esto...

Atendiendo al ir y venir de la respiración
con la suave e indomable determinación del desapego,
cruzando más allá de los límites
que aquella mente
fue un día condicionada a establecer,
transitando por un punto en que
ya no parece haber un cuerpo que respira,
ya no parece haber un yo que respira;
de horizonte a horizonte
el paisaje respira encima de este cojín.
Ya no contemplo,
soy contemplado por todas las cosas;
los pinos, el brezo entre las rocas,
el sol descendiendo tras la montaña,
no son menos yo que la carne y los huesos;
¿dónde está entonces el observador?
Este centro, particular y universal a un tiempo,
es percibido ahora mucho más lejos del cuerpo,
y, sin embargo,
justo tras el ombligo…
el origen del primer símbolo,
la fuente de esto.

la fuente de esto...