Cuando el trabajador bueno es, el campesino muerto
La semana pasada fui a ver Capitalismo: Una historia de amor de Michael Moore (recomendada en Zentolos este mismo mes), un repaso a la historia reciente de esta última crisis económica, desde el punto de vista ególatra de Moore, cargado de populismo y a ratos demagógico, pero con unas cuentas perlas que todos deberíamos conocer.
Una de las más sorprendentes e inquietantes, fue descubrir que muchas grandes empresas estadounidenses [EN] contratan seguros de vida a su empleados. Eso SÍ es una empresa, podríamos pensar, una empresa preocupada por el bienestar futuro de la familia de su empleado. Nada más lejos de la realidad, pues los beneficiarios del cobro del seguro es la propia empresa, es decir, en caso de muerte del trabajador, la que cobra la indemnización es la empresa, no la familia.
Estas pólizas de seguros, llamadas como “campesinos muertos” (dead peasants), salieron a la luz cuando la empresa Winn Dixie Stores hizo este tipo de seguros a más de 36.000 de sus empleados sin su consentimiento ni conocimiento y en sus memorandos internos hablaba de campesinos muertos cuando se refería a sus empleados fallecidos.
Este tipo de prácticas tiene, claramente, dos implicaciones. La primera es económica, pues, el dinero revierte directamente en la empresa, dinero que además, está libre de impuestos. La segunda, y más preocupante, es la implicación ética. Cuando las empresas pagan las pólizas, hacen estudios de mercado, para anticipar cuantos trabajadores pueden morir al año y ver la viabilidad económica de la iniciativa. Resulta escandaloso uno de los informes internos revelados en la película de Moore, en la que un directivo destacaba que ese año había sido un fracaso, por que se habían muerto pocos empleados, que el próximo año las muertes debían aumentar un 70 u 80 por ciento para que fuese rentable. También resulta muy inquietante, que algunos de esos trabajadores fallecidos se habían suicidado, a partir de aquí saca tus propias conclusiones de hasta dónde podrían llegar.
+info en FAQ about Dead Peasant Insurance, [EN] página del abogado Mike Myers.
+info en el artículo de uno de los periodistas que destapó el caso, L.M. Sixel: You could end up a ‘dead peasant [EN].
La Coprosfera
Autor: Lughnasad
Febrero 10th, 2010 at 12:59
Jodo, qué hijos de puta.
Febrero 11th, 2010 at 9:07
Suscribo todas las palabras de tu breve, pero descriptivo comentario.
Saludos.
Febrero 14th, 2010 at 20:07
Yo también las suscribo, y añado que estos hijos de la grandísima puta y otros como ellos campan a sus anchas porque se les permite. ¿En qué clase de mundo falso vivimos? Nos creemos todas las estupideces que nos cuentan, compramos lo que ellos quieren, trabajamos para alimentar un sistema injusto y encima morimos contentos por haber consumido un montón de mierda que no necesitamos. ¿Por qué no empezamos a darles por cierto sitio a todos esos innombrables?
Febrero 15th, 2010 at 11:34
Alabo la intervención zentoliña. El siguiente paso es pasar a la acción, y como consumidores (somos el motor del capitalismo, no lo olvidemos) deberíamos a empezar a ejercer nuestro derecho de comprar con sentido y con responsabilidad, la compra diaria debería dejar de ser un mero acto de abastecimiento para empezar a ser el cambio para otro tipo de sistema más justo, más ecológico, más responsable.
Febrero 15th, 2010 at 17:13
Como consumidores tenemos cierto margen de maniobra, pero ese movimiento siempre se realiza dentro de los cauces del capitalismo, en la medida en que la acción no deja de ser consumir. Apestamos a hipocresía, eso pienso. Cuando oímos lo que no queremos oír, pero multitudes de olvidados golpean el interior de nuestros cuerpos bien nutridos, nos escandalizamos por las maneras de un capitalismo atroz. Entonces lo criticamos con virulencia, y al final del día, en la intimidad, regresamos satisfechos a la seguridad del hogar. Nos sentamos a la mesa y damos gracias porque no falten indigentes en el plato. Consumidores de nuestra humanidad.
Febrero 17th, 2010 at 11:12
Vamos a ver Romo, vivimos en un sistema capitalista eso es un hecho y no se puede negar, pero eso no significa que no sea criticable. El capitalismo no sería tan atroz si existieses un reparto más justo de la riqueza, y por increíble que parezca podemos usar ciertos cauces u oportunidades del propio capitalismo para conseguir algo.
Que hay otros sitemas mejores, es muy probable, pero este es el que tenemos y mientras no se cambie, habrá que jugar con las cartas que tenemos.
En cuanto a la hipocresía, que cada uno se juzgue a sí mismo y saque sus propias comclusiones.
Febrero 17th, 2010 at 16:22
El capitalismo es malvado por definición. Las palabras “…pero este es el sistema que tenemos y mientras no se cambie, habrá que jugar con las cartas que tenemos” ejemplifican la hipocresía a la que me refiero, pues lo cierto es que con nuestra forma de vivir evidenciamos el disfrute del juego “mientras el sistema no se cambie”. El uso del “se” no es aquí casual, sino que denota, en mi opinión, el deseo inconsciente de que no hay ninguna intención de romper la baraja. Lo que quiero decir es que el capitalismo nos tiene cogidos por los cojones del hedonismo. El resignado es un soldado de la injusticia y el rebelde es hoy, más que nunca, un hipócrita o implica radicalmente su vida. El problema está precisamente en que hemos dispuesto las condiciones para que cada cual se juzgue a sí mismo. Otro gallo cantaría si los jueces fueran aquellos a los que hemos quitado la voz.
Febrero 18th, 2010 at 10:40
No me retracto, pero lamento mi amargura. Muy probablemente, resulta de una tensión que reconozco en mí antes que en ningún otro. Mi crítica es esencialmente autocrítica, pues mi compromiso no encuentra objeto, no se refleja en una alternativa clara. Entonces arrojo mi frustración a los demás, como cenizas al rojo vivo, no con la intención de quemar a nadie, sino para alumbrar, siquiera por un instante, el verdadero rostro burgués de los rojos de nuestro tiempo. ¿Acaso será suficiente luz para enrojecernos un poco más, al menos de vergüenza?
Febrero 18th, 2010 at 12:20
Tampoco hace falta lamentarse, entiendo y compartimos una postura bastante parecida. La única diferencia, quizás sea, que abordas el problema desde el punto de querer un futuro utópico diferente (y mejor). Yo también comparto esa visión utópica, pero en este caso intento (sólo intento) buscar aplicaciones prácticas para poder llevar el día a día, y que la amargura o el pasotismo no me devore día a día. Quizás no sea la mejor postura, y quizás sea bastante hipócrita, pero en este momento es lo que tengo. Que haré o que opinaré en el futuro, sólo el tiempo lo dirá.
Si te sentías violento por el primer mensaje, no debes preocuparte. Nos conocemos bastante para saber hasta donde las palabras escritas nos permiten expresar pensamientos tan profundos y tan difícles de hacer comprender a los demás.