OOPART: Artefactos fuera de lugar
Se conoce con el acrónimo OOPART (Out of Place Artifact) a aquellos objetos encontrados en lugares y circunstancias de difícil explicación para los actuales conocimientos de ramas de la ciencia tales como la arqueología y la paleontología. El término fue acuñado por Ivan T. Sanderson [En]. Los objetos pertenecientes a esta categoría suelen ser usados por individuos de oscuro pelaje intelectual para defender (algunos incluso pretenden demostrar) de forma totalmente disparatada asuntos tales como el creacionismo, el origen alienígena de la especie humana (y no me refiero a la hipótesis de la panspermia), o al tutelaje tecnológico y social de algunas civilizaciones humanas por parte de civilizaciones extraterrestres muy avanzadas tecnológicamente. Existen un gran número de ellos, de todo tipo y condición. Algunos de los más conocidos son:
· El cráneo Mitchell-Hedges. Probablemente el más famoso de los llamados cráneos de cristal que son en total unos 13. Actualmente pertenece a Anna Mitchell-Hedges, quien lo obtuvo de su padre, el cual afirmaba haberlo encontrado en unas cuevas (se sospecha que lo compró por 400 libras en una subasta en Sotheby’s en 1943 a su anterior propietario, un tal Sidney Burney). Afirmaba que el cráneo poseía multitud de cualidades místicas y que estaba elaborado de una forma demasiado perfecta e intrincada como para haber sido tallado recientemente. Insistía en que había sido tallado por la poderosa y avanzada civilización de los Atlantes durante 150 años y que tenía 3.600 años de antigüedad (estos datos sin fuente o razón conocida). Estudios recientes han descubierto que el cráneo fue tallado usando herramientas de joyería desarrolladas en el siglo XIX. En la actualidad se tallan y venden con regularidad.
· Hierro de Wolfsegg. También conocido como Cubo de Salzburgo. Se trata de un trozo pequeño de hierro de forma más o menos cúbica encontrada dentro de un bloque de carbón en el pueblo de Wolfsegg (Austria). Se pretende usar este objeto como prueba irrefutable de la existencia de civilizaciones avanzadas en épocas prehistóricas. Probablemente se trate de un meteorito de hierro o simplemente un trozo de hierro fundido.
· Piedras de Dropa. Supuestamente 1938, durante la exploración de unas cuevas cerca del Tíbet, aparecieron un gran número de tumbas que contenían unos cuerpos de unos 138 cm., con cabezas grandes y cuerpos menudos. Las tumbas no tenían inscripciones pero junto a ellas se encontraron cientos de discos de unos 30 cm. de ancho (Piedras de Dropa) con un agujero en medio, datados en unos 12.000 años. Cada disco tiene inscritos unos finos surcos en espiral. Cierto investigador concluyó que esos surcos contenían una serie de jeroglíficos de origen y diseño desconocido. En una hazaña sin precedentes dentro del mundo de la criptografía, este investigador supuestamente descifró el extraño lenguaje en sus ratos libres y gracias a sus traducciones concluyó que los discos habían sido escritos por los Dropa, una raza de extraterrestres que se vieron obligados a realizar un aterrizaje forzoso en el Tíbet hace 12.000 años y que fueron masacrados por los habitantes de la zona. Todo apunta a una extraña mezcla entre fraude y leyenda.
· Fuente Magna. Artefacto descubierto en Bolivia del cual se afirma que algunas partes del vaso están escritas en caracteres cuneiformes sumerios y protosumerios. Actualmente se encuentra en un pequeño museo de La Paz (Bolivia). Ninguna prueba sostiene tales afirmaciones.
· Tarro de Dorchester. Se trata de un jarrón de zinc y plata con motivos florales incrustados extraído en 1851 de una roca sólida en Dorchester (Massachusetts). Se extrajo de un bloque de roca conglomerada a 4′5 metros de profundidad. Su antiguedad se dató en 100.000 años. El artefacto desapareció sin dejar rastro.
