Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, condesa consorte de Murillo y grande de España, ha dimitido como presidenta de la Comunidad de Madrid. La noticia ha revolucionado los medios, hasta esta noche que juega el Madrid, en La1, en directo, no hay pasta para Carne Cruda, pero para cerebros recocidos, sobran millones.
Lo más probable es que creas que ya has visto y oído todo lo que tenías que saber sobre el tema, pero estás equivocado. En una nueva (y arriesgada) exclusiva, Zentolos va a desglosar la auténtica biografía de Esperanza, la biografía que nadie te va a contar.

Esperanza Aguirre nació en una familia muy humilde del madrileño barrio de Lavapiés. Sus primeros años fueron muy duros y, a veces, en la intimidad, recuerda cómo sus padres eran incapaces de darles de comer. El hambre era un vecino más en la casa de los Aguirre. Su madre, una beata ama de casa, nunca pudo trabajar, pues sus principios cristianos le impedían ejercer ningún oficio. Era su padre, José Luis Aguirre el único que traía el jornal a casa. Y la cosa no era fácil. José Luis, zapatero de profesión, tenía muy poco trabajo en Lavapiés, pues, además de la pobreza crónica del barrio, la gente tenía la fea costumbre de ir descalza y cuidar su higiene podológica en una fuente cercana. Así que el pobre José Luis, zapatero de Lavapiés, era incapaz de mantener a su familia.


Imagen inédita de Esperanza Aguirre, con una vecina en Lavapiés


Esas penurias en las que fue creciendo nuestra heroína, marcaron para siempre su carácter luchador e inconformista. Con apenas siete años, su madre toma una decisión drástica y lleva a la niña Esperanza, al Monasterio de las Hermanas Descalzas del Corazón Incorrupto de La Santísima Virgen María. Sin poder confirmar la noticia, los expertos consultados insinúan que, la elección del Monasterio no fue arbitraria, pues apenas a 200 metros, se encuentra el Monasterio de las Hermanas Calzadas del Corazón Incorrupto de La Santísima Virgen María, algo que sin duda, hubiera gustado más a su padre, recordemos, zapatero de profesión. En ese ambiente carpetovetónico y ultracatólico, Aguirre se rebela por culpa de su marcado carácter y la costumbre de llamar siempre a las cosas por su nombre. Desde el primer momento, su vida en el Monasterio tuvo innumerables atrancos, aunque, eso sí, gracias a la mamandurria de las monjas, nunca más volvió a pasar hambre.

Aguirre, la segunda por la derecha, en el Monasterio


Con apenas catorce años, Esperanza Aguirre sigue siendo la inconformista niña que entró en el Monasterio y nunca es aceptada en la comunidad madrileña, hecho que también la marcará profundamente y que forjará en años venideros, la leyenda. Ese mismo año, decide huir del Monasterio. Los expertos tampoco son capaces de aclarar este oscuro evento en la vida de Esperanza. Algunos creen que fue la presencia de un joven y gallardo albañil que estaba haciendo unas reformas en el Convento el causante de la huída, pero otros esperanzólogos dudan de que el albañil gallardón, fuese el causante, y apuntan directamente a la lectura de una edición para niños de Das Kapital la que obró la transformación.
Sea como fuere, Esperanza Aguirre, huye del convento, huye del país y llega a la convulsa Francia de los años sesenta. Sola en París, busca desesperadamente la compañía de otros españoles. Eso la lleva a contactar con un grupo de comunistas exiliados entre los que se encontraban un tal Carrillo y una tal Dolores Ibárruri. Con la formación adquirida tras las miles de lecturas de Das Kapital y el odio que tenía hacia todo lo religioso, Esperanza en seguida adquiere notoriedad entre los exiliados y Dolores Ibárruri la acoge como si fuese su hija (ama Lola, la llamaba en la intimidad). Lejos quedaban las miserias infantiles, son años felices para Aguirre.


