Mucho se está hablando en todos los medios de comunicación sobre el manido calentamiento global. Según diferentes autores, en los próximos 50-100 años la temperatura media global puede ascender entre 2-5º centígrados. Esto nos puede hacer pensar que en todos los lugares del planeta se va a producir ese incremento, pero recordemos que estamos hablando de valores medios, es decir, en algunos lugares la temperatura no subirá tanto como la media prevista y en otros se superarán dichos valores.

Tampoco se tiene en cuenta que muchas de las perturbaciones climáticas que suceden en el mundo están relacionadas, un poco como aquella frase tan de principios de los 90 de “si un mariposa bate sus alas…” que puso de moda la teoría del caos. En la actualidad se están empezando a investigar algunas de esas relaciones. Por ejemplo, aparecen evidencias de que las perturbaciones ocurridas en el Pacífico tropical, el famoso El Niño, pueden afectar a la zona del Atlántico Norte conocida como: oscilación del Atlántico Norte o NAO, lo que afecta, por ejemplo a las precipitaciones en el sur de Europa y hay otras evidencias de que pueden afectar a la dureza de los inviernos europeos en determinadas circunstancias. Otro efecto aún poco estudiado es la relación entre la NAO y el clima el este asiático. Así que, podemos ver cómo todo el clima planetario puede estar interrelacionado de modos que desconocemos.

Una de las posibles consecuencias del calentamiento global es que se derritan los polos, una de las consecuencias evidentes será el aumento del nivel del mar a nivel mundial. Pero otra de las consecuencias es que el posible deshielo del Polo Norte produzca una cantidad tal de agua dulce que pueda modificar de forma inevitable a la corriente del Golfo. Esta corriente de aguas cálidas va desde el Golfo de Méjico hasta Europa del Norte y es la responsable de que por ejemplo en la costa Oeste de Irlanda haya cactus floreciendo. Esta corriente provoca que el clima del oeste de Europa sea más benigno de lo esperable. Si esos millones de metros cúbicos de agua dulce hacen desaparecer la corriente del Golfo uno de las consecuencias inmediatas podría ser un descenso acusado de las temperaturas en todo el oeste europeo.

Esto que puede sonar a ciencia ficción, parece ser que ha ocurrido en otras ocasiones en épocas relativamente recientes. Durante el último período glacial hace unos 15000 años, la mayor parte de Europa y América del Norte quedaron cubiertos por extensas capas de hielo. Cuando el período glacial empezó a desaparecer, los hielos empezaron a retirarse, provocando que en muchas zonas se crearan grandes lagos de agua dulce. Uno de estos lagos fue el lago Agassiz en Canadá. Un lago que sería el más grande del mundo en la actualidad con una superficie aproximada de 44000 km2 (ver imagen en la Wikipedia). Este lago quedaba aislado del mar por una especie de muro de hielo de unos 3 kilómetros de grosor, pero hace unos 9000 años la masa de hielo se deshizo rápidamente provocando que toda esa agua dulce saliera de pronto hacia la bahía de Hudson en el Atlántico Norte. Tal cantidad de agua fue capaz de bloquear la circulación termohalina de la corriente del Golfo provocando de nuevo un pequeño período glacial en Europa.

Así que es posible, que el calentamiento global pueda provocar un enfriamiento local en Europa, pero se desconocen las consecuencias que la desaparición de la corriente del Golfo y en el enfriamiento europeo pueda tener en otras regiones del planeta tan alejadas como el sudeste asiático, un efecto dominó de consecuencias imprevisibles.