Estos días se ha estrenado Zuloak, un documental dirigido por el inquieto e incombustible, Fermín Muguruza. Zuloak documenta la historia de un grupo de rock formado por mujeres que tuvo cierta repercusión en el País Vasco, allá por los años 90. Este planteamiento ha sido defendido por Muguruza durante meses, ante las evidencias, cada vez más fuertes, de que el grupo Zuloak no ha existido nunca. Para mantener la incertidumbre se han implicado decenas de personas, “testigos” de algún concierto, de alguna foto…

El falso documental (mockumentary en inglés) es un subgénero que usa las convenciones conocidas del documental para intentar contar una historia, una historia travestida de realidad, una historia que se intenta pasar por verdadera, manipulando al espectador, usando los tópicos que creemos ciertos: declaraciones de testigos, fotografías, películas encontradas que confirman ciertos hechos. Es una especie de juego, para acabar con los mismos principios de los medios de comunicación. ¿Y si las noticias fuesen en realidad falsos documentales? Un auténtico torpedo en la línea de flotación de lo que llamamos, credibilidad. Algunos de estos documentales son burdas manipulaciones, pero otros se han forjado de una manera tan creíble que han causado conmoción, denuncias y otro tipo de consecuencias.

Uno de los antecedentes históricos del falso documental fue la emisión en directo de la invasión extraterrestre que el genio de Orson Welles llevó a la radio, en su recreación de La Guerra de los Mundos, provocando una variada cascada de reacciones. Acostumbrados a la veracidad de lo que oímos y sin cuestionarnos algunas cosas, podemos llegar a crear que un programa de radio, contado a modo de noticiero sólo puede estar contando un hecho que es cierto.
En el cine no está muy claro cuando se rodó el primer falso documental. Algunos autores señalan al film de Buñuel, Las Hurdes, Tierra sin pan, como uno de los primeros falsos documentales, porque Buñuel exageró muchas de las situaciones para provocar un impacto mayor, aunque para mí, ese tipo de actuaciones estarían más cerca de una manipulación que de un falso documental.
De cualquier manera, vamos a hacer un repaso a algunos de los falsos documentales más famosos e interesantes de todos los tiempos.

Quien no quedó impactado de pequeño por esta terrorífica carátula de una mujer empalada. Este que os escribe intentó, sin éxito, convencer a un amigo de la infancia para alquilarla. El castigo por mi insistencia fue el visionado completo de toda la filmografía de Esteso y Pajares, y amigos, no sé que provocó mayores daños en aquellos cerebros preadolescentes.
Holocausto caníbal de Ruggero Deodato (1980) es uno de los hitos principales del falso documental. La película contaba la historia de cuatro documentalistas que intentaban filmar a una supuesta tribu que practicaba el canibalismo. Su desaparición obliga a un grupo de rescate a ir en su búsqueda, pero sólo encuentran el material que habían filmado hasta su desaparición.
El realismo de las escenas de violencia y la insistencia de que la cinta encontrada era real, provocó numerosas reacciones. Por un lado se criticó la violencia hacia los animales, en este caso totalmente real, pero lo más grave es que mucha gente pensó que las muertes filmadas eran reales. A los diez días del estreno, el director fue arrestado. Deodato, consciente del impacto que tendría la película, obligó a firmar a los componentes de la película un contrato por el que no podían aparecer en los medios durante un año. Ese golpe de efecto se volvió contra el director, pues esta ausencia aumentó las sospechas de que habían muerto realmente en la película. Más problemático aún fue demostrar que la toma de la mujer empalada no era real, pues la actriz colombiana estaba ilocalizable. Finalmente, Deodato fue liberado y la película sufrió la censura en numerosos países.
Personalmente fue una película que me impresionó muchísimo, porque la verdad es que para la época en que fue realizada, los efectos son notables y provocan muchas dudas.
La película completa gracias a MZPTutorials, la escena de la mujer empalada, a partir del 1:18:00. Creo que no es necesario decirlo, pero no es una película para todos los públicos.



