ArenaArquímedes (Siracusa, Sicilia, 287 – 212 AEC), matemático y geómetra griego, personaje cumbre de la civilización más avanzada de su época, es conocido especialmente por el principio hidrostático que lleva su nombre. Sin embargo entre su obra se halla una, conocida en griego como Psammites, en Latín como Arenarius y en castellano como El contador de arena, dedicada a Gelón, hijo mayor del rey de Siracusa que comienza así:

Hay algunos, rey Gelón, que creen que el número de los granos de arena es infinito por su multitud; y cuando digo arena no solamente me refiero a la que existe alrededor de Siracusa y del resto de Sicilia sino también a la que se puede encontrar en toda región, ya sea habitada o deshabitada. También hay algunos que sin creer que sea infinita, piensan sin embargo que no existe ningún número que sea lo bastante grande como para superar tanta abundancia...

Tras este comienzo, Arquímedes desarrolla la idea de calcular el número de partículas más pequeñas posibles que serían necesarias para llenar el mayor volumen posible. Para ello desarrolla un nuevo sistema de numeración y utiliza este sistema para llegar a un número que en nuestro sistema decimal se expresaría como 10 80.000.000.000.000.000. Sin duda, margen más que suficiente para llevar a cabo sus cálculos.

Aplicando los conocimientos que se tenían en la época, Arquímedes pasa a estimar los mayores y menores volúmenes posibles para llevar a cabo su propósito. Estima el tamaño del universo en una esfera de 1,2 años luz de radio como mayor volumen posible (lo cual no está nada mal para la época) y define el tamaño de un grano de arena como una esfera de 0,0125 mm. de radio, proponiendo éste como el menor volumen posible. Tras los cálculos pertinentes estima que el número de granos de arena para llenar todo en universo es de 10 63.

Isaac Asimov (Petrovichi, Rusia, 1920 – 1992), famoso científico y escritor, decide continuar la labor comenzada tanto tiempo atrás adaptándola a los tiempos y conocimientos actuales. El resultado, un artículo publicado en 1966 que lleva por título El contador de protones.

Siguiendo el método empleado por Arquímedes define el volumen máximo y mínimo posible. Considera el universo observable como una especie de esfera de 13.000 millones de años luz de radio siendo este el primero de ellos, y considera el protón como una partícula de 1,6 x 10-13 cm. de radio, siendo éste el segundo. Según sus cálculos, para llenar completamente el universo observable serían necesarios 4,6 x 10124 protones.

Estos malabarismos numéricos ponen de manifiesto la existencia y la necesidad de un sistema de numeración que nos permita manejar cantidades numéricas realmente grandes. ¿Son suficientes?. ¿Dónde está el límite?. Las respuestas a estas preguntas son merecedoras de un espacio aparte.