· Esferas metálicas de Klerksdorp. Bolitas de pirita encontradas en Ottosdal (Sudáfrica) sobre estratos Precámbricos de hace 2.800 millones de años. Hay quien afirma que su forma esférica y finos surcos sólo pueden haber salido de seres inteligentes. Probablemente se tratan de nódulos de pirita de origen metamórfico.
· Martillo de Kingoodie. Martillo incrustado en una piedra encontrado en 1844 en Kingoodie Quarry (Escocia) en un bloque de piedra supuestamente de la era Mesozoica (Cretácico), formada hace 145-65 millones de años. Los minerales disueltos pueden depositarse y endurecerse alrededor de objetos extraños abandonados si la roca es soluble. Además, no se necesita mucho tiempo, pues se han informado casos de depósitos similares formados alrededor de objetos de la segunda guerra mundial. En este caso concreto, además, falta por explicar la ausencia de óxido en el martillo.
· Planeador de Saqqara. Objeto hallado en una tumba de la antigua ciudad egipcia de Saqqara que parece un avión moderno en miniatura tallado en madera. Probablemente una peana para velas o un simple juguete arrojadizo.
· Piedras de Ica. Colección de piedras (sobre 15.000) de los Andes del Perú, que la ciencia considera un fraude. Estas piedras se caracterizan por estar decoradas con supuestos antiguos dibujos de dinosaurios, tecnología avanzada, cirugías, mapas, y hasta pornografía. El investigador español Vicente Paris, tras cuatro años de investigaciones, ofreció en 1998 las evidencias que demostraron que las piedras son realmente un fraude. Entre las pruebas presentadas por este investigador se encuentran microfotografías de las piedras que muestran restos de pinturas actuales, así como el uso de papel de lija.
· La batería de Bagdag. Una serie de jarrones fabricados durante el periodo parto (antes del año 226 d. C.), que algunos, a pesar de las muchas y serias dudas que se plantean, afirman que funcionaban como una pila eléctrica.
· El mapa de Piri Reis. Carta náutica elaborada supuestamente en 1513 por el almirante Piri o Piri Reis (Re´es significa almirante, por lo que “almirante Piri Reis”, como se le suele denominar, es una redundancia). Supuestamente contiene detalles acerca de la costa sudamericana e incluso de la Antártida. Actualmente se encuentra en el almacén del museo Topkapi de Estambul. Sin duda una obra de gran mérito y belleza pero carente de ningún tipo de misterio.
Sin duda todo un catálogo de despropósitos. Algunos realmente curiosos o incluso de gran interés pero cuyas supuestas explicaciones no debieran dejar satisfecho ningún gusto mínimamente exigente.
Un bonus track para los más inquietos. ¿alguien aventura alguna explicación acerca del por qué de la imagen que ilustra este post?
La Coprosfera
Autor: Josemi

Abril 2nd, 2008 at 16:47
Contestando al bonus track, si nos creemos lo de la “batería de Bagdag” alrededor del 226 d. C., no es sorprendente que en la Edad Media ya se haya avanzado mucho en cuanto a la utilización de la electricidad.
En cuanto al catálogo de despropósitos, de algo tienen que vivir Iker Jimenez y su troupe de Milenio Cuatro Mil…
Abril 3rd, 2008 at 8:03
Templadito, templadito. Efectivamente los tiros van por ahí, pero existe una explicación más completa. En cualquier caso es una buena aproximación para abrir boca.
Abril 3rd, 2008 at 9:17
Interesante tema este. Sobre el bonus track ni idea, estos juegos de plataforma como el Camelot Warrior o el Abu Simbel Profanation no eran para mi, me desesperaba hacer cientos de intentos para pasar la primera pantalla.
Por cierto, supongo que los “himbestigadores” también hablarán de objetos del futuro fuera de lugar. Es decir, objetos que ahora mismo no pertenezcan a nuestra época si no al futuro.
