Corría septiembre de 2009 cuando uno de los integrantes de Zentolos, reseñaba un proyecto cinematográfico realmente innovador: la petición de mecenazgo a través de internet. La película en cuestión era El Cosmonauta y hasta el propio director, Nicolás Alcalá, hizo acto de presencia por el blog, algo que nos llenó de orgullo y satisfacción.
Después de innumerables batallas, vicisitudes y tres años y medio de durísimo trabajo, el proyecto, por fin, ha visto la luz. Como no podía ser menos, el estreno también ha sido original: en cines, en internet (con aportaciones voluntarias, difusión por las redes o gratis). Además han creado toda una parafernalia de mercadotecnia alrededor de la película muy interesante, una nueva forma de obtener dinero, no sólo con el propio producto audiovisual.
La película tiene licencia creative commons y se puede ver en streaming, que es como yo lo he hecho.
La película cuenta la historia de un cosmonauta enviado en una misión soviética a la luna. La misión es la respuesta a la llegada a la luna por parte de los norteamericanos que habían ganado la denominada carrera espacial. A pesar de la ventaja que siempre tuvieron los rusos, en esa frenética carrera de la guerra fría, los primeros en llegar a la meta, fueron los estadounidenses, lo que dejó una profunda huella y una herida mortal en el programa espacial soviético y en el orgullo patrio. Así que, a pesar de haber perdido, los rusos proyectan llegar a la luna como intento catártico de vencer sus propios miedos. Este es el escenario de la película. Un escenario magníficamente ideado y visualmente muy atractivo. Pero la historia real, se centra en dos amigos inseparables, que se preparan toda una vida, para ser el cosmonauta que recuerden los libros de historia. El tercer elemento, es una bella mujer, de la que los dos protagonistas están enamorados. En definitiva, la película trata de un triángulo amoroso, con un escenario de ciencia ficción y misterio de fondo.
La historia está contada de modo fragmentario, con continuos saltos en el tiempo y en el “espacio”, fragmentos que van encajando poco a poco, y que nos llevan por las experiencias personales de cada uno de los protagonistas, para explicarnos el presente a través de retazos del pasado. Esa forma de contar la historia me ha gustado, le da un toque desordenado que le pega muy bien a la historia.
Visualmente la película me ha encantado, la época de los años setenta está muy bien recreada y el “mundo paralelo” desolado está logradísimo, dando una sensación de soledad y vacío muy buena. Los paisajes, la fotografía, la luz ambientan bien la historia.
Los actores y la actriz, están correctos.
Pero no todo iban a ser alabanzas. Creo que la película, al final, no está bien cerrada. Se plantean muchas dudas en el desarrollo de la historia que crees que van a ser desveladas y no es así. Tampoco es que sea imprescindible, pero a mí, me hubiera gustado un poco más de conexión entre los dos mundos, algún tipo de comunicación. Tampoco me gustó mucho el final, quizás un poco abrupto, dando la sensación de que no había de dónde sacar más ideas y había que acabar.
Para amantes de un cine distinto.
Lo mejor: el proyecto en sí mismo. Hay que creer mucho en uno mismo para lanzarse a una aventura como esta. El aspecto visual está muy cuidado y la propia historia tiene elementos muy originales.
Lo peor: un desenlace un poco improvisado. Mucha gente creía que El Cosmonauta, era una película de ciencia ficción pura y dura y se han encontrado una historia diferente, lo que probablemente explique algunas críticas que he leído por ahí.
La escena: esos edificios desiertos. La escena del tocadiscos (aunque un poco desaprovechada, podía haber sido la escena romántica de la peli).
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Cine, cine, cine…
15M, la visión personal de S. Grueso
Stèphane M. Grueso es un conocido activista del 15M, uno de los protestones del año según la revista Time. Desde el principio ha estado ahí, filmando, participando, despertando conciencias. Hoy, aniversario del movimiento, podemos ver el documental del 15M, con licencia Creative Commons.
El experimento de Milgram en el cine
Los experimentos de Milgram fueron una serie de estudios de psicología social en los que se intentaba analizar hasta qué punto la obediencia a la autoridad podía entrar en conflicto con la propia conciencia personal.
Corría el año 1961. El mismo en el que Adolf Eichman era juzgado y sentenciado a muerte en Israel por los crímenes cometidos durante el nazismo en la II Guerra Mundial y en los que el nazi prófugo se intentó defender aduciendo que él sólo había obedecido órdenes.
Stanley Milgram intentó diseñar un experimento en el que pudiese evaluar hasta donde podía un sujeto, sometido a ciertas circunstancias, obedecer más allá de sus propias convicciones éticas o de su propia conciencia.
El diseño del experimento era extremadamente sencillo.
La autoridad (V) estaba representada por un científico, ataviado con su bata y en el entorno aséptico de un laboratorio. Había un sujeto (S), en realidad un actor compinchado con el investigador, que debía responder una serie de preguntas y que era castigado cada vez que fallaba. El castigo consistía en unas descargas eléctricas que iban aumentando de intensidad a medida que el experimento avanzaba. El encargado de propinar la descargas, era el participante (L). Él era el castigador que debía obedecer a la autoridad incluso cuando el actor, al que no veía, gritaba de dolor y suplicaba que parase el experimento. Evidentemente, el participante era engañado desde el principio, haciéndole creer que iba a participar en un experimento sobre el estudio de la memoria y el aprendizaje y no sobre la obediencia. Para ver en detalle el diseño del experimento se puede leer la entrada de la Wikipedia, Milgram experiment.
