La estupenda violinista londinense Tasmin Little, en un acto de honradez intelectual que hasta la fecha cuenta con pocos antecedentes, ha llevado a cabo una iniciativa que si bien ya no es totalmente novedosa si aporta un nuevo granito de arena en la búsqueda de modelos de negocio más acordes con los tiempos que corren.

Preocupada por el escaso interés que la música clásica despierta entre algunos sectores de la sociedad ha decidido grabar un disco (con obras de J.S.Bach, Paul Patterson y Eugène Ysaÿe) y permitir su libre descarga a través de internet. Este proyecto pretende difundir y dar a conocer la música clásica entre un público no siempre predispuesto favorablemente a este tipo de música usando para ello la herramienta de difusión más poderosa disponible en la actualidad: Internet.

Según la propia autora: “He hecho esto sin la intención de ganar dinero, pero siento que la música clásica no es comprendida y alguien debería estar haciendo algo al respecto […] Quiero hacerla más accesible sin degradar el producto” y añade refiriéndose a las discográficas “Espero que esto reporte beneficios a estas compañías […] Si alguien escucha a Bach en esta grabación podría gustarle e ir a comprar un disco”.

Aparte de la difusión de la música clásica, pretende demostrar también que la belleza de este tipo de música no depende en modo alguno de ningún adorno añadido, tan de moda últimamente, en forma de sonidos electrónicos, sintetizadores o fusiones varias con otros tipos de música que si bien nos pueden ofrecer resultados muy interesantes y de alta calidad, a veces olvidan un poco la esencia misma de la música a la que quieren dar vida. Y de ahí el título del disco: The naked violin (El violín desnudo).

Efectivamente, tan sólo el sonido de un violín. Eso es todo lo que en ocasiones se necesita para disfrutar de una música de altísima calidad. Alrededor de 40 minutos de goce para los sentidos canalizados a través del talento de una violinista y su Guadagnini de 1757.

En su web, de cuidado aspecto, podremos encontrar gran cantidad de información personal y profesional, incluyendo un enlace a The naked violin donde se nos ofrece la posibilidad de descargar una introducción al disco realizada por la propia autora, el contenido del disco en varios formatos y calidades, carátulas interiores y exteriores e incluso fragmentos de alguna partitura. En fin, todo un lujo de iniciativas a las que fácilmente nos podríamos acostumbrar.