Tag : cultivos

Written on sep, 19, 2013 by in | 16 Comments.

Hace un par de meses comentaba, en Planificando una huerta familiar, de qué manera preparaba las plantaciones en el huerto familiar, sobre todo para llevar una buena rotación de cultivos y una control de qué se planta, cuándo, etc. Desde hacía mucho tiempo llevaba todo esto en una hoja de cálculo en la que tenía una lista de especies que suelo plantar, un código de colores para organizar por familias y un esquema para ver de forma rápida que había plantado en un bancal los últimos años.
Hace unos meses y de casualidad, encontré una herramienta informática que suple con creces mis hojas de cálculo, con un aspecto visual sobrio, pero tremendamente efectivo, la aplicación Kitchen Garden Aid es todo un descubrimiento. El proyecto de Christian Nilsson y Tiberius Duluman es una aplicación Java, de código abierto y traducida a varios idiomas gracias a la colaboración de los usuarios. Por ejemplo, yo me he encargado de la versión en gallego, incluida en las últimas actualizaciones.
La aplicación es de uso sencillo, aunque si la huerta familiar tiene muchos bancales, como es mi caso, hay que dedicar algo de tiempo para diseñarlos por primera vez, pero una vez hecho, el diseño se autogenera para los años sucesivos.
La finalidad del programa es por un lado ayudar a las rotaciones, señalando en rojo las rotaciones malas y en verde las buenas; y, por otro, una ayuda para hacer correctamente la asociación de cultivos, señalando en verde las asociaciones beneficiosas y en rojo aquellas asociaciones de cultivo que son contraproducentes. La sencillez de la aplicación es de gran ayuda para planificar rápidamente nuestra huerta, ahorrándonos el tiempo de tener que hacerlas a mano.
El programa está dividida en dos secciones. En la columna de la izquierda aparecen las especies disponibles, y en la zona central el diseño de la huerta familiar con los bancales y las especies plantadas en un año determinado.

kitchengarden

La descarga gratuita de la aplicación puedes hacerla desde la página oficial de Sourceforge: Kitchen garden aid.

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Written on may, 18, 2009 by in | 6 Comments.

Hace muchos años un agricultor japonés inició la senda del cultivo natural y sus principios, provocaron una revolución ideológica y filosófica en la forma de cultivar. Este agricultor, fallecido el año pasado a los 95 años de edad, era Masanobu Fukuoka. Sus principios agrícolas poseen una fuerte carga filosófica pues están íntimamente relacionados con el budismo, el zen, el wu-wei (no-hacer o hacer nada). Promovió la idea de observar la agricultura como un todo y no como la suma de las partes aisladas. Sus ideales aparecen recogidos en un libro titulado A one-straw revolution (La revolución de una brizna de hierba o la menos sugerente La revolución de un rastrojo).
Además de estas innovaciones, Fukuoka también desarrolló un sistema para sembrar en lugares con riesgo de erosión o desertificación, aunque puede ser empleado en cualquier circunstancia. Su método, posiblemente basado en prácticas seculares, se denomina seed balls o bolas de arcilla, y consiste en mezclar una variedad de semillas, desde árboles hasta gramíneas, con tierra y arcilla. Se mezcla todo y se hacen unas bolas que se dejan secar. Posteriormente las bolas se dispersan por el terreno. Al ir encapsuladas en tierra y arcilla, son resistentes a períodos de sequía y al ataque de animales. En el momento que empiece a llover, es decir, en condiciones óptimas, la arcilla de deshará con el agua de lluvia y las semillas quedarán en el exterior para poder germinar.

En el siguiente vídeo se puede ver el proceso de hacer bolas de arcilla [EN; 28:41].



Basadas en esta idea genial, han ido apareciendo, en los últimos 30 años, iniciativas interesantes:
· Seed bombs (bombas de semillas). Las bombas de semillas son una técnica para introducir vegetación en lugares áridos o inhóspitos. Consiste en un terrón de tierra comprimida que incluye semillas y que puede ser arrojada a distancia sobre un terreno.
En el siguiente vídeo podemos observar cómo se hace una bomba de semillas [EN;2:30].



· Seed grenades (granadas de semillas). Las granadas de semillas es una variación de la técnica anterior. Este término fue empleado por primera vez por Liz Christy en 1973. La primera versión, consistía en un condón relleno de agua, fertilizante, y semillas de girasol. La idea era lanzarlos, como si fuese una granada, en los solares abandonados de Nueva York a los que estaba prohibida su entrada, de este modo se podía sembrar, evitando problemas legales. Posteriormente los condones fueron sustituidos por adornos navideños o globos.

· Bombas de racimo de semillas. Una de las tecnologías más deleznables, al servicio de la reforestación y el medio ambiente. Sustituyendo las mortíferas bombas por cápsulas que contienen un poco de sustrato y semillas. La cápsula, realizada con materiales biodegradables, sirve en las primeras fases como protección y mini invernadero, que se degrada con la propia humedad generada por la transpiración de la planta.

Anotación fertilizada por este post: Bombas de racimo para sembrar plantas visto en Microsiervos.

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Written on abr, 18, 2009 by in , , | 9 Comments.

La técnica del ADN recombinante constituye la base para la creación de los organismos transgénicos. Esta técnica consiste en la incorporación de un fragmento de ADN foráneo en una molécula más pequeña, como por ejemplo, un plásmido bacteriano. En ese plásmido se incorpora el gen de interés y un marcador que permite comprobar si la inserción se ha producido con éxito o no. Ese marcador suele ser un gen de resistencia a un antibiótico, como por ejemplo, la kanamicina. Una vez insertado el plásmido con el gen y el marcador en la célula correspondiente, esta se hace crecer en un cultivo celular hasta obtener una planta completa, convertida en un nuevo ser, en un transgénico.

