad On Noviembre - 25 - 2009 ADD COMMENTS Subscribe here

Diez de la mañana. Lunes del año 2018. En los Juzgados del Instituto de Educación Secundaria Anxel Fole de Neolugo.
Interior del Juzgado de conflictos académicos.
En una pequeña sala podemos ver a un juez con su toga negra y cara de pocos amigos. En una mesa situada enfrente y a la derecha están un señor joven con la cara congestionada, los ojos enrojecidos de ira, y a su lado un adolescente con un aire de superioridad evidente. El adolescente mira con actitud agresiva a la mesa de la izquierda. En dicha mesa, podemos ver a un hombre de mediana edad, hombros caídos, mirada clavada en el suelo, actitud derrotada.
Comienza el Juicio.
El juez manda llamar al padre de Borja Williams Saavedra, el señor Antonio Saavedra. Este se pone en pie.
- Veamos Sr. Saavedra, puede decirnos cuál son las razones por las que ha convocado este juicio rápido en contra del profesor Álvaro Gómez.
(Al oír su nombre, el profesor se hunde un poco más en su silla).
- Pues muy claras joder. El mequetrefe ese le ha puesto a mi Borja un cero y eso no se lo permito yo al hijoputa ese.
(Mientras mira con desprecio al profesor, se agacha y saca un papel de una carpeta).
¿Entiende? Esto no puede ser y se lo voy a demostrar ahora mismo, señor juez.
(Se acerca al juez y le enseña una hoja prácticamente en blanco, si no fuera por el nombre del adolescente (Borja Willians Sabedra, sic) escrito en la esquina superior izquierda y un cero escrito en rojo en la esquina derecha).
Ve usted, señor juez, esto es inadmisible (blandiendo orgulloso el folio en blanco), mi Borja no puede sufrir esta humillación. Ayer sus compañeros se burlaron de él y llegó a casa hecho una furia. Tenía tal cabreo el pobre, que desnucó con sus propias manos el gatito de su hermana pequeña, pobre. Pobre Borja. El psicólogo de la familia nos ha dicho que los daños quizás sean crónicos y le ha recetado Tranxilium 15 de forma permanente. Por este motivo, pedimos el castigo inmediato de este hombre sin alma, que ha humillado de esta manera a mi hijo.
(El juez examina detenidamente el folio en blanco, le da la vuelta por si en la otra cara hay algo escrito)
(Pensamientos del juez: Joder, el niñato este ni siquiera sabe escribir correctamente su nombre, se merecía un castigo ejemplar, y el padre igual por gilipollas. Vaya trabajo de mierda.)
Está bien claro el asunto, declara el juez, el profesor Álvaro Gómez ha demostrado una falta de humanidad impropia de alguien que se denomina docente y viendo los graves y, posiblemente, irreparables daños psicológicos que ha ocasionado en el muchacho, lo condeno a la máxima pena que puede imponer este tribunal…
(El profesor es incapaz de oír el resto de la sentencia. Comienza a balbucear. Intenta pedirle al juez que escuche su testimonio. Pero éste le hace un gesto despectivo con la mano para que se calle).
… que será efectiva esta misma mañana en el patio de este mismo instituto.

Al cabo de dos horas, podemos ver, el que podría ser un patio de un colegio cualquiera, atestado de niños y adolescentes. En sus caras se refleja el deseo de venganza, están nerviosos, exaltados. En el centro del patio podemos ver una estructura elevada, con un tocón de árbol en el medio. El profesor Álvaro Gómez, cabizbajo, hace entrada en el patio. Los niños se hacen a un lado y dejan un pequeño espacio para que pase. Una niña, no mayor de ocho años, se acerca y le escupe. Una lágrima imperceptible se descuelga por sus ojos vidriosos.
El profesor sube a la estructura, se arrodilla delante del tocón. El silencio es abrumador. Un brillo metálico resplandece en el patio. Sssshhhhiiiiiiiii. Golpe seco. Gritos de júbilo. Nuestra visión asciende, haciendo cada vez más pequeño el patio del colegio.

Epílogo:
Tres de la tarde del mismo día. Comienza el Telediario de Antele5. El presentador con cara seria comienza su espectáculo: muy buenas tardes, hoy iniciamos el telediario con una exclusiva mundial. Hemos cogido a Belén Esteban, sin maquillar, comprando un par de kilos de tomates en el Lidl del barrio. Conectamos con nuestros reporteros en directo… (se pierde la voz del presentador, mientras vemos las impactantes imágenes que nos prometían).

Todo esto surgió al escuchar dos noticias a cada cual más impactante: Juzgan a un profesor por castigar a una alumna que no hizo los deberes aparecida en el Diaro Información, y esta otra, escuchada en Radio3 y que puedes leer en Padres canadienses ganan la batalla legal contra los deberes escolares, aparecida en The Guardian. Cada vez estoy más de acuerdo con Josemi y ¡Woody Allen! con la aparición de una licencia de paternidad.

