Tag : agricultura

Written on mar, 01, 2010 by in | Leave a comment

Parece que algo se mueve en la horticultura urbana gallega, con la creación de la Asociacion Galega de Horticultura Urbana (AGHU) [GZ]. La asociación pretende ser un núcleo de encuentro entre personas y colectivos para el intercambio de experiencias, productos y conocimientos sobre Horticultura Urbana, así como el acercamento social entre ellos.
Dentro de las futuras actividades, cabe destacar el proyecto de un banco de semillas autóctonas, promoción de la lentitud como virtud vital, lucha antitransgénicos, jornadas de divulgación de la horticultura urbana, etc. También destacable su filosofía alternativa y anticapitalista, por ejemplo, los socios no pagan en dinero, si no en tiempo, una moneda no sujeta a especulación, inflación, etc.
Ojalá el proyecto tenga éxito, pues ideas así, son más necesarias que nunca.

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Written on feb, 19, 2010 by in , | Leave a comment

El clima se define como los valores medios de las variables atmosféricas en una determinada región durante un período de tiempo determinado. Las principales variables que se tienen en cuenta para definir el clima son: temperatura, humedad, fuerza y dirección del viento, precipitación y valores de presión atmosférica. Según sean estos valores promedios, sobretodo la temperatura y las precipitaciones, estaremos hablando de un tipo de clima u otro. En la Península Ibérica tenemos, principalmente, tres tipos de clima:
· el mediterráneo, caracterizado por temperaturas suaves en invierno y cálidas en verano, y precipitaciones escasas, principalmente en otoño y primavera y prácticamente nulas en verano;
· el continental suave o mediterráneo continentalizado, a diferencia del anterior, presenta temperaturas muy frías en invierno y cálidas en invierno, lluvias no muy abundantes, casi nunca en verano;
· el atlántico, que presenta temperaturas suaves en invierno, no muy cálidas en verano y un régimen de precipitación elevado a lo largo del año.

Las diferentes variables ambientales condicionarán de forma dramática el paisaje, la distribución de la flora y la fauna, teniendo cada uno de los diferentes climas, especies vegetales y animales característicos. Es evidente, que dichas condiciones también van a influir, de manera notable, en nuestro huerto familiar, así que será importante saber a qué clima general pertenece el lugar donde se encuentra nuestra huerta.



Tomado de El clima, la vegetación y la fauna de España

Además, debemos tener en cuenta que algunos factores geográficos pueden modificar considerablemente los rasgos generales del clima:
· Altitud. La altura sobre el nivel del mar es uno de los factores que más alteraciones producen en el patrón general del clima. En general, a mayor altitud tendremos un descenso general de las temperaturas a lo largo de todo el año. Relacionados con la altitud cabe destacar un par de fenómenos que pueden alterar, en determinados momentos del año las condiciones generales del clima. Uno de esos fenómenos es el llamado efecto Foehn, por el cual, las nubes cargadas de humedad provocan precipitaciones en una de las laderas de la montaña, nubes, que al llegar a la otra ladera, llevan una menor carga de humedad, provocando un aumento de la temperatura y descenso de la humedad, de este modo, una ladera tendrá elevada pluviosidad y la otra, una ausencia extrema de precipitaciones.



Otro fenómeno a tener en cuenta y que está relacionado con la altitud, es el fenómeno llamado de inversión térmica. Su efecto más notable es la caída brusca de las temperaturas en los valles y un aumento en las montañas, debido al diferente peso de las masas de aire caliente y frío. Sus consecuencias pueden ser desastrosas en los cultivos, al provocar heladas más fuertes de lo esperado.
· La orientación. No es lo mismo estar en una zona de umbría (hacia el norte), en la que apenas da el sol, a estar en una zona de solana (hacia el sur) donde la exposición solar es máxima.
· La continentalidad, es bien sabido que la proximidad a la costa suaviza los valores climáticos y que la lejanía al mar, suele extremar las condiciones atmosféricas.

En el momento de emplazar tu huerta debes tener en cuenta los siguientes factores:
· Localización geográfica, para saber a grandes rasgos que tipo de clima afecta a tu zona.
· Altitud, a mayor elevación sobre el nivel del mar, el clima se volverá más extremo. Observar si hay cerca una montaña, conocer los vientos predominantes (sobretodo, los responsables de las lluvias) por si acaso hay algún efecto tipo Foehn o si estás en un valle de clima frío, la inversión térmica puede jugarte malas pasadas.
· Si el terreno es plano, la orientación no es muy importante, pero si la huerta está en una zona de pendientes, debes tener en cuenta que en zonas frías, debes evitar colocar la huerta en la zona de umbría, pues el clima será más extremo en esa zona; en zonas muy cálidas, quizás debas evitar la insolación máxima pues podría acarrear problemas en verano debido al exceso de calor.
· Si estás en una zona próxima a la costa, debes saber que el clima será suavizado por la cercanía al mar.

