Juan Tomás Hernani, director del FECYT, ha declarado recientemente que una de sus principales preocupaciones era la falta de vocaciones científicas en España.
Es un hecho que en las Facultades de ciencias, cada vez es más difícil encontrar gente que una vez acabada su carrera quiera dedicarse al atractivo mundo de la investigación científica. Las razones creo que son diversas:
· La salida profesional para la gente que empieza en esta actividad no está nada clara. Cuando empiezas, la meta es leer algún día la Tesis Doctoral, pero después de esa meta, se extiende un profundo y oscuro abismo.
· Tampoco se ha diseñado, la profesión de investigador, como tal, sin carga docente y dedicado en exclusiva a tareas de investigación.
· La investigación actual recae en gran medida en becarios de todo tipo, que tampoco tienen un futuro laboral claro. Otro tipo de personal sobre el que caen tareas investigadores son los investigadores contratados por obra y servicio, que renuevan sus contratos año tras año en un claro fraude de ley. En ambos casos, en cuanto surge una oportunidad laboral más segura las opciones de seguir el camino científico disminuyen.
· La percepción social de la Ciencia en España es muy negativa.

De este modo se describe un panorama muy poco alentador para la Ciencia española, pero no por falta de vocaciones, si no por falta de una perspectiva clara de futuro.