Uno de los sucesos de este verano fue el accidente de tren en Compostela. Un suceso dramático que ha sacado lo mejor de un conjunto de vecinos que ante una tragedia inenarrable han sacado fuerzas no se sabe de donde, para afrontar una situación dantesca. Supongo que esos héroes y heroínas anónimas podrían haber estado en cualquier barrio de cualquier ciudad, el ser humano en situaciones así es capaz de sacar lo mejor (y a veces lo peor) de sí mismo.
La vecindad de Angrois ha recibido numerosas pruebas de cariño y solidaridad, pero lo más significativo es que el Estado va a premiar tanta solidaridad, nada más y nada menos que con un parque y unos mejores accesos de una carretera próxima. ¿Por qué un parque? Pues supongo que así, el ministro o ministra de turno, podrá hacer la foto de rigor inaugurando algo y su nombre quedará grabado en la correspondiente placa conmemorativa.

Editado el 5/9/2013