Esperanza Aguirre y su ama parisina, Dolores Ibárruri


En un intento desesperado, Aguirre llega a Alemania con la intención de cruzar el muro de Berlín, lo que da una muestra más de su carácter: mientas miles de alemanes intentan huir de la dictadura de la stasi, ella intentaba entrar en el paraíso comunista. Afortunadamente no lo consigue. En Alemania, conoce a Werner Herzog, un joven cineasta autodidacta, con el que viviría un corto pero intensérrimo romance. Es su primer amante reconocido. Herzog, con razón, pierde la cabeza por ella y intenta convertirla en su musa artística. Con una subvención del estado alemán, Herzog monta una película en la que ella será la protagonista. Sin embargo, en medio del rodaje, Esperanza recibe una carta del partido Comunista que le insta con urgencia a ir a Barcelona. Herzog desesperado contrata a un compañero de pensión, llamado Klaus Kinski, para acabar la película. Pese a todo, es tan profunda la huella que Esperanza dejó en él, que mantiene el título original de la película, Aguirre, la cólera de dios.


Cartel original de la película que nunca llegó a imprimirse (exclusiva de Zentolos)


Aguirre llega a Barcelona y se rodea de un selecto grupo de jóvenes comunistas, entre ellos, José Piqué, Pilar del Castillo o Federico Jiménez los Santos, con los que coincidiría años más tarde y serían una parte importante de su vida política. En Barcelona, el ambiente antifranquista la envuelve y se destaca como una de las personalidades antifranquistas del momento. Su imagen ante los tanques del Caudillo daría la vuelta al mundo y muchos analistas coinciden en que, posiblemente, fuese una de las principales causas de la caída del régimen, aunque, por supuesto, la principal fue, la muerte del dictador.


Aguirre con las bolsas de la compra detiene a los tanques franquistas


A partir de este momento, la imagen de Esperanza sube como la espuma y todos apuntan a que va ser la presidenta del clandestino Partido Comunista de España. Sin embargo, un suceso fortuito cambiará su vida. En Barcelona, pasaba muchas horas con su tío, el poeta izquierdista y homosexual Jaime Gil de Biedma. Un día, al llegar a su casa, se encuentra a su tío en el salón, a cuatro patas, en actitud indecorosa, leyendo a viva voz Das Kapital. Esa bizarra escena provocó en Esperanza una aversión irracional hacia lo “comunista”. Se volvió a Madrid. Se recluyó en su casa. Durante seis meses nadie supo de ella. Este período es conocido por muchos como la Transición Española y lo único que se sabe es que a sus manos llegó una versión en alemán de La Rebelión del Atlas de Ayn Rand y que la leyó una y otra vez, hasta que su cerebro quedó hecho fosfatina. Su forma de ver la vida había dado un cambio radical y junto a algunos de aquellos ex-comunistas intentó modernizar España con su ideario liberal.


La Esperanza del Partido Liberal


La idea, aunque magnífica, no acabó de cuajar y es que como dice el refrán: “no está hecha la miel para la boca del asno“. Así que Aguirre, más motivada que nunca, integró el Partido Liberal en el Partido Popular, miel sobre hojuelas. Su popularidad es tan alta que se convierte inevitablemente en el objeto de las iras de una mediocre oposición y en el punto de mira de los terroristas. Así en el año 2001, el TACALATCY (Terroristas AntiCapitalistas, AntiLiberales y AntiTodo, Copón Ya) más conocidos por los del tupper por usar este menaje para colocar sus bombas, cometieron su acción más llamativa. Colocaron en un helicóptero, una bomba en un tupper de mortadela con aceitunas. Gracias al Altísimo, mote del piloto, la cosa no fue a mayores. El evento, sólo sirvió para incrementar su popularidad entre la plebe y disparar la venta de bocadillos de mortadela.


Aguirre, el tupper de mortadela y Mariano en el helicóptero


El resto de la historia ya la conocéis: ha sido la mujer con más cargos y más importantes en el Gobierno de España. Finalmente, consiguió sacarse la espina y de no ser aceptada en la comunidad del convento madrileño a ser la Presidenta de la Comunidad de Madrid, un logro que ni las insidias de la progresía reaccionaria, ni las mentiras de periodicuchos sobre el llamada “tamayazo”, consiguieron ensombrecer.
Esta es la biografía que nadie se atrevió a contar sobre la gran esperanza de España, la esperanza es lo último que se pierde. Una mujer con unos principios diáfanos, inamovibles, férreos.


Estos son sus principios, si no le gustan…