Category : La Coprosfera

Mierda de mundo

Written on sep, 05, 2014 by in | 2 Comments.

La promesa de papeles, de regulación, de acceder a un (otro) mundo, de escapar de la miseria y la pobreza más absoluta, de la maldita guerra que ni siquiera somos capaces de imaginar desde nuestra poltrona. A la necesidad vital de buscar otra forma de ganarse la vida, de intentar que tus hijos no se te mueran de hambre en los brazos o que puedan acceder a algo tan simple como una vacuna que salvaría sus cortas vidas, todo eso quedó reducido, por los mezquinos y mentirosos, a una simple frase: el efecto llamada.

Nada tiene que ver la miseria, la pobreza o el pesimismo vital.

Este fin de semana han llegado a la viejísima Europa a través de la procelosas aguas del Mediterráneo, miles de desesperados que huyen de atrocidades impensables. Sin embargo, la culpa sigue siendo del efecto llamada. Según algunos analistas, el dispositivo italiano de ayuda para intentar salvar a las personas que intentan cruzar desde África, está animando a las mafias y a los desesperados, a arriesgarse en la travesía, pues saben que hay muchas posibilidades de ser rescatados.
Desde Zentolos, en su verdadera vocación de servicio público, proponemos que esos mezquinos se dejen de decir chorradas y pasen a la acción. Presentamos aquí un par de medidas que transformen el efecto llamada en el efecto huída pavorosa.

Cambiemos esos barcos de ayuda humanitaria por barcos de verdad, vamos, con cañones, con dos cañones. Cada vez que aparezca una chalupa de esas, cargada de chusma, se aplicará el protocolo HJ23, es decir, disparar primero y preguntar después. El HJ23 lleva asociado el cañonazo y la grabación correspondiente, para que se vea claramente el impacto y que quede claro que no es un efecto colateral o un posible error de cálculo. Cuatro drones grabarán las imágenes desde diferentes ángulos para, posteriormente, montar un espectacular documento en 3D. Dicha obra, sería emitida como NO-DO en todos los cines africanos justo antes de todas las películas meidinyuesei. Se regalaría el dvd con el suplemento dominical de todos los periódicos importantes, como, por ejemplo, The Unreason of Nairobi, Black Mundo Today o Abecé Kinshasa. Sería de visionado obligatorio en todos los centros escolares, recordemos que, el miedo inculcado desde la tierna infancia, es mucho más eficaz.

Electrificación de la valla de Melilla. A un tipo que atraviesa el puto Sáhara andando no le va a echar para atrás una valla con concertinas. Si hasta el nombre da risa. Si parece que vayas a un concierto. Los pobres ignorantes pensarán que hasta los recibimos con honores. Así que, electrificación de la valla, ya. Otros cuatro drones, será por presupuesto, grabarán como se calcinan los cuerpos de los indeseables. Como en el caso anterior, el material grabado será distribuido por los mismos canales. A mayores, una campaña publicitaria asesorada por Penetton, patrocinador de la misma, cubriría medio desierto del Sáhara con postes y carteles semejantes a los de las elecciones, con la imagen de un negro achicharrado con el lema, en rojo, ¡¡Vaya con la valla!!

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Written on jul, 09, 2014 by in | Leave a comment

El capitalismo no deja de SER la gran mentira.
No existe oferta ni demanda, sólo existen inteRESes.
No importan las audiencias, ni importa la calidad, sólo importa el inteRES.
Da igual SER el programa más descargado día tras día, dan igual los miles de seguidoRES, no da igual el inteRES.

Una vez más se vuelven a cargar Carne Cruda, los fondos buitres mandan, los fondos de capital riesgo mandan, el inteRES manda.
El capitalismo (la)SER, es una MIERDA.

Uno de los vídeos favoritos del Crudo, ojalá la radio nos siga acompañando



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Written on jun, 06, 2014 by in | 2 Comments.

Eliminando el antiguo sistema…
Proceso de “Fin da transición” en marcha….
Comienza volcado de instrucciones…
Muerte de Suárez…..completo.
Eliminando superusuario en marcha…
El superusuario propuesto por el antiguo sistema no puede ser eliminado.
¿Quiere modificarlo?
Sí.
Abdicando superusuario….completo.
Superusuario modificado. FelipeVI modo on…completo.
Eliminación de posibles programas maliciosos en marcha…
El virus “El Jueves” detectado en la raíz del directorio.
Eliminando virus…completo.

Nuevo sistema operativo instalado.
Fin de la Transición….completo.


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Written on abr, 11, 2014 by in | Leave a comment