La película abrió la veda para los falsos documentales y el terror fue uno de los géneros que mejor supo apropiarse de las características del falso documental.

Casi 20 años después de la obra de Deodato, dos jóvenes, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, dirigen El proyecto de la bruja de Blair. Prácticamente usaron los mismos mimbres que Holocausto, pero aplicados a un medio nuevo, incipiente y novedoso: internet. Durante meses crearon toda una historia alrededor de unas cintas encontradas en un bosque. Crearon una expectación inaudita en aquellos tiempos y consiguieron despertar la curiosidad de millones de personas por ver aquellas cintas que mostraban a tres jóvenes que iban a realizar un documental y de los que nunca más se supo. Habían inventado las campañas virales sin saberlo y el fenómeno fue un éxito absoluto.
Personalmente, fue una de las cintas de terror que más me impactó en su momento. La vi en una sala casi desierta y se me erizaron hasta los pelos de la nuca (literal). Algunas escenas como las de los palos colgando de los árboles están grabadas a fuego en mi memoria.

La serie japonesa compuesta por seis películas, Guinea Pig, quizás no entre en el capítulo de falsos documentales, pero da pie a hablar de otros géneros afines. Guinea Pig es un falso metraje sobre la muerte. En realidad, pretende documentar la tortura y asesinato de una persona y mostrarlo como si fuese real, una especie de snuff falso. Normalmente no hay justificación, no es una cinta encontrada o algo parecido. La serie saltó a la “fama” cuando Charlie Sheen vio el segundo capítulo de la saga Flor de carne y sangre y la denunció ante el FBI al creer que era un asesinato real grabado. Como en el caso de Holocausto caníbal, los directores tuvieron que explicar que se trataba de efectos especiales. En la actualidad está prohibida en Japón la grabación de películas del estilo Guinea Pig.
Cercanos al estilo Guinea pig, podemos encontrar el género mondo, que toma el nombre de la película Mondo Cane (1962). El género mondo documenta hechos marcados por la violencia. Aunque hay muchas escenas reales, otras se ve claramente que son falsas y se hacen pasar por reales, al estilo del falso documental. Una derivación del mondo es el subgénero Death Films, en donde se pueden ver imágenes de muertes supuestamente reales, algo que en los setenta era transgresor, pero que hoy podemos “disfrutar” en casi cualquier telediario.
Personalmente me he acercado al Guinea Pig, pero la verdad es que hay que tener mucho estómago y bastante poca empatía para soportarlo. La violencia es absolutamente explícita y sinsentido. En youtube están colgadas, pero prefiero no enlazarlas.

Cambiando radicalmente de tema, los falsos documentales también se acercan a otros géneros como el musical, personajes inventados, historia e incluso la comedia…

Falsos documentales relacionados con la música.

This is a spinal Tap de Rob Reiner (1984) cuenta la supuesta y desastrosa gira de un grupo heavy, Spinal Tap. La película en formato rockumentary es muy ácida e irónica con todos los tópicos sobre los grupos heavy. De hecho muchos grupos se vieron tan identificados con los problemas y vicisitudes del grupo que pensaron que el grupo existía y la historia era real.
Rob Reiner tiene el honor de ser el inventor del término “mockumentary” aplicándolo por primera vez a esta película.
Otra curiosidad es que el grupo interpretado por los actores acabó grabando algún disco con el nombre de Spinal Tap.
Un ejemplo, explotando los tópicos.


Vídeo subido por piedragomez44


La leyenda del DJ Frankie Wilde de Michael Dowse (2004) es otro falso documental basado en la supuesta vida de un DJ famosísimo que arrasa en las discotecas de medio mundo. Al estilo Spinal Tap, ironía y acidez, la película cuenta todos los tópicos sobre el mundo de la música electrónica (drogas, sexo…) y sobre el auge, caída y resurgimiento de una estrella de la música. La supuesta autenticidad de la película se consigue gracias a los testimonios de conocidos DJs que intervienen en la película como Carl Cox, Tiësto…
La película riza el rizo cuando (atención SPOILER) el DJ se queda sordo y comienza a pinchar basándose sólo en las vibraciones que percibe su cuerpo. La peli es tan realista que mucha gente, todavía hoy, piensa que Frankie Wilde existió realmente.
El tráiler deja clara las intenciones y el estilo.


