A veces, las conexiones literarias pueden surgir del modo más inesperado. Unas historias inspiran a otros autores que a su vez pergeñan nuevas narraciones, que servirán de inspiración a otros autores, formándose un entramado de relaciones que acabarán plasmadas en nuevas obras.

Una de estas extrañas conexiones artísticas, bien conocida por los seguidores de Stephen King, es el origen de la La saga de La Torre Oscura. Según el propio King, la inspiración inicial le llegó de un poema del escritor inglés Robert Browning titulado “Childe Roland to the Dark Tower Came” (El joven noble Roland a la Torre Ocura llegó), un poema de 34 estrofas que incluso forma parte de la trama en el séptimo y último tomo de la saga. El poema sirvió también de inspiración al pintor Thomas Moran que reflejó la atmósfera del poema en su pintura homónima.



Pero si seguimos desenredando la madeja, Browning tomó el título de su poema, nada más y nada menos que de Shakespeare y su célebre obra El Rey Lear, que en el acto 3º, 4ª escena dice: “Child Rowland to the dark tower came, His word was still ‘Fie, foh, and fum I smell the blood of a British man…“.

Browning, además de esta referencia a El Rey Lear, también se ve influído por uno de las más célebres cantares europeos, el conocido como La chanson de Roland o El Cantar de Roldán. Este cantar, como otros posteriores, cuenta las gestas heroicas de un personaje, mezclando realidad, épica y ficción que cumple una serie de requisitos morales y que encarna los valores del caballero medieval. El Cantar de Roland está basado en los hechos históricos de la llamada Batalla de Roncesvalles. Según el cantar, un grupo de sarracenos emboscaron al ejército de Carlomagno capitaneado por Roland, que según parece murió en la emboscada.
Como podemos sospechar, el propio King toma esos ideales caballerescos medievales y los transfiere a su propio caballero (“childe”) Roland. Dichos ideales son: valor, defensa del señor, fe, humildad, justicia, generosidad, templanza, lealtad y nobleza, que como sabemos los lectores de La Torre Oscura son una perfecta definición del protagonista.

Para finalizar, decir que El Cantar de Roldán, aunque basado en hechos reales, tergiversa los hechos hsitóricos para adaptarlos a la realidad geopolítica y religiosa de la época en que fue escrito, unos trescientos años después de la batalla real, aproximadamente a mediados del siglo XI. Esta adaptación a los tiempos fue lo que sorprendió al director Olivier van der Zee cuando observó una placa dedicada a los vascos que derrotaron al ejército de Carlomagno en el 778 en Roncesvalles. A partir de ese hecho decidió investigar los hechos reales del Cantar de Roldán y de ahí surge el documental “778, La Chanson de Roland” que se estrena este mes, una oportunidad única para conocer más sobre el Cantar que inspiró la escritura de La Torre Oscura.