El efecto GilletteTM del progreso ad infinitum puede definirse como: “Fenómeno social caracterizado por la necesidad de vender a toda costa algo que parezca nuevo, útil e imprescindible, aunque en realidad sea inútil y absolutamente prescindible“.
El ejemplo arquetípico, y que todos los expertos consultados suelen citar, son las cuchillas de afeitar Gillette. La conocida marca lleva décadas vendiendo productos similares, para una actividad similar. Sin embargo, cada nuevo lanzamiento creado por su Departamento de I+D+i parece una versión muy mejorada de diseños anteriores, se nos antoja imprescindible y es un 30% más cara.

En el siguiente anuncio de 1935 ya se puede apreciar cómo se pueden vender unas pequeñas variaciones para que parezcan unas mejoras sustanciales.


Foto tomada de Colección de hojas de afeitar argentinas


Estaba claro que esas pequeñas variaciones no se podían mantener en el tiempo, así que, aplicando el efecto GilletteTM, sólo quedaba una salida: aumentar en una carrera endiablada y sin sentido el número de hojas: cuantas más, mejor. La guerra fría de las cuchillas de afeitar, comenzó con aquel rompedor eslogan: “la primera corta, la segunda apura”. Podemos ver el efecto del apurado en este anuncio de los 80.


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Añadidas dos cuchillas, ¿qué queda para el futuro?: poner una tras otra, más y más cuchillas. Resulta evidente que con tres cuchillas, el resultado, a tenor del anuncio, mejora claramente.


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La carrera continua. De hecho, en exclusiva para Zentolos, tenemos el próximo diseño de Gillette, SIETE cuchillas que levantan, apuran, cortan, acortan, recortan, entrecortan y además masajean la piel del hombre. Gillette 7even7havenTM , SIETE cuchillas que son lo mejor para el hombre…

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