Tag : consejos

Written on nov, 11, 2008 by in | 7 Comments.

Por qué no transformar esa terraza poco utilizada en un pequeño huerto que te dará grandes satisfacciones, productos de primera calidad y te permitirá ahorrar un poco en los gastos destinados a la cesta de la compra.
Probablemente no sea la LISTA completa de recomendaciones, pero debemos tener algunas consideraciones en mente a la hora de planificar un vergel en las reducidas dimensiones de una terraza.

· La orientación de la terraza es muy importante. Si está orientada al norte, apenas tendrá sol directo y algunos frutos tendrán problemas en la maduración; si está orientada al sur, debemos tener cuidado con la excesiva insolación y la falta de humedad, por lo que habrá que cuidar el riego.
· El tamaño de la terraza o balcón es fundamental, es evidente que a mayor espacio más especies podremos plantar y en mayor cantidad.
· La calidad del sustrato es muy importante, debido a que las plantas estarán en macetas o similares, la cantidad de suelo es pequeña, y de ese pequeño espacio las plantas necesitan obtener todos los nutrientes.
· En relación con el apartado anterior, un buen abonado orgánico es imprescindible.
· El contenedor del sustrato, es decir, las macetas pueden ser de diversos materiales; desde las típicas macetas de toda la vida, botellas de cinco litros de agua, contenedores de plástico o hacer pequeños espacios a modo de bancal. Sean como sean, es muy importante que drenen bien para que no haya problemas durante el riego.
· Ya que la planta no puede profundizar para buscar zonas más húmedas, el control del riego se vuelve vital, sobretodo en verano, nunca dejes que tus plantas pasen sed.
· Debido a las condiciones especiales de cultivo es probable que aparezcan algunas plagas, sobretodo, pulgones, araña roja o problemas de hongos. Existen soluciones biológicas que tú mismo puedes hacer o recurrir en casos extremos a productos fitosanitarios ecológicos. Recuerda que el trabajo y esfuerzo que supone este cultivo no deben estropearse usando cualquier producto: para eso compra las verduras en el supermercado.
· Hay que elegir con buen criterio qué especies vas a plantar en tu pequeño vergel urbano. La elección dependerá de tus propios gustos, planta aquello que más te guste y lo que te permite aprovechar el espacio de forma más eficaz. Por ejemplo, no deberían faltar diferentes variedades de tomates y pimientos, lechugas variadas, coles, especies para ensaladas diferentes (rabanitos, rúcula, canónigos…). Teniendo en mente que puedes plantar casi cualquier cosa, adapta las plantaciones a tus propias necesidades.
· Aprovecha bien el espacio. Puedes plantar en el mismo macetero especies que ocupan el espacio de forma diferente, por ejemplo, tomates, que crecen hacia arriba; lechugas que crecen a un altura menor; rabanitos, que crecen fundamentalmente hacia abajo.
· Planifica cuidadosamente cuándo plantar los semilleros y hacer los trasplantes. Planifica qué vas a plantar en cada época del año, encontrarás especies para cualquier estación, de modo que las macetas siempre estén ocupadas: tener macetas vacías es un lujo que no te puedes permitir.
· Si usas el mismo sustrato años consecutivos procura rotar los cultivos.
· Vive tu huerto urbano.
· Experimenta, experimenta, experimenta.

Podrás pensar que esta actividad no está muy extendida, como ejemplo te dejo algunos blogs de obligada visita si te interesa el tema:

· Picarona y su huerto.
· Un huerto en el balcón.
· Huerto en un balcón de Brcelona.
· Maceto-huerto.
· Hort urbà.

