La época estival es un momento en los que casi todos nos relajamos un poco. Es un período en el que solemos romper esas rutinas que llevamos a lo largo del año. Los medios de comunicación: prensa, radio, televisión, internet, no son ajenos a esta especie de relajación y suelen tratar temas más frívolos o desde un punto de vista más superficial.
Sin embargo, esto no debe ser una excusa para que los colaboradores veraniegos y las noticias tratadas, no mantengan un rigor y una calidad mínima. Como ejemplo de esta situación, contaré un par de anécdotas veraniegas al respecto.

· De transgenes. Parece que el príncipe Carlos de Inglaterra, ferviente defensor de la agricultura ecológica, ha declarado hace pocos días, que los transgénicos podrían ser uno de los más grandes problemas medioambientales del futuro [EN]. Inmediatamente, el lobby biotecnológico ha puesto el grito en el cielo y algún periodista veraniego, que normalmente hace otras funciones, ha aprovechado la ocasión para desacreditar esas palabras, aduciendo que todo lo que comemos es transgénico, porque ha sido seleccionado por el hombre desde hace milenios.
Craso error.
El hombre ha ido eligiendo y mejorando aquellas plantas que le interesaban, pero usando los principios de la selección artificial, los cuales, no tienen nada que ver con la inclusión de genes de otras especies en el genoma de una especie en concreto (ver definición de organismo modificados genéticamente (OMG) o transgénicos).

· De hombrecitos verdes. La noticia de que la sonda Phoenix había detectado agua [EN] in situ en Marte fue noticia de casi todos los telediarios, periódicos y tertulias radiofónicas. En una de esas tertulias hertzianas, el experto veraniego era sometido a todo tipo de preguntas al respecto; y como siempre que se habla de Marte y agua, pues la dichosa pregunta:
-¿cree usted que hay vida en el planeta rojo?
El experto afirma,-hombre eso es difícil de saber y más aún de comprobar. Marte es muy grande y sería mucha casualidad caer en un sitio y encontrarla. Imagínese que hacemos lo mismo en la Tierra y caemos en el ¡desierto del Sahara!, pues no encontraríamos nada allí. Esto es lo mismo, encontrar a los hombrecillos verdes no va a ser tan fácil-.