Copiando la idea de Mr Lombreeze y su (discutida y discutible) lista de diez mitos del cine que no soporta, ahí va mi lista (aunque algunas no son mitos ni de coña).

Titanic de James Cameron

Sí, ya sé que dentro del “ambiente cinéfilo”, Titanic tampoco está bien vista, pero hay que reconocer que es un mito a nivel mundial. Lo malo de Titanic es que para ver los diez minutos del hundimiento, hay que tragarse tres horas de chorradas románticas, que empalagan hasta el más pintado. Además, no hay que olvidar el daño irreparable que ha hecho a la humanidad la mítica escena imitada hasta el vómito por calvos y gordas sin vergüenza, intentando volar en la proa de un barco gritando aquella mamarrachada de Soy el rey del mundo…puaj.

Dublineses de John Huston

La unión de un Huston que tenía un pie más fuera que dentro y James Joyce no podía traer nada bueno. La ví hace muchísimo y sólo recuerdo, vaya tostonazo me estoy tragando… Insoportable.

Rocky de John G. Avildsen

Uno de esos mitos que nunca entenderé. Una peli previsible, que busca la lágrima fácil, una yankilada, interpretada por ese tipo sin expresión, guionizada por ese mismo tipo y que encima se llevó tres Oscars, dejando sin premio, por ejemplo, a Taxi driver… Además la peli carga con otras culpas no menos graves. Por ejemplo, la escena final en la que el bueno recibe hostias hasta en las vellosidades intestinales es la culpable de esa mierda que es el wrestling. En todos los combates usan la misma técnica, el guay recibe hasta que, de pronto, se recupera y consigue una victoria agónica. Un calco de Rocky. Además hubo interminables secuelas…

 El gatopardo de Luchino Visconti

Una peli en la que no pasa nada durante 203 minutos, 203 minutos… Al final estaba deseando que Italia se unificara de una puta vez, total, para que después viniera Berlusconi a inventar el bunga bunga.

El sol del membrillo de Víctor Erice

Nombrada como la mejor película de la década de los noventa, es, sencillamente, insoportable. Ver, como un pintor de gran renombre se pasa, día tras día, detrás de un lienzo, para pintar unos mebrillos en otoño es un ejercicio de paciencia que ni Newton esperando la caída de la manzana. Que no me creéis, pues venga, a ver quien es el majo que soporta sólo diez minutos.


¿Hay alguien ahí? ¿Sigo?

El paciente inglés de Anthony Minghella

Paciente, no de enfermo, si no del que tiene paciencia. Tostonazo increíble (falto de credibilidad). Con una pareja sin química, sin pasión, sin nada.

Party de Manoel de Oliveira

Vale, este peli no la conoce ni dios y no es un mito de la historia del cine, aunque su director sea historia viva del mismo con sus cien añazos a sus espaldas. La pongo porque es la única vez en mi vida que estuve a punto de levantarme e irme del cine. Pero por orgullo no lo hice. Los colegas habían quedado para tomar unos vinos y yo en plan cinéfilo responsable (léase, gilipollas) me fui a ver la peli. A la media hora, la idea de tomarme una estrella y unas tapas me devoraba por dentro…

L.A Confidential de Curtis Hanson

No es que sea una peli mala, que no lo es. De hecho, es una grandísima película en un 98% de su metraje. Pero llega la escena final, los malos acorralan a los protas en una caseta de madera, gastan más balas que los EEUU para conquistar Irak. El malo maloso, entre en escena y cuando va a disparar… la misma mierda de siempre, uno de los protas, moribundo, clava un cuchillo, lo justo para salvar la vida de su compañero y en compensación, recibir un disparo a bocajarro. De esa no se libra ni Rocky…Pero en la lamentable escena final, el moribundo aparece vivito y coleando, con apenas unas magulladuras y encima se va con la rubia. Ya no se hace cine negro como antes, porca miseria.

Amarcord de Federico Fellini

El cine italiano de esa época me desquicia y Amarcord compila todo lo que no me gusta de esa etapa: niños repelentes gesticulantes, adultos sobreactuados, reivindicación de lo “latino”. Algunas escenas vistas hoy en día son risibles y parecen sacadas de aquellas películas italianas interpretadas por el “mago del humor”, Alvaro Vitali. Andá, pero si hasta sale el ínclito Jaimito:

Cantando bajo la lluvia de Stanley Donen & Gene Kelly.
Vale, que ver a Gene Kelly bailando y cantando Singing in the rain levanta el ánimo de cualquiera, pero no soporto los musicales. Eso de que en medio de la acción, la peña se ponga a cantar y a bailar sin venir a cuento, me pone malo. ¿Os imagináis eso en la vida real? Si para decirnos Good morning nos pasamos 3 minutos, habría que levantase a las cinco de la mañana para ir a currar…