La promesa de papeles, de regulación, de acceder a un (otro) mundo, de escapar de la miseria y la pobreza más absoluta, de la maldita guerra que ni siquiera somos capaces de imaginar desde nuestra poltrona. A la necesidad vital de buscar otra forma de ganarse la vida, de intentar que tus hijos no se te mueran de hambre en los brazos o que puedan acceder a algo tan simple como una vacuna que salvaría sus cortas vidas, todo eso quedó reducido, por los mezquinos y mentirosos, a una simple frase: el efecto llamada.

Nada tiene que ver la miseria, la pobreza o el pesimismo vital.

Este fin de semana han llegado a la viejísima Europa a través de la procelosas aguas del Mediterráneo, miles de desesperados que huyen de atrocidades impensables. Sin embargo, la culpa sigue siendo del efecto llamada. Según algunos analistas, el dispositivo italiano de ayuda para intentar salvar a las personas que intentan cruzar desde África, está animando a las mafias y a los desesperados, a arriesgarse en la travesía, pues saben que hay muchas posibilidades de ser rescatados.
Desde Zentolos, en su verdadera vocación de servicio público, proponemos que esos mezquinos se dejen de decir chorradas y pasen a la acción. Presentamos aquí un par de medidas que transformen el efecto llamada en el efecto huída pavorosa.

Cambiemos esos barcos de ayuda humanitaria por barcos de verdad, vamos, con cañones, con dos cañones. Cada vez que aparezca una chalupa de esas, cargada de chusma, se aplicará el protocolo HJ23, es decir, disparar primero y preguntar después. El HJ23 lleva asociado el cañonazo y la grabación correspondiente, para que se vea claramente el impacto y que quede claro que no es un efecto colateral o un posible error de cálculo. Cuatro drones grabarán las imágenes desde diferentes ángulos para, posteriormente, montar un espectacular documento en 3D. Dicha obra, sería emitida como NO-DO en todos los cines africanos justo antes de todas las películas meidinyuesei. Se regalaría el dvd con el suplemento dominical de todos los periódicos importantes, como, por ejemplo, The Unreason of Nairobi, Black Mundo Today o Abecé Kinshasa. Sería de visionado obligatorio en todos los centros escolares, recordemos que, el miedo inculcado desde la tierna infancia, es mucho más eficaz.

Electrificación de la valla de Melilla. A un tipo que atraviesa el puto Sáhara andando no le va a echar para atrás una valla con concertinas. Si hasta el nombre da risa. Si parece que vayas a un concierto. Los pobres ignorantes pensarán que hasta los recibimos con honores. Así que, electrificación de la valla, ya. Otros cuatro drones, será por presupuesto, grabarán como se calcinan los cuerpos de los indeseables. Como en el caso anterior, el material grabado será distribuido por los mismos canales. A mayores, una campaña publicitaria asesorada por Penetton, patrocinador de la misma, cubriría medio desierto del Sáhara con postes y carteles semejantes a los de las elecciones, con la imagen de un negro achicharrado con el lema, en rojo, ¡¡Vaya con la valla!!