Sorprendentemente, el 65% de los participantes en las primeras series del experimento fue capaz de administrar 450 voltios a otro ser humano, simplemente, porque una autoridad así lo exigía. Tal y como reconoció el propio, Milgram, los resultados obtenidos estaban muy lejos de lo esperado, pues las hipótesis previas, basadas en encuestas, preveían que muy pocos participantes llegarían hasta el final del experimento.
El cine ha llevado algunos de estos experimentos de psicología social al cine. Por ejemplo, el experimento de la cárcel de Stanford fue recreado en la película El Experimento de Oliver Hirschbiegel (Alemania, 2001). Otro ejemplo reciente es el experimento realizado por Ron Jones y su Tercera ola, llevada al cine como La Ola de Dennis Gansel (Alemania, 2008).
En los últimos meses he visto dos películas relacionadas directamente con el principio de autoridad.
Una de ellas es Compliance de Craig Zobel (EEUU, 2012) basada en los sucesos reales denominados como Strip search prank call scam. En estos incidentes, un hombre llamaba a un restaurante, diciendo ser policía y llegaba a convencer a los encargados del local para que desnudasen a sus empleadas o que realizasen actos inusuales. Estas llamadas se realizaban preferentemente en restaurantes de comida rápida de pequeñas poblaciones rurales. Increíblemente estos hechos no fueron aislados y se repitieron en numerosos lugares y en diferentes estados de los EEUU. La película, en concreto, se basa en el caso de Mount Washington, Kentucky. En la película podemos ver como una simple llamada de la autoridad lleva a una joven empleada a sufrir una serie de abusos que parecen casi increíbles, haciendo buena la frase de, la realidad supera la ficción.
La otra, es un documental, El juego de la muerte de Thomas Bornot, Gilles Amado & Alain-Michel Blanc (Francia, 2010) en la que se proponen hacer una versión moderna del Experimento de Milgram, adaptándolo a los nuevos tiempos. En este caso el lugar de realización deja de ser un frío laboratorio, para convertirse en un espectacular concurso de televisión. Las conclusiones de este nuevo experimento, son aún más devastadoras: más del 80% de los concursantes llegaron hasta el final, incluso después de que el “castigado” dejara de tener ningún tipo de comunicación con el exterior.
Uno de los documentales más impactantes y que más me ha hecho pensar de los últimos tiempos y que puedes disfrutar, gracias a bustocurtis
Cinefilia (abril/2013)
Ahora que Lugo asiste al cierre (otra vez) de una multisala, me imagino que la mayoría de las películas propuestas aquí, nos la veré jamás en pantalla grande y habrá que contentarse con otras opciones.
La caza de Thomas Vinterberg (Dinamarca).Tags: Drama, Pederastia, Hipocresía.
Argumento: Tras un divorcio difícil, Lucas, de cuarenta años, ha encontrado una nueva novia, un nuevo trabajo y se dispone a reconstruir su relación con Marcus, su hijo adolescente. Pero algo va mal. Un detalle. Un comentario inocente. Una mentira fortuita. Y mientras la nieve comienza a caer y las luces de Navidad se iluminan, la mentira se extiende como un virus invisible. El estupor y la desconfianza se propagan y la pequeña comunidad se sumerge en la historia colectiva, obligando a Lucas a luchar por salvar su vida y su dignidad. (FILMAFFINITY)
Motivos Para Verla: Vinterberg es un director que suele tocarme la fibra.
+info Slithersmusiczine.
Nana de Valérie Massadian (Francia).Tags: Drama, Infancia, Experimental.
Argumento: Nana (Kelyna Lecomte) es una niña de cuatro años que vive con su madre en una casa en el bosque. Una tarde, cuando vuelve del colegio, descubre la soledad: su madre no está y todo es silencio. A partir de entonces no tendrá más remedio que arreglárselas por sí misma, utilizando su precoz libertad para adueñarse del mundo. (FILMAFFINITY)
Motivos Para Verla: una de esas películas extrañas que hay que intentar ver.
+info en: Cine maldito.
Spring breakers de Harmony Korine (EEUU).Tags: Thriller, Drogas, Cine independiente.
Argumento: Cuatro jóvenes estudiantes con ganas de mucha juerga acaban en la cárcel, tras ser sorprendidas en una casa llena de drogas durante sus locas vacaciones escolares de primavera (spring break). Pronto salen bajo fianza gracias a un joven traficante de armas y de drogas (James Franco) que ve en las chicas a unas potenciales delincuentes que usar para sus intereses. (FILMAFFINITY)
Motivos Para Verla: qué puede haber hecho el raruno de Korine con unas ex-estrellas Disney.
+info en: Blaze Diaries.
El impostor de Bart Leyton (Reino Unido).Tags: Documental, Drama, Desaparición.
Argumento: La historia comienza con la perturbadora desaparición de Nicholas Barclay, un niño tejano de trece años. Tres años después, se reciben noticias sorprendentes sobre el caso: el chico ha sido hallado en España, y sostiene que que ha sido secuestrado por unos extraños y sometido a torturas. Tras la inicial alegría de la familia al recuperarlo, se plantea una situación inexplicable: ¿cómo es posible que el hijo rubio de los Barclay ahora sea moreno? (FILMAFFINITY).
Motivos Para Verla: una historia absolutamente increíble, con muchos recovecos para hacernos pensar.
+info en Cinema Bites.
Bigas Luna, el agricultor
Bigas Luna se ha ido. La mayoría destacarán su faceta como cineasta provocador, o más bien. como provocador cineasta. Nunca he sido muy fan de sus películas, la verdad, me interesaba más su faceta agroecológica, su visión de la vuelta a la tierra, del contacto con lo terrenal y lo terreno. Hablé de ello en Piedras y bytes.
Dos años antes de su vuelta a la tierra dejó grabado este mensaje.