Todos estos factores son importantes en una huerta, pues de ellos podremos deducir, qué plantas se darán bien en ese clima, qué plantas se adaptarán de forma irregular, y cuáles, no darán cosecha casi nunca. Las condiciones ambientales más importantes en este caso son la temperatura, sobretodo las mínimas, y el régimen de precipitación y pluviometría.
Estos datos pueden obtenerse de las redes meteorológicas que tiene cada Comunidad Autónoma o de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) del Ministerio de Medio Ambiente. Medio Rural y Marino. Por ejemplo, puedes ver los valores climatológicos normales en las diferentes estaciones del Ministerio.
Otra opción es obtener tus propios datos con una estación meteorológica casera, sobretodo las temperaturas máximas y mínimas. Por ejemplo, en la siguiente gráfica podemos ver la temperatura mínima mensual por año en mi huerta, durante los últimos ocho años.

temp_min
Con esas mínimas nocturnas está claro que muchas plantas de clima mediterráneo no podrán sobrevivir, o no darán los frutos deseados, por lo que en principio las desecharemos de nuestra huerta.

En esta otra gráfica podemos ver el número de heladas por mes durante los últimos nueve años.

Heladas


Lo más destacable es, observar que hasta el mes de Abril, es frecuente que haya heladas nocturnas, por lo que los semilleros o bien se hacen a cubierto, o bien las especies más sensibles deben de ser plantadas más tarde. Del mismo modo, se puede apreciar que en Noviembre comienzan las primeras heladas invernales, por lo que estaremos atentos en esas fechas para recoger aquellas cosechas sensibles a las heladas.

Resumiendo, el clima va a ser uno de los factores decisivos en la huerta, debemos conocerlo bien para poder aprovechar correctamente los recursos y como siempre recomiendo, investiga, experimenta y aprende para mejorar tu huerta y que ella te mejore a ti.

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Written on sep, 22, 2009 by in | 15 Comments.

Recientemente he podido leer la siguiente anotación El desafortunado fracaso de la agricultura orgánica de Javier Castellanos a la que accedí a través de esta otra en el blog de Félix Maocho El fracaso de la agricultura ecológica.
No puedo estar más en desacuerdo con los razonamientos que se señalan hacia el supuesto fracaso de la agricultura ecológica, e intentaré dar mi visión al respecto de alguno de esos puntos ya que son argumentos utilizados frecuentemente.

En primer lugar no comprendo cuál es el objetivo de estos ataques, en mucho casos furibundos y con pocos argumentos, que provienen de ciertos grupos de presión, algunos de los cuales están vinculados a la industria de la biotecnología. Siempre me ha sorprendido, por ejemplo, que los defensores de los transgénicos ataquen este tipo de agricultura.

La agricultura ecológica no es una simple aplicación de unos principios y prohibiciones, conlleva también una forma de ver la vida que queda recogida formalmente en una disciplina científica que se denomina agroecología. Como su nombre indica, la agroecología pretende estudiar el fenómeno agrícola en su conjunto, desde el punto de vista ecológico, no confundir con el punto de vista ecologista, la ecología es una rama de la Biología que estudia los ecosistemas, es decir, estudia los seres vivos, sus relaciones, su diversidad, las interacciones entre ellos y con el ambiente, el medio físico y, sorprendentemente, incluye al ser humano y las variables sociales, económicas y medioambientales; el enfoque agroecológico considera a los ecosistemas agrícolas como las unidades fundamentales de estudio. En este sentido, la agricultura clásica busca la explotación de los recursos, la maximización de los beneficios, la atomización del cultivo como un ente productor aislado; por el contrario, la agroecología estudia cómo cambiar ese paradigma para hacer una agricultura holística y multisistémica donde todo está relacionado. La agricultura no puede estar separada de los bosques que la rodean, de los animales que viven en sus cercanías, del componente humano (social, económico, cultural), la agricultura debe estar integrada en el todo.
El principal argumento esgrimido por Javier Castellanos es que la agricultura ecológica está basada en planteamientos equivocados desde el inicio, siendo el principal, la prohibición del uso de abonos químicos de síntesis. Esto acarrea una serie de lastres que hacen que la agricultura ecológica sea una panacea, cara y elitista.
Intentaré rebatir estos argumentos:

