Estimado Espíritu Santo:
Supongo que su inmaterial naturaleza…No, no. Esta no es una forma de empezar una carta.

Estimada Trinidad:
Supongo que su persona…Bah, tampoco he empezado bien. Usted es uno de tres, quizás los otros se ofendan. Bien empecemos de nuevo.
Supongo que su…que su…Vaya, que no acabo de verlo claro…

Estimada Paloma:
Supongo que estará usted muy atareada, aunque el correo electrónico seguro que le ha liberado de mucho trabajo, volando de acá para allá, transfigurándose con el Padre y el Hijo en una sola esencia, y volviéndose a destransfigurar para aparecer como zarza ardiente en cualquier remoto desierto.
Por ese motivo, intentaré ser breve. Estará su Santidad Colombófila enterada de los fútiles problemas que nos atañen en estos aciagos días. Que si guerras, que si el planeta está pachucho, que si Cristiano Ronaldo tiene gases… en fin, que le voy a contar que todo lo sabe (¿o ese era su jefe?)…En fin, que tenemos un montón de problemas por resolver, pero ya se sabe, cosas del libre albedrío que no sabemos gestionar de la forma adecuada. Los citados son problemas mundanos, pero en los últimos tiempos estamos padeciendo una serie de pequeños contratiempos que, a la vez que nos atañen a los insignificantes humanos, les implican a usted/es de forma más o menos directa. Perdone su Santa Llamarada esta acusación tan directa, pero usted/es entenderán la gravedad del problema.

Parece ser que, algunos de sus delegados están aplicando con demasiado fervor y rigor, aquella enternecedora frase de, “dejad que los niños se acerquen a mi” (¿o esto lo había dicho MJ?) Sí, ya sé, que en estos tiempos de perversión y lujuria a flor de piel, la falta de decoro de los padres y los niños que son unos cabrones (con perdón), han perdido su inocencia y se dedican a perturbar la paz interior de sus delegados que, en la mayoría de los casos, resisten la tentación como simón en su columna del desierto, pero, es de todos conocido que las sotanas son traicioneras.

El asunto es que últimamente han aparecido más y más casos, y en alguno de ellos están implicados algunos superdelegados y hasta se rumorea que el GJT (Gran Jefe Terrenal) ya sabía lo que estaba pasando. Algunos desdichados están pidiendo que el GJT sea procesado por las leyes humanas, pero todos sabemos que Él está inspirado directamente por Dios y no se puede equivocar en estas pequeñeces. Otros piden la dimisión del GJT, cómo si eso fuese posible: “lo que Dios unió en el Cielo, no lo desate el Hombre en la Tierra”.
Así que, como usted/es es el responsable directo de la elección del GJT, ya que ilumina con su luz a los superdelegados, le pediría que con su gracia santidad lance un benévolo rayo desde la alturas que fulmine a todos los culpables, ya que nosotros nada podemos hacer. Rogándole que la próxima vez ilumine mejor a los superdelegados, se despide atentamente un insignificante hombrecillo.