El nuevo mito de la caverna
Tan de botarates es no asegurarse de la veracidad de lo que se emite, como hacer montajes que el espectador indefenso acaba creyéndose, sobre todo aquellos que tienen a la televisión por la única puerta al mundo.
Miguel Anxo Fernández.
Investigador cinematográfico y escritor español.
Esta opinión de Miguel Anxo, viene a cuento de la última gamberrada televisiva de la hemos sido testigos en la televisión española. A modo de resumen, el programa de laSexta, El Intermedio, presentado por el Gran Wyoming preparó (genialmente, todo hay que decirlo), un suculento cebo a un programa de una cadena rival. Esta cadena rival, de marcado carácter conservador [EMG], no pudo resistirse ante tal oportunidad y tragó cebo, anzuelo, sedal y casi la caña. Si alguien tiene interés en ver lo que ocurrió exactamente puede verlo aquí, y algunas de sus (hilarantes) consecuencias aquí.
La cuestión principal es que a raíz de este [ZETB], como muchos lo están calificando, han surgido multitud de opiniones y comentarios en diversos medios de comunicación. En el fragmento que he puesto al comienzo de este post me han llamado la atención dos cosas:
En primer lugar, esa aparente apología de la credulidad. En mi opinión el espectador no está ni mucho menos indefenso, y es su responsabilidad adquirir las herramientas necesarias para procesar correctamente la información que constantemente le bombardea con mensajes, muchas veces contradictorios. No creo que esté fuera del alcance de nadie algo tan simple y conveniente como contrastar la información, beber de varias fuentes y varios medios y aplicar un poco de sentido común, aunque éste nos diga cosas que van en contra de nuestros intereses.
En segundo lugar, tener la televisión por la única puerta al mundo, es más inquietante, si cabe. Es como una especie de revisión actualizada del Mito de la caverna de Platón, en el que estamos condenados a intentar comprender la realidad a través de sombras y fragmentos distorsionados de la misma.
Estamos en la era de la sobreinformación, nos guste o no y es nuestro deber y nuestro derecho estar preparados para actuar correctamente como emisor, canal y receptor según la situación. En caso contrario estamos condenados a no comprender el mundo en que vivimos y convertirnos en herramientas desechables de aquellos cuyos fines son justificados por sus medios.
Muy buen análisis.
En primer lugar, lo de Wyoming es buenísimo. Hacía tiempo que no me reía tanto. El momento en que dicen que es un engaño es sencillamente genial. Y lo del programa ese (que ni nombro) no es hacer periodismo, los tíos vieron la oportunidad de su vida de mancillar el honor de un tipo que es más inteligente que ellos (para empezar sabe reirse de sí mismo y eso es síntoma de inteligencia) y al que le tienen muchas ganas.
En cuanto al comentario de Miguel Anxo, estoy totalmente de acuerdo con tu análisis. Informarse no es creer todo lo que ves o que te cuentan, si no al contrario, ser crítico con todo y sacar tus propias conclusiones (erradas o acertadas eso ya depende de ti), pero que sean tuyas.
Para acabar, me parece excelente al comparación de la TV con el mito de la caverna.
Miguel Anxo es un crítico con el que muchas veces estoy de acuerdo y siempre emite sus juicios con grandes dosis de sentido común. En este caso me sorprendió que dijera estas cosas, no me parecen propias de él.
En cuanto a Wyoming (cada día más gran), ¿qué se puede decir?, creo que la mejor explicación dada hasta el momento es esta.
Cierto, yo también lo suelo leer y coincido contigo.
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