Uno de los aspectos más fascinantes de la web es que siempre hay destinos con capacidad de asombrarte. Este es el caso de una página a la que el azar tuvo a bien llevarme y a la cual, por razones evidentes, no haré el correspondiente enlace (si a pesar de todo alguien es presa de una malsana curiosidad no creo que tenga problema en llegar hasta ella). Dicha página, está dirigida por un tal Licenciado Dawlin A. Ureña de cuyo extenso currículum vítae podemos extraer: “graduado como Ministro Certificado, Ministro Licenciado y como Ministro Ordenado respectivamente en Berean School of the Bible, una división de Global Universtity de las Asambleas de Dios, Bachiller Técnico en Motores de Combustión Interna y profesor de Apologética en Christian Life School of Theology (dicho currículo también nos informa de que su esposa Rosemary es farmacéutica certificada en el estado de Michigan, Estados Unidos).

Esto, que en principio no tendría nada de especial (bueno, un poco sí…), alcanza cotas épicas a medida que vamos hojeando el contenido de la página. Entre los muchos temas que pretende tratar podemos encontrar innumerables perlas:

Retamos a los evolucionistas a exponer una sola predicción evolucionista que conlleve un principio científico, técnico o tecnológico útil y que no tenga una explicación creacionista equivalente correspondiente.

El problema es que la Evolución no tiene nada qué ver con la ciencia, es pura religión…La creencia de que todo evolucionó de la nada.

Antes de la inserción del pecado, los dinosaurios y demás animales eran vegetarianos. [...] Esto significa que el T-Rex, antes de la entrada del pecado en la creación, era vegetariano.

Particularmente jocosa encuentro esta explicación al hecho de “ver estrellas que están a millones de años luz en un universo que la Biblia dice que tiene solamente miles de años“.

[...] dios creó la luz “en ruta” entre las estrellas y la tierra de forma tal que Adán la pudiera ver inmediatamente, sin tener que esperar años para que la luz, de por lo menos la estrella más cercana, alcanzara la tierra. Esta teoría es la que parecería más obvia, ya que Dios también creó árboles recién nacidos, a medio crecer, sin frutos, con frutos, y al Adán verlos, le daría la impresión a Adán que estos árboles ya eran viejos, por supuesto, a no ser que Dios le empotrara la información de cómo ocurrió la creación en el cerebro a Adán. Adán sí sabía que todo había sido creado recientemente para que él lo gobernara. Dios mismo se lo dijo.

Sin duda, una fuente de sorpresas y por supuesto con las características imprescindibles de este tipo de sitios: falacias, intolerancia, falsedades, odio e ignorancia, todo bien mezcladito en las dosis correctas y presentado en un lenguaje muy, muuuy sencillo.

En fin, como siempre, podría resultar hasta gracioso si no fuera por la repugnancia moral que provocan las actividades de aquellos que hacen de la ignorancia y el miedo la materia prima de su negocio.