Creo que a estas alturas no es necesario decir que Lost (Perdidos) es una serie de culto que tiene encandilados a millones de personas en todo el mundo y que cambió de algún modo la forma de contar historias en una serie de televisión. Cada temporada termina de una forma espectacular planteando más preguntas que respuestas y dejándonos con la miel en los labios, deseosos de ver pronto la siguiente temporada con la esperanza de ver resueltas algunas de nuestras dudas. Estamos a estas alturas con la quinta temporada completa y a la espera de la sexta y definitiva. Los enigmas, misterios, giros de guión y sorpresas varias hacen que en ocasiones la serie no sea sencilla de seguir, especialmente si tenemos en cuenta la especial y trepidante forma de narrar las diferentes historias que simultáneamente tienen lugar. Puede que en ocasiones incluso resulte un tanto exasperante.
Por otro lado no se puede negar que los guionistas tienen un cierto sentido del humor y aquí y allá aparecen referencias y guiños de lo más curioso. Por ejemplo ciertas referencias a El imperio contraataca, que incluso son usadas como argumentos en cierto momento de la temporada.
Sin embargo, más sorprendene resulta la siguiente escena: Una persona que se halla recluida recibe una visita que le ofrece algo de comida y un libro (en alguna ocasión ya apareció alguno de Stephen King) para entretenerse y sobrellevar mejor su cautiverio. Hasta aquí todo normal. La sorpresa viene cuando comprobamos de que libro se trata, nada más y nada menos que Una realidad aparte (podéis echarle un vistazo aquí), del misterioso antropólogo y escritor Carlos Castaneda.


Para aquellos que conozcais algo de la obra de Carlos Castaneda no hace falta decir más, para los que no la conozcais… bueno es difícil de explicar. Podríamos incluír este libro dentro de la serie conocida como Las enseñanzas de Don Juan. En estos (polémicos) libros se habla de las enseñanzas místicas de un indio yaqui a un joven e inexperto aprendiz, que no es otro que el propio Castaneda. Esta serie de libros, de profundo contenido onírico, nos conduce por el proceso de aprendizaje del joven aprendiz, que siguiendo las enseñanzas de su maestro (y ayudado por distintos tipos de sustancias psicotrópicas) entremezcla realidades paralelas y profundas revelaciones místicas, con las cuales ha de lidiar con el objetivo de alcanzar el verdadero conocimiento.
En fin, seguro que aquellos que conocen la obra de Castaneda apreciarán la fina ironía y para aquellos que no la conocen puede ser un buen punto de partida para disfrutar de unos libros que sin duda no les resultarán indiferentes.
Los tiempos están cambiando:
Primero como tragedia, después como farsa de Žižek:
Paisajes digitales urbanos:
Star, star, star: