Zentolos

Perlas heterogéneas para mentes inquietas

¿Publicidad evolucionista o pregunta capciosa?

Escrito por Josemi El 30-Ene-2009

Este es el año de Darwin. Se cumplen 200 años de su nacimiento y 150 años de la publicación de La evolución de las especies. Es un personaje clave para entender el mundo tal y como hoy lo conocemos y a pesar de ello sigue siendo un perfecto desconocido para mucha gente. Este año acaparará una buena cantidad de eventos y será una buena oportunidad para conocerlo a él y su obra (y por tanto también a nosotros mismos). Y si no estamos por la labor siempre podremos tirar de Autobiografía y película (cuyo título dará mucho que hablar).

Sus aportaciones a la ciencia y a la humanidad son múltiples, sin embargo su comprensión acerca de como las especies, partiendo de un ancestro común han ido cambiando en el tiempo presionadas por ciertos factores externos para dar lugar a diversas adaptaciones, o incluso otras especies, ha sido sin duda la más trascendental, eclipsando todas las demás.

La evolución de las especies, hoy día está probada y constatada por múltiples disciplinas científicas. El propio ser humano desde los orígenes de la agricultura y la ganadería se ha encargado de dirigir esa evolución (artificial) en beneficio propio y así obtener ejemplares con características que supongan una mejora con respecto a generaciones anteriores. Sólo desde el desconocimiento o el partidismo más irracional se pueden negar las innumerables evidencias que a lo largo de los años se han ido acumulando.

Por otro lado, si bien Darwin ha sido quien ha sentado las bases y el primero en definir ciertos conceptos clave (sin olvidarnos de Wallace), esto no quiere decir que estemos hablando de un tema cerrado ni mucho menos. Desde Darwin, los avances de la ciencia en sus diferentes disciplinas han ido aportando muchas respuestas y por supuesto creando un mayor número de preguntas, muchas de las cuales, a día de hoy no tienen respuesta lo suficientemente consensuada por la comunidad científica. Resulta tan ridículo hablar de evolución y limitarnos tan sólo al trabajo de Darwin como resultaría ridículo hablar de física y quedarnos tan sólo con Newton, hablar de matemáticas y limitarnos a la obra de Pitágoras o hablar de genética y tener en cuenta tan sólo a Mendel.

Hoy, la evolución es un concepto de uso cotidiano, contrastado y probado pero en su momento dinamitó los cimientos de una sociedad, que vanidosamente se había erigido como meta, objetivo y obra cumbre de un universo, que a todas luces le quedaba grande. Darwin no ha sido el primero en destronar al Hombre, y no será el último, pero probablemente ha sido el que lo ha hecho con más contundencia. Resulta difícil ponerse en el lugar de una persona de la época e imaginar el revuelo que estas innovadores ideas supusieron en una encorsetada Inglaterra Victoriana.

Sorprendentemente, los ecos de esa revolución todavía pueden ser escuchados hoy y no es infrecuente encontrar opositores que esgrimen sus argumentos en contra con mayor o menor fortuna (especialmente esto último).

Me ha resultado divertida esta pregunta que un oyente (profesor de filosofía) realizaba hace poco en un programa de radio de divulgación científica y correcta y elegante la respuesta.

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  1. ALyCie Comenta,

    1ª persona: Yo desciendo de los simios
    2ª persona: Tu desciendes de los simios,
    pero él, no desciende de los simios.
    ¡Él, debe haber venido de París!

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