Abril 3rd, 2008 at 11:04
Supongo que la mayoría de los objetos descritos pueden considerarse como objetos del futuro con respecto a la época en la que son datados. No me consta que en la época actual se haya encontrado algo acerca de una tecnología desconocida o que al menos nos de algún indicio que nos acerque a algo no descubierto.
Soy consciente de que la ausencia de pruebas no es una prueba de ausencia pero esta oportuna circunstancia ya fue repetidamente manifestada por el gran Carl Sagan. En numerosas ocasiones se refirió al hecho de que muchos de aquellos iluminados que se acercaban a él afirmando estar en contacto con seres superiores (extraterrestres, atlantes, espíritus, críticos musicales…), le pedían que les hiciesen llegar alguna cuestión de suma importancia para transmitirsela a esos seres y así probar su inteligencia y bondad (y de paso su credibilidad).
Sagan siempre obtenía los mismos resultados. Cuando se trataba de abstractas cuestiones morales o filosóficas las respuestas eran kilométricas. Cuando las preguntas transmitidas se refería a cómo solucionaban el problema del viaje desde distancias astronómicas (en el caso de extraterrestres), como se podía lograr un viaje superlumínico, o la demostración a algún teorema matemático no resuelto en la actualidad (o sí, como por ejemplo el famoso Teorema de Fermat, el cual solía usar por la sencillez de su planteamiento), la respuesta invariablemente era el más absoluto de los silencios.
Por cierto, con respecto al bonus track. Puede que no tengas ni idea pero acabas de aportar una pista de gran importancia…
Agosto 20th, 2008 at 13:33
Hola.
Sorprendente página. Me ha gustado un montón.
Sobre los ooparts, recuerdo que nuestro querido Carl se extrañó con dos expecialmente: la máquina de Antikitera y el martillo encontrado en Texas.
Pero lo que no entiendo es porqué aventuramos explicaciones cuando está claro que todavía no tenemos los datos necesarios. Que no sepamos que leches es el maquinucho ese no puede dar pie para que el “listo” de turno suelte la patochada ovni, atlante o ambas, por ejemplo. Si no sabemos lo que es o por qué está ahí, es sencillo: se investiga y estudia más, hasta dar con la solución. ¿No os parece?
Un saludo.
Agosto 21st, 2008 at 13:32
Bienvenido fre y gracias por tus palabras.
Me temo que siempre ha sido así, desde que el primer homínido fue consciente de su incapacidad de comprender algunos hechos que le rodeaban tuvo la imperiosa necesidad de una explicación (la que fuese) capaz de calmar sus propios temores.
Hemos evolucionado… pero no lo suficiente. Y si a eso añadimos la posibilidad (en la mayoría de los casos) de conseguir algún beneficio pues…
Diciembre 19th, 2008 at 0:55
Hace ya mucho de este post, pero ya que he llegado aquí no he podido resistirme a contestar al bonus track. Al fin y al cabo pasé muchas horas jugando a Camelot Warriors y recogiendo esos extraños Oopart que aparecían en el juego, como es el caso del “fuego que no quema” que aparece en la imagen que encabeza el post
Diciembre 19th, 2008 at 18:59
¡Por fin!. Nunca es tarde si la dicha es buena…
Efectivamente Víctor, se trata del inolvidable Camelot Warriors. Muchos invertimos largas horas en compañía de nuestro guerrero deambulando por la edad media en busca de cuatro misteriosos objetos:
- El fuego que no quema (una bombilla).
- El elixir de la vida (una lata de refresco).
- La voz de otro mundo (un teléfono).
- El espejo de la sabiduria (un televisor).
Enhorabuena y gracias por contestar. Como premio este enlace. Donde se puede disfrutar de un estupendo remake de este clásico de los 8 bits para Windows (sin instalación) y GP2X.