Cruz

Los cruces de caminos muestran a lo largo de la historia cierta predilección por historias y leyendas truculentas. En muchas culturas, las encrucijadas son una especie de puerta entre el mundo de los vivos y los muertos, un lugar en los que la lucha eterna entre el bien y el mal se hace más evidente:

  • Algunas tribus europeas como los teutones levantaban altares y hacían sacrificios humanos en las intersecciones de los caminos.
  • En Inglaterra era relativamente frecuente enterrar a asesinos y suicidas en estos lugares.
  • En la tradición del voodoo hay un espíritu concreto para este lugar.
  • Cuenta la leyenda brasileña de la mula sin cabeza [EN], que esta se transformaba, precisamente, en un cruce de caminos.
  • En un cruce de caminos se puede pedir un deseo al diablo y el precio será nuestra propia alma. Uno de los casos más citados en relación a esto, es la leyenda de que el famoso bluesman Robert Jonhson vendió su alma al diablo en el cruce de la autopista 61 con la 49. Basándose en esta leyenda, se hizo la película Cruce de caminos con Ralph Macchio (¡¡Sí, el de Karate Kid!!) como bluesman. Para otra visión, leer “El ritual de venderte al diablo[EN] donde cuenta que en realidad no fue Robert Jonhson el protagonista de esta leyenda.

Galicia también cuenta con una variada tradición en relación a los cruces de caminos. Una de las construcciones arquitectónicas más populares en Galicia son los llamados cruceiros [GZ]. Los cruceiros son cruces altas, realizadas en piedra y tienen carácter sagrado. Se pueden encontrar en los atrios de las iglesias y, por supuesto, en muchos cruces de caminos. Los cruceiros situados en las encrucijadas de los caminos tienen una fuerte simbología, casi mágica. En muchos casos recuerdan antiguos lugares paganos que eran conocidos por alguna propiedad curativa, en otros casos, son una muestra de gratitud por alguna gracia concedida. Sin embargo, en ocasiones, los cruceiros recuerdan que en ese mismo lugar ocurrió una muerte violenta y la construcción serviría de ayuda para que el alma del finado no vague sin rumbo y pudiera hacer daño a los vivos. El cruceiro sería una especie de protector, del mismo modo se colocaban en los campos de la feria para proteger al ganado de posibles desgracias. También fue costumbre enterrar a bebés no bautizados a los pies de la cruz de piedra. Para acabar, destacar la relación entre cruces de caminos, cruceiros y la gran leyenda gallega de La Santa Compaña. Esta es una especie de comitiva de almas en pena que vaga por las noches gallegas, siendo uno de los lugares de reunión, precisamente los cruces de caminos.