La belleza de la huerta irrumpe en el mundo urbano.
En algunos lugares, la crisis está provocando que aparezcan soluciones imaginativas para intentar paliarla de algún modo, aunque sospecho que en el fondo son medidas muy poco efectivas.
El Concello lucense de Guitiriz ha decidido transformar algunos de los parterres ornamentales públicos en pequeñas microhuertas urbanas. De este modo se ahorran el gasto en las plantas de temporada y las plantaciones hortícolas pueden ser aprovechadas por la ciudadanía. Ojalá la gente sea respetuosa con estos microespacios y tome de ellos lo que necesite. Será, sin duda, un buen test de educación ciudadana.