El psiquiátrico de Castro Ribeiras de Lea se inauguró en el año 1954 y era el único centro de ese tipo en todo el noroeste peninsular.
Su estructura tenía un diseño panóptico que recordaba más a una cárcel o a una fábrica que a un centro de salud. Muchas de sus pequeñas habitaciones aún permanecían cubiertas de un frío azulejo blanco, más propio de una zona de baños, que de una acogedora habitación. Interminables pasillos más propios de un escenario de película de terror, aguardando las pedaladas de las gemelas del hotel Overlook. Un lugar también lleno de historias lamentables, como la de aquella chica que se arrancó los ojos nada más ingresar en el centro. El lugar contaba con su propio cementerio, donde iban a reposar aquellos hombres y mujeres olvidados del mundo, que ni siquera en la muerte se alejaban del lugar que los tuvo cautivos en los últimos años de su vida.
Este fin de semana pasado fue cerrado de modo simbólico, con una gran exposición de casi ochenta artistas lucenses, llamada EntoleARTE (un juego de palabras, que sería algo así como, EnloqueceRTE).
Estas fotos pertenecen a esa visita. En ella se mezclan imágenes de cómo está el centro en la actualidad, e imágenes de la visión artística ofrecida por algunos de los autores.
Personalmente fue una visita dura, saber que hasta hace dos meses los enfermos aún recorrían esos pasillos, en un edificio en un estado bastante lamentable, me dejó un poco impresionado.



Las fotos individuales puedes verla en el álbum llamado EntoleARTE en Flickr