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Reseñas breves de películas que he visto últimamente y que pueden revelar parte de la trama.

· Los abrazos rotos de Pedro Almodóvar (recomendaciones de Marzo/09).
La nueva película de Almodóvar es desde el primer fotograma una obra maestra: la imagen reflejada de la realidad en un primer plano extremo de un ojo de una persona ciega. La película cuenta, desde el universo personal del director, la vida de un hombre que consigue reinventarse a sí mismo después de sufrir la mayor pérdida que un ser humano puede sufrir: el ser amado. Esa pérdida le obliga a crearse una nueva identidad, una nueva manera de vivir. Acompañando ese cambio, siempre está una amiga íntima e inseparable que carga con una culpa que en algún momento ha de expiar. Como siempre lo mejor es la creación de ese universo almodovariano, lleno de colores vivos, de personajes duros. También resultan interesantes las actuaciones con un Lluís Homar impecable, una Blanca Portillo, portentosa y una Penélope Cruz, ahora sí, en un papel que le viene perfecto. Visualmente tiene escenas de una complejidad asombrosa y muy originales
Para amantes del cine. Elegancia visual.
Lo mejor: algunas imágenes de extrema belleza, el guión.
Lo peor: casi nada, quizás que algunos (Dani Martín) y algunas (Kira Miró) puedan presumir en el futuro de haber participado en una peli de Almodóvar.
La escena: hay varias, pero me quedo con la escena donde el productor y marido de Penélope Cruz descubre que le engaña gracias a un vídeo sin sonido, en ese momento, ella entra en el salón y le pone voz a esa película muda.

Muy Buena


· Gran Torino de Clint Eastwood (recomendaciones de Febrero/2009).
Todos podemos imaginar que aquel simpático fascista que era Harry Callahan algún día llegaría a viejo. Un viejo, cabrón, cascarrabias, igual de facha, pero con ese sentido del humor tan especial. Gran Torino, podría ser, perfectamente la película que describe la vida del viejo Harry Callahan. Un viejo, patriota hasta la médula, que vive en un barrio infestado de amarillos, los mismos que el combatió (y mató) en la guerra de Corea. Su vida se limita a beber unas cuantas cervezas, soltar algunas frases geniales (lástima que yo tenga tan mala memoria, por que alguna es antológica) y cuidar de su coche Gran Torino. Sin embargo, circunstancias de la vida, el gran hombre blanco no puede resistir encariñarse de una familia, que muestra más interés por él, que sus propios hijos. De nuevo Eastwood disecciona la familia y sociedad estadounidense, y lo que se encuentra no es agradable.
La película, como siempre en Eastwood, respira clasicismo y buen hacer. Técnicamente contenida, su principal valor es la historia humana que cuenta: la familia, la redención, la culpa. Y todo discurre plácidamente hasta el final, donde todo da un giro y como otras veces, el señor Eastwood mete el dedo en nuestro corazoncito y le clava una uña.
Para nostálgicos de Harry Callahan y de películas ligeras. Triste y esperanzadora a la vez.
Lo mejor: El final y que, por suerte, no es la última película del director.
Lo peor: Que se tiene la sensación de haberla visto antes y un doblaje pésimo, sobretodo de los pandilleros.
La escena: el clímax final.

Buena


· La casa de mi padre de Gorka Merchán (recomendaciones de Febrero/2009).
El llamado, de forma eufemística, problema Vasco, siempre ha generado polémica cuando se ha tratado desde la óptica cinematográfica. Quizás, porque los políticos de uno y otro bando nos han impedido ver el bosque. Lo interesante del planteamiento de Gorka Merchán es que intenta que veamos las cosas desde los dos frentes: el de los amenazados y el de los que amenazan. Haciendo una especie de juego del gato y el ratón, con el que, poco a poco vamos descubriendo la realidad de una familia rota y separada por cuestiones ideológicas, en el que todos los personajes tienen un pasado. Como no podía ser de otra manera, la película es seria, dura, fría.
Para interesados en el problema del terrorismo Vasco. Impactante.
Lo mejor: la sencillez con que transcurre una historia nada sencilla.
Lo peor: quizás un poco fría, distanciada.
La escena: me quedo con dos, pero desvelan demasiado de la trama, así que daré sólo dos pinceladas: las caras de los niños jugando al fútbol en la calle y el bofetón y la caricia del final.