Desde pequeño me ha gustado la tecnología. Desde aquellas “maquinitas” con las que me pasaba horas y horas intentando hacer puntos y más puntos, hasta el primer “ordenador” un ZX Spectrum con el que empecé a hacer los primeros pinitos o aquellos ¿imprescindibles? cursos de Basic en una academia que tenía el futurista nombre de Goto2000. En los primeros ochenta, el 2000 parecía la barrera que separaría el viejo y el nuevo mundo. El viejo mundo con sus viejas técnicas de trabajo y de optimización, en comparación con el nuevo mundo lleno de robots y donde la eficiencia sería la clave.
Recuerdo discutir mucho con mi padre sobre ese futuro radiante que vislumbraba en mi activa imaginación. Mi padre que había visto cosas que nuestra generación no creería, tenía un concepto más pesimista del futuro. Pesimista para mí, un chavalín imberbe con una cabeza muy soñadora; pasados los años, creo que aquel pesimismo, hoy lo llamaría la propia experiencia del vivir.
En aquella discusiones, yo siempre le decía que en el futuro, las máquinas serían la principal fuerza trabajadora. Habría robots para todo. Para las tareas más aburridas, como las domésticas. Para las tareas repetitivas, que no necesitaban un esfuerzo creativo, como en las cadenas de montaje, limpiar las calles. Para las arriesgadas, para evitar riesgos innecesarios.
Robots, robots y más robots. De todos los tipos, antropomorfos o con forma de vieja cafetera, móviles o estáticos, grandes o minúsculos, parlanchines o mudos.
Los robots no serían simples aparatos, ellos tendrían la responsabilidad indirecta de ser los artífices de la siguiente revolución de la Humanidad. Es más, la implantación masiva de estos artefactos sería LA REVOLUCIÓN. Con todos esos aparatos haciendo las tareas más aburridas, desagradables y peligrosas, la Humanidad sólo tendría que dedicarse a hacer aquello que realmente quisiera hacer. Los hombres y mujeres del futuro sólo se dedicarían a aquellas tareas que realmente quisieran hacer. Se dedicarían a trabajar en aquello que realmente los realizara como personas, que exprimiera su potencial para una Humanidad mejor y más justa. El que quisiera ser panadero, lo haría por vocación, por la pura satisfacción de hacer el mejor pan; la profesora sería la más válida, pues sólo la motivaría el hecho de enseñar, de enseñar por puro placer; el agricultor cuidaría y cultivaría la tierra por el placer infinito de dar alimento sano y nutritivo a los demás…
La utopía firmemente enraizada en la tecnología, una tecnología para hacernos más libres, más felices, realizados como seres humanos.
Mi padre, entendiendo mi entusiasmo juvenil, sólo me decía que esos robots sólo generarían miseria y que la mayor parte de la clase trabajadora acabaría perdiendo sus empleos, malviviendo y trabajando por sueldos miserables para aquellas empresas que emplearían humanos, sólo porque serían más baratos que los robots. Mi inocencia era incapaz de ver la maldad escondida detrás del salvaje capitalismo.

Han pasado los años.
Ahora tengo más que aquel padre que intentaba, como buenamente podía, explicar un trocito de la realidad.
Han pasado los años y no veo robots por casi ningún sitio. Haberlos, los hay. Pero son minoría.
Han pasado los años y la clase trabajadora, asfixiada por el sistema, manipulada por los medios, ensordecida por falsos cantos de sirena, embobada en su propia existencia, se ha dejado arrebatar un futuro prometedor. Se ha dejado embaucar por la promesa de lo material, se ha hipotecado por las cosas, se ha cosificado hasta convertirse en una más.
Siglos después la clase obrera se ha vuelto proletaria, no tanto en el sentido marxista, como en el sentido primigenio de proletarii.

La utopía de el mejor y más justo mundo de todos los tiempos, se ha convertido en la pesadilla de millones de hombres y mujeres que están perdiendo su condición de seres humanos para convertirse en robots autómatas de un distópico sistema.

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Written on oct, 14, 2013 by in | 2 Comments.

Últimamente la mayoría silenciosa está por todas partes, lo cual podría indicar que ciertamente es mayoría, pero quizás esté dejando de ser silenciosa.
Nuestro bien amado y diligente gobierno lo está usando para, parafraseando la canción, atribuirse mayorías que nunca les dimos. Pero hasta en esto, nuestro bien querido y aplicado gobierno es mediocre. La mayoría silenciosa fue la idea central del discurso de Richard Nixon, otro presidente mediocre y mezquino, para justificar la guerra de Vietnam. Daba igual que EEUU estuviese viviendo la época más convulsa de su breve historia, de que millones de estadounidenses saliesen a la calle protestando por una matanza inútil de inocentes, la mayoría silenciosa, aquella que se quedaba en casa y no era contabilizada en las manifestaciones era, realmente, la que tenía razón y por la que merecía la pena seguir gobernando.
Nuestro estimado y eficaz gobierno recoge el guante del ideólogo Nixon, aquel tipo que tuvo que DIMITIR por mentir a su pueblo y, como si el mismísimo Rajoy lo hubiese inventado, el gobierno susurra el mantra: la mayoría silenciosa, la mayoría silenciosa, la mayoría silenciosa…

El pasado once de septiembre, unos cuantos cientos de miles de ciudadanos catalanes salieron a las calles a pedir algo tan simple y a la vez tan complejo como la soberanía, la capacidad de decidir de si sí o si no, pero de decidir algo. Nuevamente la mayoría silenciosa saltó a la palestra. Esa mayoría que no se manifestó, que se quedó en casa, fue la ganadora. Y a pesar de ser silenciosa, fue encumbrada como la poseedora de la verdad.

El pasado doce de octubre, unos cuantos miles de ciudadanos españoles salieron a las calles para pedir algo tan simple y a la vez tan complejo como la unidad indivisible de la patria. De nuevo, la mayoría silenciosa saltó a la palestra. Esa mayoría que no se manifestó, que se quedó en casa, fue la ganadora. Y paradójicamente esta nueva mayoría silenciosa fue mayor y más silenciada que la primera.

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