Vídeo subido por laguiago


Falsos documentales dentro del cine.
El cine usado como excusa para establecer una nueva visión de la Historia, el documental como arma para esclarecer enigmas sin resolver, o para montar una Historia paralela. Algunos ejemplos.

I’m still here de Casey Affleck (2010). Joaquin Phoenix harto de su trabajo como actor, decide dejarlo todo y dedicarse al hip-hop. El documental sigue los pasos del actor, concierta entrevistas en los mejores programas para explicar su nueva vida y asistimos a un deterioro evidente de la imagen del actor y presenciamos algunos actos que ponen en duda su estado mental. Los medios sensacionalistas tenían una nueva víctima a la que hincarle el diente, hasta que se descubrió que todo había sido un montaje para dejar en evidencia el peso de la fama, el papel de los medios, el morbo del héroe caído. No hay como revisar las noticias y blogs del momento, para darse cuenta de que el gran engaño fue todo un éxito.
Como ejemplo del excelente y planeado trabajo, la famosa entrevista con David Letterman.


Vídeo subido por AntonioDeNebrija


Casas viejas: El grito del Sur de Basilio Martin Patino (1996) es la recreación del suceso real ocurrido en Casas Viejas en 1933, en la que un grupo de comunistas libertarios fue masacrado por la Guardia Civil. Martín Patino, partiendo de un hecho real, es capaz de montar toda una historia ficticia a su alrededor. Como en otros casos, la aparición de una grabación realizada en 1933 por tres directores rusos en la zona, permite contextualizar la matanza. En este caso, no se manipulan los hechos históricos, pero se apoya para contarla en una recreación ficticia de los hechos.
El mediometraje puede verse gracias a FedirStchuss.



La verdadera historia del cine de Peter Jackson y Costa Botes (1995) es un viaje a los inicios del cine. Según el documental el auténtico inventor del cine fue el neozelandés Colin McKenzie, un visionario que inventó el cine, el lenguaje cinematográfico, los grandes estudios y hasta el cine en color que de forma inexplicable desapareció de la Historia Universal del cine. Una maravillosa mentira que muestra el amor al cine de sus directores y juega con la credibilidad del espectador.
Los primeros minutos del documental:

LA VERDADERA HISTORIA DEL CINE (PETER JACKSON) from SelectaVisión on Vimeo.

Vídeo subido por selectavision



Operación Luna de William Karel (2002) pone en tela de juicio la llegada del hombre a la luna. Para desmontar la verdad oficial, Karel, prestigioso documentalista francés, desenmascara la operación diseñada por la CIA para hacer creer a todo el mundo, y sobretodo a los soviéticos, de que el hombre llegó a la luna. Para montar la mentira, Karel juega de forma apropiada con entrevistas reales, sacadas de contexto y con la gran baza: Stanley Kubrick. Gracias a lo aprendido en 2001, fue el que concibió, diseñó y grabó en un estudio, toda la farsa de la llegada a la luna. El documental está tan bien realizado que hizo babear a los magufos durante un tiempo.


Vídeo subido por Dokuteka


Como es evidente en este tipo de listas, ni estos son los mejores, ni, evidentemente, son todos, pero con ellos uno se puede hacer una buena idea de un género que me encanta y que he practicado en este mismo blog en numerosas ocasiones.

Para acabar este megapost dejo una duda en el aire, ¿qué pasa con esos documentales que parecen ficción, pero que posiblemente sean reales? ¿qué nombre les ponemos a, por ejemplo, Grizzly Man del genial Werner Herzog o al debut de Banski en el cine con su hipnótica Exit through the gift shop?