Hoy se cumplen 70 años del estreno de una de las películas más épicas de la historia del Cine. Una película que, seguramente, marca, para bien o para mal, el inicio de la era del cine concebido como espectáculo, tal y como lo conocemos hoy en día, esa película es Lo que el viento se llevó.

La gestación de esta gran película comenzó con una gran novela escrita por Margaret Mitchell. Una novela que se empezó a escribir casi de casualidad, debido a una lesión en un tobillo de la autora. Durante su convalecencia empezó a escribir la historia, que continuó de forma deslavazada durante muchos años. Pasado el tiempo Margaret no tenía la intención de publicar el libro, pero espoleada por un comentario poco afortunado de un amigo, le entregó el gigantesco manuscrito a Harold Latham, un empresario editorial, que quedó enganchado a la novela desde el primer momento. Mitchell, incluso, llegó a arrepentirse y le pidió de vuelta el manuscrito, pero el empresario se negó en redondo viendo la calidad de la novela. La publicación fue un éxito rotundo, vendió un millón de copias el año de publicación y permaneció como la novela más vendida durante semanas. En 1937 la única novela de Margaret Mitchell gana el prestigioso premio Pulitzer.
La idea de adaptar el libro al cine fue una obsesión del productor de cine David O. Selnick, un poco indeciso al principio, pero que pagó la increíble cantidad para la época, de 50.000$ por los derechos de la novela. Pero transformar una novela de más de mil páginas en un guión de cine fue una auténtica pesadilla, y aunque en los créditos, aparece sólo Sidney Howard, se sabe que el guión pasó por las manos de, al menos, cuatro guionistas más (Oliver H.P. Garrett, Ben Hecht, Jo Swerling, John Van Druten, ninguno de ellos acreditado) y otros que contribuyeron de algún modo como por ejemplo el escritor Scott Fiztgerald. El primer borrador presentado por Sidney era una película de cinco horas y media. Finalmente, el guión es uno de los méritos de la película, pues, personalmente, me parece una de las mejores adaptaciones que he visto y leído. Tanto la psicología de los personajes, como los eventos más importantes aparecen perfectamente recogidos en el guión.
A la hora de dirigir ese monumental guión, también surgieron numerosos problemas. Problemas originados tanto por la propia megalomanía del director, como por las tensiones entre los actores y los diferentes directores. El director acreditado fue finalmente Victor Fleming, aunque también participaron en la dirección Sam Wood y George Cukor, conocido por ser un gran director de actrices, siguió ensayando con las dos actrices principales a escondidas durante los fines de semana.
También inolvidables son la pareja de artistas principales, ambos quedaron marcados para la posteridad por estos papeles, Clark Gable como Rhett Butler y Vivien Leigh como Scarlett O’Hara. Las disputas, sus frases míticas y la química y pasión que, aparentemente había entre ellos son ya parte de la historia del cine. Algo más destacable aún, si los rumores son ciertos, de que en la vida real no se soportaban, hasta el punto que Clark Gable comía una cebolla cruda antes de rodar las escenas de amor con Vivien Leigh.
A pesar de todos los contratiempos, Lo que el viento se llevó, consiguió ser una de las películas de referencia en la Historia del cine. Algunos hechos que la hicieron pionera fueron:
· Fue la película más cara, más de cuatro millones de dólares, y más larga hasta el momento de su estreno. Además, si tenemos en cuenta la inflación y el precio de las entradas, es, todavía hoy, la película más taquillera de la historia.
· La primera escena en rodarse fue el incendio de Atlanta. Para ello se aprovechó que los estudios tuvieron que hacer limpieza y se tenían que deshacer de numerosos decorados antiguos, entre ellos, algunos empleados en King Kong. El fuego costó la cantidad de 25.000$ y se rodaron casi dos horas de incendio. Todas las cámaras de Technicolor que había en Hollywood en el aquel momento fueron usadas para rodar el incendio.
· No fue la primera película en color, pero casi todos lo pensamos.
· Consiguió levantar una expectación inusitada cuando se convocó a casi 1500 actrices en el casting para el papel principal. Lo mejor era que el papel ya estaba asignado y fue una especie de publicidad añadida (¿marketing viral?).
· Una de sus frases más conocidas “Frankly my dear, I don’t give a damn“, casi no pasa la censura, y la leyenda afirma que el productor tuvo que pagar 5000$ para sortear el problema.
· Antes del estreno, se hizo un pase sorpresa para observar la reacción del público. En una sala en el que la gente iba a ver la película Beau Geste, se cambiaron los rollos y comenzó la primera proyección de Lo que el viento se llevó. Esta practica es muy habitual hoy en día.
· Ganó ocho premios Oscar, entre ellos, el de actriz secundaria. Hattie McDaniel se convirtió en la primera actriz afroamericana en ganar la preciada estatuilla. A pesar de ello, Hattie no pudo asistir al estreno en Atlanta debido a las leyes de segregación racial. Clark Gable intentó boicotear el estreno, pero la propia Hattie McDaniel lo convenció para ir.

Como Banda Sonora Original, qué mejor que escuchar el tema principal, Tara’s Theme compuesto por Max Steiner, otro de esos momentos cumbres del cine, con una melodía preciosa, que de pronto convierte a la música en puro cine.