En cuanto a libros he encontrado el Huerto urbano: Manual de huerto ecológico en balcones y terrazas, de Josep M. Vallès Casanova, aunque no lo he leído y no puedo dar mi opinión personal, parece muy interesante para iniciarse en este mundo de los maceto-huertos. Podéis adquirirlo, tanto en la versión en castellano como en català, en la tienda virtual de Hort urbà

Actualización 19/11/2008

Tras leer el comentario de Viviana que escribe en Manoa enlazo su poética visión de una huerta en la terraza: Entre baldosas rojas

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Written on feb, 07, 2008 by in | 18 Comments.

La rotación de cultivos consiste en no cultivar la misma especie un año tras otro en un mismo espacio. Las razones, ya conocidas desde tiempos inmemoriales, son diversas: por un lado evitar el agotamiento de ciertos nutrientes, por otro evitar la proliferación de parásitos y enfermedades en los cultivos. La rotación de cultivos evita dejar algún bancal en barbecho, es decir, dejar sin producir durante un período variable de tiempo.

Los criterios para realizar correctamente las rotaciones pueden ser:

Tener en cuenta qué plantas son muy exigentes en recursos y cuáles no. Por ejemplo, si cultivamos tomates, que es una planta exigente, deberemos evitar plantar después otra planta exigente. Lo mejor sería cultivar una especie que requiera menos recursos, por ejemplo, después podríamos plantar lechugas.

Evitar cultivar plantas de la misma familia * de forma consecutiva. Si en un bancal, estamos, por ejemplo, cultivando repollos, evitaremos plantar después especies de su misma familia. Por ejemplo no debemos plantar, nabizas, berzas o coles de Bruselas.

Tener en cuenta las asociaciones favorables/desfavorables. En algunos casos hay plantas que producen ciertas sustancias que pueden ser beneficiosas o perjudiciales para el crecimiento de otras plantas cercanas. Este fenómeno se conoce como alelopatía, y por desgracia es un tema poco desarrollado en la agricultura. Como ejemplo, se suele decir que no es bueno plantar fresas cerca de las coles, por lo que debemos evitar esta rotación en nuestra huerta.

Algunos autores, como Mariano Bueno o John Seymour, tienen desarrolladas rotaciones muy bien planificadas, aunque personalmente, prefiero hacer unas rotaciones más flexibles, pero siempre cumpliendo los tres requisitos mencionados anteriormente. Para evitar complicaciones suelo hacer rotaciones de 4 años, es decir, no cultivo plantas de la misma familia en un mismo bancal, hasta transcurridos 4 años, y suelo hacer rotaciones de más exigente a menos exigente, pero siempre dejando un espacio a la improvisación.

Resulta evidente que si haces rotaciones de 4 años y tienes, por ejemplo, 10 bancales, se hace imprescindible llevar un registro de qué cultivas en cada bancal a lo largo de los años.

* Lista de las Familias de las especies cultivadas de forma habitual, ordenadas de mayor a menor exigencia en cuanto a nutrientes:

Brasicáceas: repollo, berza, nabiza, lombarda, brécol, col de Bruselas, coliflor, rabanito.
Cucurbitáceas: calabacín, calabaza, pepino, melón, sandía,
Solanáceas: patata, tomate, pimiento, berenjena.
Quenopodiáceas: acelga, remolacha, espinaca.
Rosáceas: fresas.
Compuestas: endibia, escarola, lechuga, alcachofa, girasol.
Liliáceas: ajo, cebolla, puerro, espárrago.
Umbelíferas: zanahoria, chirivía.
Leguminosas: guisante, haba, judía.

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Written on ene, 23, 2008 by in | 17 Comments.

1. Comienza, al principio, con un terreno pequeño, con pocas especies de cultivo fácil. Si intentas abarcar mucho al principio, es probable que el primer año tengas demasiado trabajo y poco rendimiento.

2. Emplea el sistema de bancal profundo, al principio puede resultarte un poco raro y agotador, pero a la larga lo agradecerás.

