Juan Pablo II, ese hombre que hace bueno el dicho de otro vendrá, que bueno te hará, acaba de ser beatificado. Según cuentan, hizo un milagro al curar a una monja de un grave proceso de Parkinson.
Ahora se espera que se ¿confirme? un segundo milagro para hacerlo santo.
Supongo que las autoridades eclesiásticas pertinentes pensarán que el primero pudo ser casualidad o suerte, la suerte del novato milagrero. Así que habrá que esperar a que haya un segundo milagro.
¿Y a mi que uno ya me parece la repanocha? Soy un hombre de poca fe.