La empatía se puede definir como la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir, es decir, podríamos decir que es la capacidad de ponerse en lugar de otro. Hasta hace poco tiempo se consideraba una capacidad exclusivamente humana, pero en los últimos años, más y más estudios confirman la empatía en primates y otros mamíferos no tan cercanos evolutivamente al ser humano.

La semana pasada se ha publicado un interesante estudio sobre el comportamiento empático en ratas de laboratorio. El experimento es sencillo. Se introduce en una caja a dos ratas, una libre y otra atrapada en un contenedor de plástico. La trampa tiene un mecanismo que la rata libre puede accionar, pero no sabe cómo. En los primeros días del experimento, la rata libre trata de “ayudar” a la prisionera, pero no es capaz de dar con el mecanismo de apertura. Su comportamiento denota grandes niveles de estrés. Con el paso de los días, la rata libre es capaz de encontrar el modo de liberar a su compañera. En los siguientes experimentos, la rata cada vez tarda menos en tiempo en liberar al prisionero. Cuando se introduce un objeto inanimado o un ratón de peluche, la rata no hace ningún intento de liberar al objeto. En otro experimento más avanzado, se coloca a un rata libre, a otro prisionero y un trozo de chocolate en otro tubo. La rata libre, libera primero a la compañera, luego abre el tubo y comparte el chocolate.

El resumen del artículo científico dice algo así como:
Mientras que la conducta pro-social humana es a menudo impulsada por la preocupación empática por el otro, no está claro si mamíferos no primates, experimentan un estado de motivación similar. Para comprobar si el comportamiento pro-social estaba motivado por la empatía en roedores, se colocó una rata libre en un recinto con un compañero atrapado en un contenedor. Después de varias sesiones, la rata libre aprendió a abrir intencionada y rápidamente el contenedor y liberar al compañero atrapado. Las ratas no abrieron los contenedores vacíos o que contenían objetos. Liberaron a compañeros incluso cuando no hubo contacto social entre ellos. En la disyuntiva de la liberación de un compañero o coger el chocolate situado en otro contenedor, los ratones abrieron ambos contenedores y a menudon compartieron el chocolate. Así, las ratas se comportan de modo pro-social en respuesta a la angustia sufrida por un congénere, lo cual proporciona una fuerte evidencia de las raíces biológicas de la conducta de ayuda motivada por la empatía.

En un interesante vídeo (en inglés) una de las autoras, Peggy Mason narra parte del experimento:


Vídeo subido por Mavaddat

+info: el artículo completo puedes leerlo en Empathy and Pro-Social Behavior in Rats de Inbal Ben-Ami Bartal, Jean Decety, Peggy Mason publicado en Science el nueve de diciembre pasado.