Aprovechando la oportunidad que David Amorós nos brinda con el Primer Festival Pirata de cine asiático para participar de lleno en ele festival aportando críticas, reseñas o comentarios, aprovecho para poner mis reseñas de lo que he visto hasta ahora.

Las comparaciones son odiosas, es cierto, pero no puedo evitar hacerlo con la obra maestra que es Ciudad de vida y muerte. Y en la comparación sale perdiendo claramente.
En primer lugar, el empleo de la frase: “soy ciudadano americano“…provoca la bajada automática de un punto (es broma, evidentemente).
La película me parece demasiado irregular. Hay fases magníficas, como todas las escenas bélicas y fases tremendamente aburridas que se podían haber reducido o eliminado. El papel del americano es muy poco creíble, por varias razones: su transformación de demonio a ángel en tiempo récord, que en aquella época todo dios supiese inglés (lo que facilita los diálogos, pero me parece altamente improbable).
En el apartado técnico es donde más destaca la película, con unas escenas bélicas logradas y mucha pirotecnia audiovisual propia de Yimou. Bale está más que correcto, pero a pesar de que él no tiene la culpa, el personaje no es creíble.
Lo mejor: las escenas bélicas; el personaje del soldado.
Lo peor: muy larga y repetitiva; demasiado irregular.
La escena: el soldado chino defendiendo con uñas y dientes la iglesia.
Mi nota en el festival: 2/5
La nota zentólica:

Pasable


En primer lugar, me ha gustado por el conflicto moral interior que crea. En principio, nos posicionamos en contra de esa especie de tarada que secuestra a un pobre bebé durante cuatro años, destrozando la vida de los padres. Es lo malo de juzgar sin razonamiento, sólo con el corazón. Pero a medida que transcurre la película, sabiamente, va equilibrando la balanza. Esa secuestradora pasa ser una madre cariñosa, atenta, preocupada sólo por el bienestar de su “hija” y eso provoca un conflicto interior que a algunos les puede resultar desagradable.
Por otro lado, tenemos la vida de la niña, en la que no pensamos en ningún momento pues estamos pensando sólo en el drama de los padres. Pero en realidad, la peli va de de una niña con una infancia feliz, truncada. Que cuando vuelve a su verdadera familia vive un auténtico infierno que sólo se atisba en parte.
En cuanto a la parte cinematográfica también me ha gustado. Me encanta esa forma fragmentaria de contar la historia, mezclando pasado y presente, de forma hábil y amena. La actriz que hace de secuestradora está fantástica. Y en cuanto al drama, sí es un dramón, pero me parece totalmente creíble, llegando a un clímax final precioso, que me ha hecho llorar los últimos cinco minutos.
Lo mejor: la humanidad del “malo” de la película; el modo de contar la historia; a pesar de dos horas y pico no se me ha hecho larga.
Lo peor: un poco irregular en el tempo.
La escena: El clímax final.
Mi nota del festival: 4/5
La nota zentólica:
Notable


Visualmente la peli es una maravilla. Hacía tiempo que no veía nada tan bello, qué colores, qué sombras, qué atmósfera…Sin duda lo mejor de la peli.
En cuanto a los personajes, cómo no enamorarse a primera vista de esa niña tan frágil y fuerte a la vez. De ese ¿gatito? llamado Mimi, que es una maravilla de personaje.
Lo más flojo, para mí, es la historia. Se me hizo un pelín larga y en momentos un poco confusa, pero como tantas otras veces, en este film, lo importante es el viaje y ese viaje es precioso. Un viaje de madurez, que enseña que la vida es también muerte, que la madurez es aprender a perder.
Lo mejor: la animación y los personajes; que la animacióm japonesa sigue estando a un nivel brillante.
Lo peor: la historia flojea un poquito en algún momento.
La escena: esos toques “semigores” entre tanta candidez resultan llamativos.
Mi nota: 3/5.
La nota zentólica:
Buena