3. Cultiva el medio ambiente y tu salud, en tu huerta no debería entrar un sólo veneno. No emplees herbicidas, hay métodos más ecológicos, como arrancar a mano las adventicias, el acolchado orgánico, etc. No emplees abonos de síntesis química, es más fácil y barato que hagas tu propio abono. No emplees pesticidas, no son necesarios para una huerta de tipo familiar. Esto puede parecerte imposible, pero no lo es. Para una huerta de pequeño tamaño es más fácil retirar a mano las posibles plagas, que tampoco son muy abundantes. Ante la duda, no elimines a ningún “bicho”, hay numerosas especies que son beneficiosas.

4. Ten paciencia. Las lechugas no crecen como en las estanterías de los supermercados. Todo requiere un esfuerzo y un tiempo.

5. No te apresures a la hora de sembrar. Cada especie y cada variedad tiene su época de plantación, al principio puedes guiarte por las recomendaciones de los sobres de semillas, pero deberías estudiar un poco el clima de tu zona, sobretodo, si no vives en una zona de clima mediterráneo, algunos fabricantes se olvidan de que en la península tenemos variedad de climas diferentes.

6. No te agobies si las cosas no salen, inténtalo de nuevo o espera. Las semillas están vivas y necesitan ciertas condiciones para brotar. Si éstas no se producen, esperan hasta que sean propicias. Con el tiempo te darás cuenta de que hay semillas que brotan en apenas una semana y otras necesitan más tiempo.

7. Sé ordenado en todo lo relacionado con la huerta. Guarda el material (azadas, azadas de doble mango, rastrillos) a buen recaudo; las semillas en condiciones de baja humedad y temperatura (la nevera es ideal).

8. Lleva un diario de las actividades hortícolas. Apunta todo lo que haces; cuándo plantas, cuándo siembras, cuando recoges. Anotaciones sobre éxitos, y sobretodo fracasos, plagas o enfermedades y por qué crees que se han producido. Al año siguiente te será de mucha utilidad, la memoria es frágil.

9. Haz un diseño sencillo de los bancales y anota qué cultivas cada año en cada parcela, es fundamental para hacer bien las rotaciones de cultivos.

10. Cultiva el tao de la huerta, disfruta de la huerta y que ésta disfrute de ti. Intenta integrarte en la naturaleza, te regalará momentos maravillosos.

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Written on jul, 27, 2007 by in | Leave a comment

Uno de los problemas en los huertos y/o agricultores primerizos es el control de las adventicias, conocidas comúnmente como malas hierbas.

Generalmente, se intenta hacer desaparecer cualquier intento de vida que no podamos comer, pero quizás eso sea una visión excesivamente simplista. Tampoco se debe dejar que las adventicias acaben ahogando a nuestras plantas, pero quizás el término medio sea la solución más adecuada.

En la agricultura convencional, se usarían una serie de herbicidas que maten esas plantas no deseadas; estos productos deberían estar prohibidos en nuestro huerto familiar y por lo tanto, si queremos controlar las adventicias podemos hacer:

Acolchado. Es una labor cultural fundamental, ya que evita que muchas semillas de plantas silvestres germinen o dificulta su crecimiento. Podemos usar material orgánico como hierba, hojas, compost a medio hacer, que además de acolchar también abona y favorece la flora y fauna del suelo. No es aconsejable acolchar con plásticos.

Cubierta vegetal constante con plantas de interés agrícola.

Control manual. Es una labor pesada, que requiere grandes esfuerzos (sobretodo al principio cuando se establece el huerto por primera vez) pero muy útil, ya que permite controlar perfectamente las adventicias.

Control mecánico. Interesante para grandes superficies, pero quizás excesivo para huerto familiar, aunque la azada de rueda es un aparato muy interesante.

Control térmico. Con aparatos a gas que queman literalmente las adventicias no deseadas.

Por último es interesante reseñar que las adventicias no van a ser las mismas a lo largo del tiempo, con el paso de los años desaparecerán unas y aparecerán otras especies nuevas. Todo dependerá de nuestras prácticas culturales.

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