· La agricultura ecológica es una panacea, es una utopía.
Según Castellanos “ni en todo el mundo, hay cantidades suficientes de abonos orgánicos para abastecer ni siquiera una parte del nitrógeno requerido por la agricultura“. Esta es la típica visión de la agricultura como un sistema independiente, alejado de otros sistemas, en el que lo que interesa es alimentar a cada planta como si estuviese en un medio aislado. La visión agroecológica es clara, integremos la agricultura en otros sistemas. Simplemente como ejemplo, ¿cuántas toneladas de residuos orgánicos se generan al día en las explotaciones ganaderas? ¿cuántas miles de toneladas de residuos orgánicos generamos cada día en nuestros hogares? Simplemente, debemos provocar un cambio de paradigma: algo que ahora llamamos basura, que en la mayoría de los lugares se entierra o se incinera, podría ser una fuente casi inagotable de materia orgánica; integremos la agricultura en los sistemas de reciclaje; la basura como materia prima; veamos la materia orgánica en sus diferentes estados como un todo. Desconozco si esa materia orgánica sería suficiente para abastecer a toda la agricultura, pero seguro que nos ahorraríamos toneladas de abonos químicos.
Lo que no es una panacea son los abonos químicos, su uso indiscriminado provoca que el suelo pierda su estructura, pierda incluso su nombre y simplemente sea tierra que sirve de sostén a las plantas, carente de vida. ¿Cuántas hectáreas han sido abandonadas por la agricultura clásica por que ya non dan más de sí, aunque apliquemos más y más abonos? ¿cuántas hectáreas de tierras de labradío se han convertido en desiertos funcionales?
La utopía describe una comunidad o una sociedad idealizada, mejor que la que nos ha tocado vivir. Que la agricultura ecológica busque la utopía de un mundo mejor nunca debería ser un defecto, ¿qué sería de un mundo sin utopías?
· La agricultura ecológica es cara.
Porque prohíbe el uso de los inocuos fertilizantes inorgánicos y obliga a los agricultores a usar fuentes orgánicas que, en la práctica son muy caros, difíciles de aplicar y cuyo uso no es rentable para los agricultores“.
El encabezado es cierto, los productos de la agricultura ecológica son más caros que la agricultura clásica. Sin embargo las razones son diversas, y la principal no es la carestía de la materia orgánica.
Es más cara por que el agricultor ecológico recibe más dinero por su producto, no se encuentra sobreexplotado por las distribuidoras y comercializadoras de los alimentos que pagan precios ridículos en origen para poder mantener sus estratosféricos beneficios y unos precios relativamente bajos para el consumidor. Como decía, la agroecología también tiene en cuenta el factor humano, y en este caso se busca la plusvalía en el agricultor no en el intermediario. Los canales actuales de distribución son diferentes al producto convencional. Sin embargo, en los próximos años creo que este factor cambiará, y a la larga el productor ecológico se verá involucrado en el mismo sistema explotador que el agricultor convencional.
Otro factor que incrementa el precio es la menor producción y mayor esfuerzo laboral de las explotaciones ecológicas. Este menor rendimiento obliga a aumentar los precios para compensar la diferencia. Sin embargo, lo producido presenta una mayor calidad que lo producido en agricultura convencional.
Desde un punto de vista global, la agricultura convencional resulta mucho más cara para la sociedad en general, pues habría que incluir los gastos medioambientales que este tipo de prácticas provoca: salinización de los suelos, desertificación, aumento de la erosión, contaminación en la síntesis de los abonos químicos, el abandono del rural ante la presión de un sistema de producción altamente competitivo, los millones de euros en subvencionar la agricultura…
· La agricultura ecológica es elitista.
Este argumento no puede faltar nunca. Es el típico argumento repetido hasta la saciedad que acaba por creerse. Está en la misma línea de “el cazador es el que de verdad se preocupa por el medioambiente”, o “el toro no sufre porque es un animal bravo”…
Es un argumento que intenta levantar una barrera invisible entre consumidores, estableciendo una categoría despectiva, cuando precisamente los consumidores de productos ecológicos suelen ser consumidores responsables, interesados en la procedencia del producto, en la forma de elaboración, etc. Para mí es elitista comer caviar, beber champán francés de 100€ la botella, cenar en un restaurante exclusivo de lujo, o conducir un Mercedes de 50.000€, la agricultura ecológica no es elitista.
Admito que llevar una vida exclusivamente basada en el consumo de productos ecológicos es prohibitiva (nada que ver con elitista), sin embargo, eso no implica que podamos incluir numerosos productos ecológicos en nuestra cesta de la compra. De la misma manera que sabemos que hay automóviles que tienen diferentes calidades y por tanto diferentes precios, los productos de agricultura ecológica tienen una mayor calidad y un mayor valor añadido que hay que pagar.

