Literalmente, emocionado. Con la carne gallina, mariposas en el estómago y los ojos humedecidos.
Literalmente trastornado por sólo cinco minutos de charla de Christian Felber
Literalmente convencido de que no soy un utópico de mierda (o quizás literalmente reafirmando mi utopía de mierda, no sé).
Literalmente suscribo palabra por palabra, utopía por utopía.