Lin-chi
Lin-chi I-hsüan, más conocido como Rinzai, la versión japonesa de su nombre y también de la rama del chan que originó con su peculiar estilo, vivió durante la época T´ang (siglo IX) en la provincia china de Ho-nan (hoy Shantung). Fue discípulo del grandísimo Huang-Po, autor de las Enseñanzas sobre la Mente Única. El Lin-chi Lu,
recopilación de sus charlas a la comunidad de monjes y entrevistas personales, denota el enorme grado de habilidad que alcanzó en el arte de diagnosticar las mentes particulares de sus discípulos y darles el golpe necesario, en el momento y lugar preciso para romperlas y devolverlas al tranquilo océano de la mente única. Sin duda Lin-chi alcanzó las más grandes alturas en el desarrollo de las potencialidades del ser humano, y demostraba su habilidad vistiéndose con un disfraz u otro según las circunstancias, situándose con total dominio en el centro de cualquier escena y tomando o soltando las riendas a su antojo, o bien disolviendo su Lin-chi en el inmenso Hombre Real sin situación. Como muestra, algunas explicaciones sobre su manera de proceder con los monjes que acudían a él, textos que deben de ser interpretados con precaución debido a las complicaciones de cualquier traducción del chino a un idioma occidental.
“Cuando los estudiantes acuden de todos los lados, los clasifico, según sus capacidades, en tres categorías. En estos casos, si un estudiante de menor capacidad se presenta, elimino el entorno, pero dejo su existencia. Si un estudiante de capacidad superior a la media se presenta, elimino tanto el entorno como la existencia. Si aparece un estudiante de capacidad superior, no elimino ni el entorno, ni la existencia, ni la persona. Si aparece un estudiante cuya comprensión supera todas estas categorías, entonces lo trato utilizando todo el cuerpo y no tengo en cuenta su capacidad.
(…) El estudiante viene con unas palabras engañosas y las lanza al rostro del maestro. Si sois el maestro y os dais cuenta de que se trata simplemente de un entorno lo cogéis y lo tiráis en un agujero; entonces el estudiante actuará otra vez con normalidad y luego pedirá instrucciones al maestro. El maestro también cogerá esto, y lo tratará igual que el comentario anterior. (…)
(…) Luego suponed que el maestro aparece con cierto pedazo de entorno y lo cuelga frente al rostro del estudiante. El estudiante ve a través de ello y, en cada paso, actúa como maestro, rechazando verse engañado por el entorno. El maestro entonces revela medio cuerpo, por lo que el estudiante da un grito. El maestro entra entonces en el lugar en que existen toda clase de diferencias, golpeando al estudiante con palabras. (…)”
Estos textos están entresacados de la versión del Lin-chi Lu de Burton Watson, publicada en Los Libros de la Liebre de Marzo.
Es inútil, como con cualquier koan, que tratéis de buscar una explicación intelectual a este modo de actuar, pues se trata del modo de actuar sin actuar desde la mente única. Intuid que hay otro estrato aunque en realidad no hay estratos, que poseemos el potencial de realizarnos más allá de las percepciones que no son algo distinto de nuestra propia mente, y que no son algo distinto de nuestro propio cuerpo. Quizás alguien se sienta tentado e inicie la búsqueda. Bien, pero Lin-chi le diría: ¿qué te falta?, no puedes buscar tu cabeza con tu cabeza.
Cuando Lin-chi llevaba tres años en el templo de Huang-Po, el monje superior le conminó a que preguntara algo al maestro. Lin-chi no sabía qué preguntar, así que el monje le dijo que preguntara por el significado básico del Buda-dharma. Tres veces preguntó y las tres veces recibió como respuesta un bastonazo. Apesadumbrado y falto de comprensión todavía, se dispuso a abandonar el templo. Huang-Po conocía el estado mental de Lin-chi, y le recomendó visitar a su antiguo discípulo, Ta-yü. Una vez junto a éste, Lin-chi le dijo:
“Tres veces pregunté el significado del Buda-dharma y tres veces fui golpeado. No sé si he hecho algo malo o no”.
Ta-yü dijo: “Huang-Po ha sido tan amable contigo como una abuela”.
Lin-chi experimentó entonces por primera vez un gran despertar. Ta-yü le dijo: “¿Qué clase de verdad crees que has atisbado? ¡Sácalo! ¡Sácalo!”
Lin-chi golpeó tres veces a Ta-yü en las costillas. Este, una vez cumplida su parte, le recomendó que regresara junto a Huang-Po.
Una vez de regreso, le relató a su maestro todo lo ocurrido con Ta-yü. Huang-Po dijo: “Si le pudiera poner las manos encima a ese tipo, ¡le daría una buena!”
Lin-chi respondió: “¡Lo puedes probar ahora mismo! Y le dio un bofetón a Huang-Po.
Huang-Po dijo: “¡Este juerguista idiota! ¡Volver aquí para tirar de los bigotes del tigre!”
Abstractonautas
Autor: Iamato

Mayo 20th, 2008 at 11:28
Pero bueno, ¿quién abofeteó a Huang Po?
¿Lin chi?
¿Fue acaso Ta yü?
¿Huang Po se abofeteó a sí mismo?
¿Fuí yo? ¿Lo abofetearás tú algún día?
¿Todas las respuestas anteriores podrían no ser del todo falsas?
¿Cuándo despertarás de tu sueño?
Mayo 20th, 2008 at 14:09
Todas las respuestas anteriores son del todo verdaderas. Todos deberíamos golpear a Huang Po, al menos una vez durante este sueño, pero personalmente tengo miedo a que me la devuelva (y no es un chiste fácil).