
Diseminadas por el universo existen gran cantidad de enormes masas de gas y polvo compuestas principalmente por hidrógeno molecular (H2). Estas masa de polvo y gas tienden a agruparse (las causas son variadas) y a formar un núcleo cada vez más masivo. Con el aumento de masa aumenta la intensidad gravitatoria. Esto se traduce en un aumento de presión y consecuentemente, en un aumento de temperatura. En ocasiones, esta presión y temperatura aumenta lo suficiente como para producirse lo que conocemos como colapso gravitatorio, tras el cual, los núcleos atómicos presentes en esa protoestrella vencerán las fuerzas atómicas de repulsión y se fusionarán, encendiendo el horno nuclear y dando lugar al nacimiento de una nueva estrella.
A partir de aquí, la vida de la estrella se convertirá en una batalla sin tregua entre dos fuerzas: la gravitatoria, que tiende a comprimir y a conducir al colapso gravitatorio, y la nuclear, que tiende a oponerse a esa contracción generando energía por medio de reacciones nucleares. Mientras quede combustible nuclear suficiente el equilibrio de fuerzas se mantendrá y la estrella permanecerá relativamente estable, cuando el combustible se agote, la gravedad vencerá.
A principios del S.XX Sir James Hopwood Jeans desarrolló la ecuación conocida como Inestabilidad de Jeans. Esta ecuación define la masa crítica (MJ) que una nube de gas y polvo debe alcanzar antes de producirse el colapso gravitatorio. La densidad original de la nube es ρ0, T es su temperatura, Kb es la constante de Boltzmann, G es la constante de gravitación universal y m es la masa media de las moléculas y átomos en la nube. Actualmente, el proceso de formación estelar se conoce con mucha más precisión, sin embargo, la belleza y simplicidad de la fórmula de Jeans siguen siendo una buena primera aproximación al complejo fenómeno.






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