La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia
Anatole France, escritor francés.
3 comentarios en “La oscuridad”
Uuumm… no sé, no sé… es una cita curiosa.. Me gusta, pero, ¿el ignorante no puede tener miedo al ignorar lo que hay en la oscuridad y estar más intranquilo? ¿no puede el sabio estar más tranquilo porque se mueve por la oscuridad, se aleja del pelibro e idea maneras de saber qué hay a su alrededor?
Yo creo que el ignorante no se pregunta qué hay en la oscuridad, por lo tanto está tranquilo, no puede tener miedo a una respuerta que no busca.
La verdad es que es una cita bastante ambivalente.
Por un lado podemos pensar que el sabio, en su ansia de conocimiento, se aventura a buscar una solución, aunque para ello tenga que llevarse unos golpes en el intento. Es el precio a pagar por el conocimiento. Mientras el ignorante prefiere no arriesgarse, no saber y permanece anclado en su ignorancia.
Por otro lado, a nivel más filosófico, el ignorante permanece tranquilo, asume esa oscuridad como algo natural, no se agobia ante algo que, en principio, parece que no puede cambiar. El sabio desesperado, incapaz de mantenerse en calma en la incertidumbre, se da golpes contra las paredes, ya que no es capaz de asumir esa condición de oscuridad.
En fin, creo que es un buena cita para pensar un poco.
Uuumm… no sé, no sé… es una cita curiosa.. Me gusta, pero, ¿el ignorante no puede tener miedo al ignorar lo que hay en la oscuridad y estar más intranquilo? ¿no puede el sabio estar más tranquilo porque se mueve por la oscuridad, se aleja del pelibro e idea maneras de saber qué hay a su alrededor?
Yo creo que el ignorante no se pregunta qué hay en la oscuridad, por lo tanto está tranquilo, no puede tener miedo a una respuerta que no busca.
La verdad es que es una cita bastante ambivalente.
Por un lado podemos pensar que el sabio, en su ansia de conocimiento, se aventura a buscar una solución, aunque para ello tenga que llevarse unos golpes en el intento. Es el precio a pagar por el conocimiento. Mientras el ignorante prefiere no arriesgarse, no saber y permanece anclado en su ignorancia.
Por otro lado, a nivel más filosófico, el ignorante permanece tranquilo, asume esa oscuridad como algo natural, no se agobia ante algo que, en principio, parece que no puede cambiar. El sabio desesperado, incapaz de mantenerse en calma en la incertidumbre, se da golpes contra las paredes, ya que no es capaz de asumir esa condición de oscuridad.
En fin, creo que es un buena cita para pensar un poco.