Hace un tiempo, escribí una breve anotación sobre la Granja de cuerpos. En esta anotación hablaré de su creador: el antropólogo forense William Bass.

William Bass nace en 1929, año del crack de la bolsa de Nueva York, un acontecimiento que marcó su vida. Su padre, Marvin, un joven y prometedor abogado, junto con algunos de sus socios, perdieron importantes cantidades de dinero por culpa de aquel acontecimiento. Es probable, que aquellas pérdidas llevaran a Marvin a la desesperación, el hombre se pegó un tiro en la casa familiar. William Bass perdió a su padre con sólo tres años de edad.

En 1954, otro percance le llevó hasta, la que luego sería, su pasión: la Antropología. Entre los restos de un accidente de camión apareció el cadáver calcinado de una mujer que nadie era capaz de identificar. El caso llegó a las manos del eminente y famoso antropólogo Wilton M. Krogman [EN]. Krogman pidió ayuda al doctor Charles G. Snow. En esos momentos, Bill Bass estaba cursando un máster en Psicopedagogía en la misma universidad que el doctor Snow. Bill Bass estaba matriculado, por casualidad y diversión, en una de sus asignaturas. Y también por casualidad, el doctor Snow le preguntó si quería acompañarlo a identificar el cadáver calcinado: una oportunidad única para aprender en vivo y en directo. La experiencia impactó al joven Bass, de tal manera, que abandonaría sus estudios en Psicopedagogía. Había encontrado su verdadera vocación y pasión: la antropología forense.

En 1956, y a pesar de ser admitido en uno de los departamentos más prestigiosos de Antropología de EEUU, Bass decidió irse a Filadelfia, al departamento del doctor Krogman. Durante dos años, Bass compartió el trayecto diario hasta la universidad con Krogman. Estos viajes fueron una fuente inagotable de conocimiento, una clase individualizada y diaria de antropología.

En 1957, inicia las excavaciones en los poblados indios de la tribu Arikara. La construcción de una gran presa iba a anegar un territorio donde se suponía que debían estar las tumbas del antiguo poblado Arikara. Sin embargo, los túmulos no aparecían y el tiempo apremiaba. Gracias a los métodos desarrollados durante las excavaciones y a su extraordinaria capacidad de observación descubre cientos de tumbas antes nunca halladas. Como anécdota, hay que destacar que gracias a la aguda observación del comportamiento de las hormigas y de la ubicación de los hormigueros, pudo detectar dónde se encontraban las tumbas de los indios.

En 1961, Bass conoce al investigador Harold Nye [EN]. Nye se había hecho famoso por la resolución del caso del asesinato de la familia Clutter [EN]. Este asesinato convulsionó a la sociedad estadounidense de la época, en parte gracias al impresionante trabajo literario de Truman Capote, que acabaría novelando el suceso, en la genial, A sangre fría. Nye le preguntó a Bass, si sería capaz de saber cuánto tiempo llevaba muerta una vaca a partir de los restos encontrados. Parecía una pregunta sencilla, pero en aquel momento, nadie era capaz de responderla. Sin embargo, esa inocente pregunta fue la semilla que germinó en la inquieta mente de Bass, fue el germen de la conocida como La granja de cuerpos.

En 1962, conoce a su inseparable compañera: el esqueleto de una mujer afroamericana encontrado a las afueras de Leavenworth. Después del estudio y análisis de Bill, la policía descubre que el esqueleto pertenece a una mujer llamada Mary Louise Drowning. Desde ese momento, Mary ha acompañado al doctor Bass en sus clases, charlas y conferencias durante más de cuarenta años.

…Continuará…

Anotaciones relacionadas:
·William Bass: el granjero de cadáveres (II/III)
·William Bass: el granjero de cadáveres (III/III)

Toda la información fue obtenida de la recomendable lectura, La Granja de cadáveres de Bill Bass, Alba Editorial, ISBN: 84 8428 234 1