Buena


· La antena de Esteban Sapir (recomendaciones de Mayo/2008).
Inclasificable película argentinaque es un alegato a favor de la libertad de expresión y en contra de las dictaduras y la represión. En un país donde todo el mundo ha perdido la voz, un oscuro personaje tiene el monopolio de la televisión. Gracias a ella y a la única mujer que puede cantar, pretende hacerse con el control de toda la sociedad. La película visualmente es muy arriesgada: es en blanco y negro y los diálogos están escritos en pantalla, pero estas dos cuestiones que nos podrían retraer de su visionado son, sin embargo, puntos a favor, ya que hay una gran interacción entre imagen y sonido.
Para degustadores filmes arriesgados, poco convencionales. Imaginería surrealista.
Lo mejor: La relación imagen y sonido y el surrealismo que transpira.
Lo peor: da la sensación de que en algún momento se estira la historia para no quedarse en un medio metraje.
La escena: el homenaje a Metrópolis de Fritz Lang en el momento clave de la película.

Buena


· Vidas truncadas de Pen-Ek Ratanaruang.
Horrible título español para Last life in universe. Película tailandesa de un suicida crónico cuya aburrida vida transcurre en una biblioteca donde puede dar rienda suelta a su orden compulsivo. Un día conoce a una extraña chica que romperá con ese esquema vital. Historia romántica poco usual, llena de silencios y vacíos, que mezcla géneros y con un desarrollo no lineal, dejando muchos cabos sueltos para una libre interpretación. Llena de imágenes de rebosan una belleza pura.
Para degustadores de delicatessens asiáticas. Preciosismo visual.
Citada en El último lagarto.
Lo mejor: la historia de amor tan poco explícita.
Lo peor: se escurre entre los dedos, como el jazz.
La escena: la escena inicial, unos pies colgando mientras se abre la puerta de casa.

Buena


· Lago Tahoe de Fernando Eimbcke (recomendaciones de Marzo/2009)
Lago Tahoe es una de esas películas sencillas que intentan retratar la vida como si un amigo nos estuviese contando algo. Sus bondades radican en la proximidad y la complicidad con el espectador, su forma natural de rodar, con muy pocos movimientos de cámara y apenas diálogos. La película nos retrata a un joven que ha perdido recientemente a su padre y que intenta adaptarse a esa nueva situación. En ese viaje iniciático y forzoso hacia la madurez conoce a diferentes e interesantes personajes: el chico arregla coches y su curiosa madre, la madre soltera que atiende una pequeña tienda, el viejo mecánico y su inseparable perro. Todos ellos, solitarios empedernidos, nos ayudan a presentar y conocer al personaje. Los actores, creo que algunos no profesionales, ayudan enormemente a dar esa sensación de naturalidad.
Para voyeurs intimistas. Naturalidad a flor de piel.
Lo mejor: un reflejo de la vida misma.
Lo peor: la ideal principal es muy simple (pero eso es, a la vez, una ventaja).
La escena: la filosofía “Bruce Lee” del chico arregla coches.

Notable


· Goodbye Dragon Inn de Tsai Ming-liang.
Goodbye Dragon Inn tiene con la película anterior muchísimas similitudes. Es cine sin concesiones, que retrata el día a día, cine contemplativo, casi sin diálogos, pero a diferencia de la película de Eimbcke, ésta me pareció absolutamente fallida. La película es un sentido homenaje a un cine de los de antes, con su pantalla gigante, el anfiteatro y su grandeza. Así que, el día que un viejo cine de Taipei cierra sus puertas, proyectan una mítica película de artes marciales titulada Dragon Inn a modo de despedida.
La película, analizada por partes, resulta interesante. Se recrea excelentemente el cine, lleno de humedades, en el que casi se puede percibir el olor de las butacas apolilladas, de los fluidos corporales intercambiados entre algunos espectadores. Las relaciones entre los espectadores son interesantes, desde buscones, hasta nostálgicos que dan el último adiós a una época de su propia vida. Pero en este caso la suma de las partes da un resultado, para mi gusto, endeble y pesado. Una buena idea de partida pero que se estira de modo desesperante.
Para plantas de lento crecimiento. Zzzzzzzz.
Lo mejor: la atmósfera húmeda que envuelve la película, el amor que se desprende por el cine.
Lo peor: leeeeenta, muy leeeeenta. La escena de la taquillera coja que le lleva la comida al proyeccionista al otro extremo del cine durante cinco minutos, casi acaba con mi paciencia.
La escena: sin duda, el emotivo final, en el que dos personas mayores salen del cine y se saludan respetuosamente. Ambos son dos de los actores que participaron en la mítica Dragon Inn del año 1966 que acuden a ver esa última proyección.

Mala