cinexin Segunda entrega, de películas vistas durante el pasado mes:
· Por amor al agua.
· Sueños en el polvo.
· Su-ki-da.
· Luz silenciosa

Recuerda que estas reseñas pueden revelar parte de la trama.

· Por amor al agua de Irena Salina (EEUU, 2008).
Partiendo de algo que parece una perogrullada: “El agua es de todos y es un bien público“, la periodista Irena Salina nos propone un viaje por lugares en los que el agua es tratada como un producto más, un producto en manos de multinacionales, que hacen y deshacen a su antojo, con el único fin de lucrarse. Este viaje nos lleva por todo el mundo, investigando quién está detrás de algunas injusticias inclasificables, historias contadas por los propios perjudicados. En el enlace propuesto más arriba, hay un estupendo resumen de los principales conflictos por el agua: desde el lucrativo y poco regulado negocio del agua embotellada, hasta la privatización del agua en zonas pobres, que impide el acceso al agua potable a gran parte de la población.
Para gente con conciencia. Oro azul.
Lo mejor: la denuncia; cómo plasma la lucha social por un derecho, desde la India, hasta los EEUU.
Lo peor: la nula repercusión mediática de estos documentales.
La escena: un bar de lujo, con una carta de aguas de lujo, dos comensales prueban un botella de agua de varios dólares, se miran y asienten, humm qué buena. La siguiente escena se ve al camarero rellenando botellas de agua exóticas con una manguera enchufada a un grifo.

Buena


· Sueños en el polvo de Laurent Salgues (Burkina Faso, 2006).
Un campesino que huye de una tragedia familiar llega a un poblado donde sus habitantes viven exclusivamente de la búsqueda de oro en unas minas abandonadas. El joven campesino, llega decidido a hacer fortuna, pero rápidamente pierde sus ilusiones al ver las durísimas condiciones de trabajo a las que están sometidos los trabajadores. Su vida se reduce a bajar a la mina por un agujero estrecho, siempre pendiente de los derrumbes habituales, y pasar todo el día machacando piedras buscando una pepita de oro que le devuelva la esperanza.
Cine africano, realizado con escasos medios, pero que desprende la verosimilitud de los pioneros del cine, arte puro, sin artificios y que deja muy buenas sensaciones.
Por otro lado, también es cine de denuncia, viendo cómo las lamentables condiciones laborales enriquecen a unos pocos, y cómo en Europa y EEUU apenas damos valor a este tipo de cosas: piénsalo la próxima vez que compres algo de oro, es posible que algunos hayan muerto, para que tú puedas lucirlo…
Para cinéfilos que buscan nuevas sensaciones. Cine necesario.
Lo mejor: cine artesanal; los actores transmiten verdad; el tema que trata.
Lo peor: un final extraño, que te deja un poco frío.
La escena: las escenas del desierto, tan magnéticas.

Buena


· Su-ki-da de Hiroshi Ishikawa (Japón, 2005).
Película romántica que cuenta la historia de una amor que nunca llega a materializarse, en dos épocas de la vida de los protagonistas, en la adolescencia y en la madurez.
Película de ritmo excesivamente lento y repetitiva, sobretodo en la época de adolescentes: una y otra vez vemos a los protagonistas caminar hasta un canal donde el muchacho repite machaconamente una melodía de una canción que está componiendo. La película mejora en la segunda parte, pero en este caso una fatalidad, demasiado forzada, vuelve a separar a los protagonistas.
Para fanáticos de la slow-life. Caminos cruzados.
Lo mejor: la mirada asiática.
Lo peor: padece el síndrome de la taquillera coja; una historia poco creíble.
La escena: los dos minutos y pico que vemos a la chica caminar hasta el canal, zzzzzzzzzzzzzzzzzzzz.

Floja


· Luz silenciosa de Carlos Reygadas (México, 2007), recomendada en febrero/08.
Desde el segundo uno, ya nos damos cuenta de que estamos ante una película diferente, no sé si buena o mala, pero sí, que Carlos Reygadas hace un cine distinto.
La trama se desarrolla en la cerrada comunidad menonita en México, una comunidad que sigue manteniendo sus costumbres, su propio idioma, su extravagante (en el mundo actual) concepción de la vida. En este escenario, un hombre casado y con siete hijos, vive una aventura extramatrimonial, una pasión irrefrenable, una pulsión que no es capaz de controlar en ningún momento. Esta situación pone patas arriba su tranquila vida familiar, hasta que su mujer urde un plan para acabar con esa situación insostenible.
Esta es una de esas películas cuya reseña es muy difícil de abordar, porque, por un lado la película cuenta una historia interesante, visualmente bien tratada, pero por otro, el ritmo tan pausado lastra el desarrollo de la historia.
Para amantes de perlas exquisitas. Naturalismo pasional.
Lo mejor: la historia en sí misma; la fotografía; la versión original, con los menonitas hablando en un extraño y arcaico alemán.
Lo peor: el ritmo lento lastra la historia, pero ese es el estilo del director.
La escena: la apacibilidad que muestran algunas escenas.

Pasable