Las despedidas

Posted by Lughnasad On Septiembre - 30 - 2009 ADD COMMENTS Subscribe here

Como cada mañana se acercó a ella despacito, para no despertarla. Llegó hasta la cama y acercó la boca hasta su cuello. La besó apenas rozando su piel, aspiró su aroma cálido, embriagador y le susurró muy bajito: Te quiero. Ella, en la frontera del sueño, sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo y sólo pudo contestar con un sonido gutural de placer. Él se dio media vuelta y, descalzo para no hacer ruido, salió de la habitación. Nunca pudo saborear el hecho de que esa sería la última vez que olería su cuerpo cálido y dormido. Por suerte, ella recordaría durante años aquel maravilloso ritual diario, aquel breve e intenso TE QUIERO de cada día. Gracias a eso pudo resistir las primeras noches del invierno sin su presencia.

*****

Como cada mañana cerró la puerta de la habitación dando un golpe, con la esperanza de que la zorra despertase de una puta vez. Salió de casa regalando otro portazo, sintiéndose cojonudamente bien, sin saber que ese portazo sería el último que daría en aquella casa y en su vida. Cuando sonó el teléfono y la policía le comunicó lo sucedido, ella sólo pudo sentir el alivio de que nunca más tendría que soportar otro portazo.

La mano fantasma

Posted by Lughnasad On Septiembre - 4 - 2009 ADD COMMENTS Subscribe here

En el momento de recoger la pequeña urna del crematorio con la mano derecha, sintió un inexplicable pinchazo en su mano fantasma.

La máscara

Posted by Lughnasad On Mayo - 13 - 2009 5 COMMENTS Subscribe here

Mauro estaba deseando la llegada de aquel día desde hacía semanas. Era la primera vez que era consciente de desear algo con tanta intensidad, en sus cinco años de vida había querido muchas cosas y había tenido infinidad de rabietas silenciosas, pero nunca había tenido ese sentimiento de deseo.
Finalmente, el día llegó. Era lunes de Carnaval y su madre ya le tenía preparado el disfraz para ir a la fiesta. Mauro temblaba de la emoción, aunque resultaba imperceptible, incluso para su madre. Las reglas eran muy estrictas en relación a eso y Mauro se cuidaba muy mucho de cumplirlas, más por miedo al duro castigo que por convencimiento.
El gran momento llegó, se puso el disfraz y lo más importante: la careta. Mauro salió de casa con una amplia sonrisa debajo de aquella inexpresiva máscara. A los cinco minutos le dolían los mofletes, no estaba acostumbrado.
El día fue maravilloso y lo pasó como nunca antes Aunque aparentemente su cuerpo no expresaba esa emoción, debajo de la coraza de plástico sus ojos chispeaban felicidad o bien se ponían cristalinos y una lágrima afloraba apenas. Era la primera vez en su vida que podía expresar unas emociones que él conocía bien pero que no se podía permitir que salieran al exterior.

En esos momentos de euforia, recordó la primera vez que sin poder evitarlo, su boca emitió un gruñido, extrañamente parecido a lo que nosotros llamaríamos carcajada. En ese mismo momento, su amado padre descargó la babyteaser sobre él y quedó inconsciente en el suelo. Cuando se despertó, su cuerpecito le dolía por todas partes y encontró una enorme mancha húmeda en sus pantalones. Su padre le miraba fijamente, sin un atisbo de emoción, le reprendió duramente: Mauro debes evitar esas estúpidas manifestaciones de emoción, si no lo aprendes ahora, en el colegio será mucho peor. Aquella lección quedó marcada en su pequeño cerebro. Sin embargo, Mauro en la soledad de su cuarto, aprendió a reír, a llorar, a emocionarse. No lo podía evitar.
En el colegio, las cosas quedaron claras desde el primer día, estaban prohibidas las emo-expresiones, cualquiera de ellas sería castigada con severidad.

Al llegar aquella noche a casa, Mauro luchó por no quitarse la careta, pero no lo consiguió. Su padre, inexpresivo, aplicó de nuevo la babyteaser
Las semanas siguientes fueron terribles. Por el día no movía ni un músculo de su cara, por las noches, con la careta puesta, lloraba como un niño o reía como demonio. Por el día era desgraciado, por la noche era el ser más feliz. Esta dualidad provocó que Mauro tomara una decisión. Una decisión terrible, pero la única en esta situación. Un sábado por la mañana calentó un litro de aceite y se lo tiró por el rostro…

Ahora en el colegio, le llaman el niño de la máscara. Pero a Mauro no le importa, es feliz con su rostro desfigurado, había decido que era hora de afrontar su vida, que era hora de crecer.