Para acabar estas reflexiones, Javier Castellanos, elogia el hecho de reducir la carga de fitosanitarios y se pregunta qué tan lejos hubiéramos llegado, si hace 20 años la agricultura orgánica hubiera promovido una agricultura libre de pesticidas químicos, en lugar de satanizar a los fertilizantes“. Sinceramente no entiendo a qué se refiere, la agricultura ecológica desde hace mucho más de 20 años ha promovido la agricultura libre de pesticidas. Da la impresión de que el señor Castellanos abogue por una especie de híbrido entre la agricultura ecológica y la convencional, una agricultura que permita un uso más racional de pesticidas y abonos químicos, pero eso ya existe y se denomina agricultura integrada, que tiene su propio consejo regulador y sus propios logotipos, eso ya está inventado.

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Written on may, 18, 2009 by in | 6 Comments.

Hace muchos años un agricultor japonés inició la senda del cultivo natural y sus principios, provocaron una revolución ideológica y filosófica en la forma de cultivar. Este agricultor, fallecido el año pasado a los 95 años de edad, era Masanobu Fukuoka. Sus principios agrícolas poseen una fuerte carga filosófica pues están íntimamente relacionados con el budismo, el zen, el wu-wei (no-hacer o hacer nada). Promovió la idea de observar la agricultura como un todo y no como la suma de las partes aisladas. Sus ideales aparecen recogidos en un libro titulado A one-straw revolution (La revolución de una brizna de hierba o la menos sugerente La revolución de un rastrojo).
Además de estas innovaciones, Fukuoka también desarrolló un sistema para sembrar en lugares con riesgo de erosión o desertificación, aunque puede ser empleado en cualquier circunstancia. Su método, posiblemente basado en prácticas seculares, se denomina seed balls o bolas de arcilla, y consiste en mezclar una variedad de semillas, desde árboles hasta gramíneas, con tierra y arcilla. Se mezcla todo y se hacen unas bolas que se dejan secar. Posteriormente las bolas se dispersan por el terreno. Al ir encapsuladas en tierra y arcilla, son resistentes a períodos de sequía y al ataque de animales. En el momento que empiece a llover, es decir, en condiciones óptimas, la arcilla de deshará con el agua de lluvia y las semillas quedarán en el exterior para poder germinar.

En el siguiente vídeo se puede ver el proceso de hacer bolas de arcilla [EN; 28:41].



Basadas en esta idea genial, han ido apareciendo, en los últimos 30 años, iniciativas interesantes:
· Seed bombs (bombas de semillas). Las bombas de semillas son una técnica para introducir vegetación en lugares áridos o inhóspitos. Consiste en un terrón de tierra comprimida que incluye semillas y que puede ser arrojada a distancia sobre un terreno.
En el siguiente vídeo podemos observar cómo se hace una bomba de semillas [EN;2:30].



· Seed grenades (granadas de semillas). Las granadas de semillas es una variación de la técnica anterior. Este término fue empleado por primera vez por Liz Christy en 1973. La primera versión, consistía en un condón relleno de agua, fertilizante, y semillas de girasol. La idea era lanzarlos, como si fuese una granada, en los solares abandonados de Nueva York a los que estaba prohibida su entrada, de este modo se podía sembrar, evitando problemas legales. Posteriormente los condones fueron sustituidos por adornos navideños o globos.

· Bombas de racimo de semillas. Una de las tecnologías más deleznables, al servicio de la reforestación y el medio ambiente. Sustituyendo las mortíferas bombas por cápsulas que contienen un poco de sustrato y semillas. La cápsula, realizada con materiales biodegradables, sirve en las primeras fases como protección y mini invernadero, que se degrada con la propia humedad generada por la transpiración de la planta.

Anotación fertilizada por este post: Bombas de racimo para sembrar plantas visto en Microsiervos.

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Written on may, 07, 2009 by in | 2 Comments.

La belleza de la huerta irrumpe en el mundo urbano.
En algunos lugares, la crisis está provocando que aparezcan soluciones imaginativas para intentar paliarla de algún modo, aunque sospecho que en el fondo son medidas muy poco efectivas.
El Concello lucense de Guitiriz ha decidido transformar algunos de los parterres ornamentales públicos en pequeñas microhuertas urbanas. De este modo se ahorran el gasto en las plantas de temporada y las plantaciones hortícolas pueden ser aprovechadas por la ciudadanía. Ojalá la gente sea respetuosa con estos microespacios y tome de ellos lo que necesite. Será, sin duda, un buen test de educación ciudadana.

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