Esta es una de esas películas que cabalga sobre el filo de la navaja: a un lado la genialidad, al otro el desastre.
En este caso, la película no cae en la genialidad, pero tampoco es un desastre. Es cierto que hay que estar algo acostumbrado a este tipo de cine contemplativo, que a muchos seguramente saque de quicio, pero que otros gustamos en paladear, sin que una cosa u otra sea buena o mala.
La película habla del vacío. Ese vacío que acaba instalándose en una relación “perfecta”. Dos tipos en un buena situación económica, con trabajos satisfactorios, pero con una vida tan vacía, tan falta de sentimientos que entre ellos ya no hay nada, ni siquiera enfado, rencor o ira, sentimientos tan humanos todos ellos.
La acción se desarrolla principalmente en el interior de la casa, llamarla hogar sería excesivo, y transcurre durante el último día que la pareja va a pasar junta. En condiciones normales, esperaríamos un drama carnal, con discusiones, reproches y violencia, pero el vacío que lo invade todo, provoca que los personajes no lleguen a tocarse en toda la película, excepto en el momento del arañazo del gato…sintomático.
En cuanto a la película tiene momentos geniales, en los que se transmite una gran tristeza, sin apenas diálogos, pero otros momentos decae un poco y su ritmo excesivamente lento la lastra ligeramente.
Es evidente que no es un película para todos los gustos, pero algunos detalles son especialmente logrados.
Lo mejor: detalles, detalles y más detalles. La atmósfera creada. El final, quizás excesivamente estirado, pero muy poético.
Lo peor: excesivamente lenta en algunas escenas y un poco larga.
La escena: cuando el chico le enseña a cerrar la ventana y se da cuenta de que ella no volverá a cerrar una ventana en esa casa.
Mi nota del festival: 2/5.
La nota zentólica:
Interesante


En principio, la historia es atrayente, la estupidez de la guerra simbolizada en la toma de una colina que sólo interesa a cuatro generales, cuyo culo está kilómetros de distancia, mientras pobres soldados de ambos bandos se dejan la vida por las ansias de poder de algunos. Y viniendo de Corea, parecería aún más interesante retratar aquella lucha fraticida en plena guerra fría.
La propuesta inicial parece interesante, pero la realidad es que la película me pareció un poco aburrida, un poco repetitiva, la verdad es que no es ninguna maravilla y no aporta ninguna novedad al género bélico ni a la historia de las dos coreas.
Cinematográficamente hablando, la peli no está mal en el aspecto visual, pero tampoco es una maravilla, mucha cámara en mano, mucha confusión, pero le falta un poco de garra. Además cae en todos los tópicos del cine bélico: dudas, traición, compañerismo, y sabes con seguridad quienes van a morir, cuándo y en algunos casos hasta cómo.
Lo mejor: los dos bandos cantando antes de la ofensiva total; el personaje enigmático de “dos segundos”.
Lo peor: llena de tópicos; la escenas de acción, no aportan nada nuevo; bastante previsible.
La escena: el incidente con “dos segundos”.
Mi nota del festival: 2/5
La nota zentólica:
Pasable


La verdad es que no es fácil hacer una crítica de una película como esta…porque la verdad es que tampoco cuenta mucho y transmite poco, pero nos permite “espiar” la vida de un pobre chico que pierde a su padre y su vida se descoloca por completo.
Este tipo de cine “voyeur”, si se me permite la expresión (porque toda película es una acto de voyeurismo), es dificil de calificar y criticar. Si entras en el juego, perfecto, pero si no entras, te quedas absolutamente fuera, porque hay pocas cosas a las que aferrarse. Personalmente me he quedado a medio camino, entrando y saliendo y eso hace complicado hacer una crítica con fundamento.
Lo mejor: ciertos retazos humanistas y hasta alguno gracioso.
Lo peor: la peli anda un poco perdida, no sabe muy bien qué camino tomar.
La escena: el dibujo que hace el niño en el colegio sobre su mejor amigo, me he reído un rato.
Mi nota del festival 2/5
La nota zentólica:
Interesante