La Odisea (t.c.c. Ciudades de cine)

Posted by Lughnasad On Marzo - 26 - 2009 2 COMMENTS Subscribe here

Inicié este apasionante viaje como empiezan los cuentos: Érase una vez en la India… que un joven llegaba a la capital gritando Salaam Bombay. Disfrutando de las callejas estrechas y de las gentes amables. Después tomé el tren de Bombay a Bangkok, pero una vez allí, noté el peligro por todas partes. No era nada raro encontrar la Muerte en Bangkok, pues en cualquier esquina podías toparte con peligrosas pandillas practicando Kárate a muerte en Bangkok, así en plena calle. No tardé en irme. El siguiente punto obligado de mi destino viajero fue Japón. Llevaba años planeando la visita y la cosa no pudo empezar mejor. Nada más bajar del avión, nos estaba esperando el Gran Hombre del Japón. Fueron sólo unos segundos, pero impresiona verlo de cerca, por desgracia salió pitando detrás de Godzilla y no lo volví a ver. Salí del aeropuerto y grité, triunfal, por fin: Tokyo! ¡Qué belleza! Inmediatamente y para no perderme compré A map of sound of Tokyo y lo visité todo. Los sonidos Bajo los cerezos en flor, los de Las Casas de Geishas, los del Monte Fuji, en fin, una maravilla. Después, visité una isla. Una isla desierta que tenía muy poco que ver. Unas cuevas y poco más, pero aproveché para mandar a mis amigos unas Cartas desde Iwojima y comprar como recuerdo unos Cuentos de Tokyo. Casi al final del viaje, me enamoré de una bellísima japonesa. Hiroshi, se llamaba. Con lágrimas en los ojos me despedí de ella, susurrándole al oído Hiroshima, mon amour.
De Asia, decide viajar a La Otra América, la del Sur. Llegué a Brazil, en concreto, a la Estación Central y el cambio no podía ser más brutal. ¡Dios mío! ¡Qué mujeres! Mujeres de cine. En seguida, me olvidé de Hiroshi, y cómo no, tuve un pequeño escarceo amoroso en Río, lo que se llama un Lío en Río. De Brasil, partí con tres amigos hacia Cuba. Al llegar a la capital, ya nos llamaban Cuarteto de La Habana, por que nos conocían en todos los locales. Una gozada, excepto por la pérdida de todo mi equipaje, Cosas que dejé en La Habana.
De Cuba, pasé a EEUU y ahí el cuento de este viaje cambió radicalmente. De hecho, lo lícito, sería empezar casi un nuevo cuento, así empezaría el relato por tierras norteamericanas…
Érase una vez en América, una tierra donde es imposible vivir. Fuera a donde fuera, siempre me encontraba lo mismo: violencia, asesinatos, brutalidad. Hum, veo que no me creéis. Os contaré con detalle todo lo ocurrido. Mientras estuve allí, surgió un escándalo mayúsculo, un grave problema de Corrupción en Miami, uno de ellos, un tal Enron, había estafado a América, decían. Eso provocó La Ola de violencia más grave que se recuerda y se cometieron un gran número de tropelías, todas a la vez: El estrangulador de Boston mató a un montón de gente, unos Locos en Alabama vertieron toneladas de Sal gorda y el estado dejó de ser Sweet Home Alabama. Se encontró Un Vampiro suelto en Brooklin y Lobos de Washington campaban a sus anchas por la ciudad, sembrando el pánico. El Hombre de Kentucky, medio loco, cometió Un Misterioso asesinato en Manhattan y hasta llovieron Balas sobre Broadway. Las Historias de Filadelfia, no me atrevo a contarlas, por que el día que sucedieron hasta sentí Miedo y asco en Las Vegas, así que paso, no las cuento y ya está. Pero sin duda, lo peor de todo, fue La Matanza de Texas, fue horrible. Con este escenario descubrí que hay un montón de Cosas que hacer en Denver cuando está muerto, no me extraña, si todo el país era un caos.
Así que, visto lo visto, intenté huir a toda prisa. Me dirigí hacia la costa este y por fin llegué al aeropuerto aeropuerto de New York, New York. Por fin. Por fin. Me volvía a Europa, Europa.
El avión llegó puntual. Eran 12:08 Al este de Bucarest cuando aterrizamos. Y como todo el mundo sabe que Berlín está en Alemania (Y Munich, no te jode, dice una voz en off) me fui directo a París, París. Es una ciudad preciosa. Llena de romanticismo, de bellas postales. Si será bonita, que se rumorea, aunque no sé si es cierto, que hasta Jefferson estuvo en París. En fin, que al despedirme de El Hombre de la Torre Eiffel sólo pude gimotear entre sollozos Paris je’taime. La verdad, que enamoradizo soy.
De París regresé de nuevo a España. Qué gusto ver de nuevo la amabilidad y los bigotones de los picoletos en la aduana. El viaje tocaba a su fin, aunque aún tuve un par de historias curiosas, una de ellas, fue que encontré cerca de El Pilar, un papelote tirado en el suelo. Todo arrugado, que no valía para nada. Lo dejé en objetos perdidos. Pero al final el papelote era la leche y salí en los periódicos y todo. El Manuscrito encontrado en Zaragoza es de vital importancia, decían. No sé, a mi no me pareció para tanto. Allí cogí el Oviedo Expréss y de vuelta hacia Galicia. Siguiendo el Camino de Santiago por fin llegué, agotado, al final del trayecto, nada más y nada menos que aEl fin del mundo: Fisterra, Finisterre.


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