origen

“Doe Ming, heredero de la fortuna de Doe, había pasado algún tiempo en el Pantano, había sido salvado, aprendido como meditar, y está, según la estimación de su maestro, listo para el ataque final sobre la cumbre Nirvánica. El monje principal del monasterio comienza la tribulación. Él públicamente adula a Ming dándole un koan para resolver (los principiantes no reciben koans). El Maestro, le dice secretamente al monje principal, que aunque no está completamente seguro de la habilidad de Ming, el está muy contento con él. Por lo tanto él ha aceptado la recomendación. Pronto honrará a Ming asignándole un koan.
Ming no es una criatura egoísta, pero él todavía no está suficientemente iluminado para no sentirse un poco importante por la noticia. Él está relativamente orgulloso de sí mismo. Él ha amado a su maestro por mucho tiempo y es bueno tener ese amor reciprocado. Él nota como todos están mirándolo con celos y le gusta la atención que de repente está recibiendo. Los honorables asociados toman nota del tiempo que él requerirá. Él personalmente piensa que no debe tomar más de una semana. Incluso hay apuestas sobre las dos alternativas.
El próximo día, enfrente de la calmada asamblea, a medida que él se arrodilla ante su maestro durante el darshan, él recibe uno de los muchos posibles koans. Digamos, “Sabemos el sonido de las dos manos aplaudiendo, pero, ¿cuál es el sonido de una mano aplaudiendo?”
¡Uno muy difícil! Un murmullo de reconocimiento pasa a través de la asamblea.
Más tarde, después que Ming recibe las felicitaciones prematuras de sus previos compañeros, él comienza a pensar acerca de su respuesta. Dos manos. Mmmm. Una mano. Mmmm. Él piensa que entiende. El próximo día, con su respuesta cuidadosamente memorizada, se acerca a su maestro. El monje principal está sentado cerca, sonriendo en una forma de apruebo y seguridad. Ming da su respuesta. “Una mano aplaudiendo es a dos manos aplaudiendo lo que la silaba es al sonido. Es el potencial formativo. Es el sonido antes que el sonido sea hecho.” Él Piensa que este sin sentido es una gran respuesta. El Maestro y el monje principal se miran con horror. El Maestro está enojado. El monje principal está visiblemente confuso y arrepentido.
“¿Es esto un chiste?” El Maestro le pregunta al monje principal alarmado incrédulamente.
El monje principal se excusa apesadumbradamente. “Le suplico, Maestro, que considere las circunstancias. Él está obviamente excitado. Ha habido mucha conmoción en el monasterio. Mañana, cuando él tenga una oportunidad de centrarse en sus pensamientos, él responderá más inteligentemente.”
La asamblea se rió nerviosamente. El monje principal le dio a Ming una mirada sarcástica y Ming se fue confuso. Por las próximas veinticuatro horas, Ming se encontró en el infierno. Todos estaban riéndose de él, y por todos los dioses, él no podía encontrar una mejor respuesta. ¿Cuál es el sonido de una mano aplaudiendo?… ¿Cuál es el sonido de una mano
aplaudiendo?… La noche llegó, pero él no podía dormir. Los amigos lo querían ayudar pero no sabían cómo. Sus sugerencias eran absurdas y ridículas. Él estaba haciendo el ridículo y lo sabía. ¿Qué diablos es el sonido de una mano aplaudiendo?
En el próximo darshan, él se arrodilló y susurró, “El sonido de una mano aplaudiendo es el llamado del prajna (la sabiduría) antes de que el golpe de upaya(método) lo penetre.”
“¿Qué?”, gritó el Maestro. “¡No puedo oírte!” Él viró la cabeza hacia el monje principal y le dio una mirada desafiante. Ming limpió su garganta y dijo, “El sonido de una mano aplaudiendo es el llamado del prajna (la sabiduría) antes de que el golpe penetrante de upaya… lo… alcance.”
El Maestro le pegó con su palo. “¡Idiota!”, gritó. “¡Fuera de aquí!” A medida que Ming se escurría de la habitación, el Maestro le gritó al monje principal, “¡Dijiste que estaba listo! ¿Has perdido tus sentidos?” Mientras Ming, ahora con un ataque nervioso está cruzando el jardín, el monje principal se dirige a él agresivamente, acosándolo. “¿Qué estás tratando de hacerme? Te he referido y garantizado, ¡maldita sea, qué adversidad! Me he metido hasta el pescuezo por ti y me pagas actuando como un idiota. ¡Contrólate! ¡Piensa, hombre, piensa!”
Ming, cambiando de la furia a la desesperación, no se siente obligado. Los que están tomando nota están furiosos. Ming es un ojo-rojizo. Él camina murmurando para él mismo incoherentemente. Todos lo miran. ¿Cuánto tiempo tomará esto? ¡Ah! ¿Cuánto tiempo le tomará morir de vergüenza? Él desea poder llevárselos a todos al infierno con él. Está condenado.
