Diez de la mañana. Lunes del año 2018. En los Juzgados del Instituto de Educación Secundaria Anxel Fole de Neolugo.
Interior del Juzgado de conflictos académicos.
En una pequeña sala podemos ver a un juez con su toga negra y cara de pocos amigos. En una mesa situada enfrente y a la derecha están un señor joven con la cara congestionada, los ojos enrojecidos de ira, y a su lado un adolescente con un aire de superioridad evidente. El adolescente mira con actitud agresiva a la mesa de la izquierda. En dicha mesa, podemos ver a un hombre de mediana edad, hombros caídos, mirada clavada en el suelo, actitud derrotada.
Comienza el Juicio.
El juez manda llamar al padre de Borja Williams Saavedra, el señor Antonio Saavedra. Este se pone en pie.
– Veamos Sr. Saavedra, puede decirnos cuál son las razones por las que ha convocado este juicio rápido en contra del profesor Álvaro Gómez.
(Al oír su nombre, el profesor se hunde un poco más en su silla).
– Pues muy claras joder. El mequetrefe ese le ha puesto a mi Borja un cero y eso no se lo permito yo al hijoputa ese.
(Mientras mira con desprecio al profesor, se agacha y saca un papel de una carpeta).
¿Entiende? Esto no puede ser y se lo voy a demostrar ahora mismo, señor juez.
(Se acerca al juez y le enseña una hoja prácticamente en blanco, si no fuera por el nombre del adolescente (Borja Willians Sabedra, sic) escrito en la esquina superior izquierda y un cero escrito en rojo en la esquina derecha).
Ve usted, señor juez, esto es inadmisible (blandiendo orgulloso el folio en blanco), mi Borja no puede sufrir esta humillación. Ayer sus compañeros se burlaron de él y llegó a casa hecho una furia. Tenía tal cabreo el pobre, que desnucó con sus propias manos el gatito de su hermana pequeña, pobre. Pobre Borja. El psicólogo de la familia nos ha dicho que los daños quizás sean crónicos y le ha recetado Tranxilium 15 de forma permanente. Por este motivo, pedimos el castigo inmediato de este hombre sin alma, que ha humillado de esta manera a mi hijo.
(El juez examina detenidamente el folio en blanco, le da la vuelta por si en la otra cara hay algo escrito)
(Pensamientos del juez: Joder, el niñato este ni siquiera sabe escribir correctamente su nombre, se merecía un castigo ejemplar, y el padre igual por gilipollas. Vaya trabajo de mierda.)
Está bien claro el asunto, declara el juez, el profesor Álvaro Gómez ha demostrado una falta de humanidad impropia de alguien que se denomina docente y viendo los graves y, posiblemente, irreparables daños psicológicos que ha ocasionado en el muchacho, lo condeno a la máxima pena que puede imponer este tribunal…
(El profesor es incapaz de oír el resto de la sentencia. Comienza a balbucear. Intenta pedirle al juez que escuche su testimonio. Pero éste le hace un gesto despectivo con la mano para que se calle).
… que será efectiva esta misma mañana en el patio de este mismo instituto.

Al cabo de dos horas, podemos ver, el que podría ser un patio de un colegio cualquiera, atestado de niños y adolescentes. En sus caras se refleja el deseo de venganza, están nerviosos, exaltados. En el centro del patio podemos ver una estructura elevada, con un tocón de árbol en el medio. El profesor Álvaro Gómez, cabizbajo, hace entrada en el patio. Los niños se hacen a un lado y dejan un pequeño espacio para que pase. Una niña, no mayor de ocho años, se acerca y le escupe. Una lágrima imperceptible se descuelga por sus ojos vidriosos.
El profesor sube a la estructura, se arrodilla delante del tocón. El silencio es abrumador. Un brillo metálico resplandece en el patio. Sssshhhhiiiiiiiii. Golpe seco. Gritos de júbilo. Nuestra visión asciende, haciendo cada vez más pequeño el patio del colegio.

Epílogo:
Tres de la tarde del mismo día. Comienza el Telediario de Antele5. El presentador con cara seria comienza su espectáculo: muy buenas tardes, hoy iniciamos el telediario con una exclusiva mundial. Hemos cogido a Belén Esteban, sin maquillar, comprando un par de kilos de tomates en el Lidl del barrio. Conectamos con nuestros reporteros en directo… (se pierde la voz del presentador, mientras vemos las impactantes imágenes que nos prometían).

Todo esto surgió al escuchar dos noticias a cada cual más impactante: Juzgan a un profesor por castigar a una alumna que no hizo los deberes aparecida en el Diaro Información, y esta otra, escuchada en Radio3 y que puedes leer en Padres canadienses ganan la batalla legal contra los deberes escolares, aparecida en The Guardian. Cada vez estoy más de acuerdo con Josemi y ¡Woody Allen! con la aparición de una licencia de paternidad.