Durante la próxima conferencia Ming supuso que el sonido de una mano aplaudiendo es la configuración yang, sin la sombra de yin. Está presente en forma, y ausente en sustancia. El Maestro le pega. El monje principal balbucea y se justifica, pero el Maestro está muy furioso para escucharlo. Ming es él más miserable de todos los seres humanos en la provincia… quizás en China… quizás en Asia. El monje principal ordena a todos que no le hablen a Ming para permitirle que piense o por lo menos que se aparezca con una mejor respuesta de aquellas que ha dado. Ming es reducido a la penuria espiritual. Está solo, excluido. A todas partes que llega es difamado y avergonzado. Nunca se ríe. ¿No hay un intervalo de descanso?
Él despierta del sueño intermitente. ¿Cuál es el sonido de una mano aplaudiendo? Él agoniza en el cojín de la meditación. ¿Cuál es el sonido de una mano aplaudiendo? Seleccionando su comida. ¿Cuál es el sonido de una mano aplaudiendo? Los días y las semanas pasan. Él es golpeado, abominado, ridiculizado y humillado. “¿Cómo he podido pensar que podía solucionar un koan?”, él comienza a preguntarse. Entonces concluye, “soy más estúpido que un estiércol de vaca.” Él Llora humillado. “¡Oh, Señor,” él reza, “perdóname mi orgullo. He sido un impostor. No soy nada más que un tonto.” Culpándose a él mismo, comienza a exonerar a los otros. “El monje principal trató de ayudarme y yo lo decepcioné. He traído la humillación a él y a mi buen Maestro. ¿Cómo me podrán perdonar alguna vez?” Etc. Etc. Etc.
Eventualmente realiza que ha sido derrotado. ¿Cuál es el sonido de una mano aplaudiendo? No sé ni me interesa. “Señor,” él reza, “déjame esconderme en un lugar ignorado, calmado y silente. Déjame servirte en paz. Sácame de esta pesadilla y seré tu humilde sirviente para siempre.” Él se detiene y no va al darshan. ¿Cuál es el caso?
Él se refugia en sus tareas aburridas y tediosas. Ellas lo contentan. Aunque ha cesado de sentirse avergonzado, todavía está triste acerca de él. Ha perdido su entusiasmo y se ha establecido en una base de calma. Nadie más le presta atención. Él está agradecido por este anonimato.
Entonces, milagrosamente, un día cuando estaba barriendo el piso de la cocina, el cocinero dejó caer la tapa redonda de una cazuela y a medida que rotaba
- rraaa, rraaa, rraaa, -
el sonido del eco capturó la atención de Ming. Alguien sentado en la parte de atrás de la cabeza de Ming, sopló su vela-ego y la apagó. Esa persona entonces está mirando hacia fuera a través de las cavidades de sus ojos. ¡Ming experimenta el mundo como una creación sublimemente serena y exquisita! El cocinero todavía está allí trabajando. Su cuchillo todavía brilla en la luz del sol. El fuego todavía da su calor. Una brisa todavía entra por la ventana. Pero Doe Ming se ha ido y nada que se pueda ver está distorsionado por el ego de Doe Ming. ¡El mundo es puro! La llama de su vela se reconcilia y regresa, deslumbra.
“¡Eureka!”, él gritó. ¿Qué ha pasado? ¿Es posible que por un par de minutos gloriosos él haya visto el mundo como dios lo ve… que durante su propia aniquilación o extinción, él, de hecho, ha visto a dios? ¿Fue esto el Nirvana? ¡Por supuesto! ¡Esto es el Satori! ¡La realidad última! ¡La no-dualidad! ¡La unidad del que ve y lo visto! ¡El vacío! Él salta y brinca deslumbrado. ¡Él estaba vacío de él mismo! ¡La renunciación de la forma – kenosis! Cuando él es capaz de componerse a sí mismo, entiende que en el mundo real, él, Doe Ming, no tiene más sustancia que un fantasma. ¡Bien! Si él no existe, tampoco el Maestro Chan. ¡Ja…! ¡Él está eufórico y triunfante! ¡Ja…! ¡Los otros monjes ‘creen’ que hay un Buda dentro ellos mismos, pero no lo saben! ¡Y por cierto, que ellos nunca han ’sido’ eso!
Poniendo su escoba a un lado, el hombre que ha sido dios entra caminando en la asamblea, patea hacia un lado a un monje que está arrodillado en el darshan empujándolo enfrente al Maestro y, recordando quizás como su ‘yo’ ficticio sufrió en las manos de su maestro ficticio, dice desafiante, “¡Come mierda y muere, viejo falsificado!” Entonces explota en carcajadas.
El Maestro y el monje principal se le unen felizmente. Ellos disfrutan el chiste pero nadie más lo entiende.”

Extraido de un texto de Ming Zhen Shakya.