El primer organismo transgénico se obtuvo en el año 1973, al conseguir que la bacteria Escherichia coli portase un gen de la salmonela. En 1978 se fundó la primera empresa que empleó esta tipo de técnicas, Genentech empezó a producir insulina en un cultivo bacteriano de E. coli.

Son, pues, los transgénicos producto de la Ingeniería Genética, de ahí que en ocasiones se denominen también Organismos Modificados Genéticamente (OMG o GMO en inglés). Esta definición puede llevar a confusión y de hecho, los defensores de esta tecnología se han encargado de sembrar dudas, argumentando que organismos modificados genéticamente han existido desde que el hombre fue capaz de domesticar la primera planta mediante el uso de la selección artificial. Además el término OMG es menos descriptivo y más neutro que transgénico.

Comercialmente, esta técnica ha sido empleada de forma sistemática en la obtención de nuevos cultivos que presenten una serie de mejoras en relación al cultivo original. La idea es poder introducir en el genoma de un cultivo un gen de otra especie que le confiera algún tipo de ventaja frente a los cultivos tradicionales. Estas ventajas son variadas y citaremos algunas de las más importantes:

· Plantas resistentes a los herbicidas. El cultivo de la soja se transformó profundamente cuando se consiguió introducir un gen de resistencia al glifosato, un herbicida ampliamente utilizado. El planteamiento es brillante, si el cultivo es resistente, se puede aplicar el herbicida que acaba con las malas hierbas y deja intacto el cultivo de interés. De este modo se elimina la competencia por los nutrientes que provocan las adventicias.

· Otro de los problemas en las grandes plantaciones es la merma de productividad que provocan las larvas de muchos insectos. Se sabe que la bacteria Bacillus thurigiensis, bien conocida por los agricultores ecológicos, produce una serie de proteínas que agujerean el tubo digestivo de las larvas. Resultaría muy interesante que la propia planta fuera capaz de generar dicha toxina. Esto se consiguió al introducir el gen Bt en el cultivo, sobretodo en el maíz o el algodón.

· También se han conseguido cultivos que sean capaces de suministrar nutrientes al ser humano que antes no producían. El caso más conocido es el del arroz dorado, un cultivo capaz de sintetizar vitamina A, que ayudaría a paliar las deficiencias de esta vitamina en muchos lugares de la tierra.

· Otros avances significativos han sido conferir cierta resistencia a las heladas, resistencia a las sequías o a ambientes salinos.

Sobre el papel, los transgénicos representarían una revolución sin parangón en la agricultura, similar quizás a la propia domesticación de los primeros cereales. Del mismo modo que la Revolución Verde de los años 60 prometió acabar con el hambre en el mundo, las multinacionales de la Ingeniería Genética han vendido la invención como la panacea, que abastecerá de comida a las nuevas generaciones, acabando de una vez por todas con la lacra de la hambruna. Parece claro, pues, que estos nuevos cultivos tienen una serie de ventajas que los harían muy útiles tanto para los agricultores como para la sociedad en general. Así que, ¿por qué generan tanto rechazo?

Esta cuestión no es fácil de abordar por que en el tema de los transgénicos se entremezclan numerosos intereses de difícil conciliación: políticos, agrarios, medioambientales, salud humana, científicos y por encima de todos ellos, los intereses económicos. Como casi siempre, el dinero y el poder empresarial emponzoñan un debate que debería de ser abierto y plural.

Entre las objeciones principales realizadas a estos productos están las siguientes:
· Para implantar los cultivos, algunas multinacionales han rozado actitudes mafiosas, obligando a firmar contratos abusivos que obligan al agricultor a plantar durante años las semillas y, curiosamente, a usar productos exclusivos que la propia empresa comercializa y pagar una tasa adicional por superficie plantada.
Otro factor importante sería la obligación de etiquetar los productos transgénicos como tales, ese oscurantismo ha puesto a la opinión pública en contra, que quiere decidir por sí misma el consumo o no de estos productos.
Algunos científicos con estudios contrarios a los intereses de las multinacionales han visto como su trabajo y su reputación era destrozada hasta acabar con su carrera científica (p.e. el Dr. Arpad Putzsai, el relato de los hechos puedes leerlo en El caso del Dr. Putzsai; [PDF; 48KB]; también puedes consultar el texto resumen Alimentos Genéticamente Modificados: ¿Son un Riesgo para la Salud Animal o Humana?).

· Aplicar el principio de precaución. Deberían hacerse estudios completos e independientes que certifiquen que son inocuos para la salud humana. Estos estudios suelen durar años e implicar a miles de personas. A veces se tiene la sensación de que son productos poco evaluados y analizados.
En este sentido, es interesante destacar las prudentes recomendaciones de A. Dona e I.S. Arvanitoyannis en su artículo Riesgos para la salud de los alimentos modificados genéticamente (ver resumen del artículo en inglés) en el que destacan que: “muchos estudios sobre alimentos transgénicos indican que pueden causar algunos efectos tóxicos tales como problemas hepáticos, pancreáticos, renales o en la reproducción y pueden alterar los parámetros hematológicos, bioquímicos o inmunológicos. Sin embargo, son necesarios muchos años de investigación con animales y ensayos clínicos para una correcta evaluación“.

· Una de las principales causas de su rechazo es el posible impacto en el medioambiente. Desde el principio, las empresas garantizaban que no habría problemas de cruzamiento de las plantas transgénicas y las convencionales. Esto se ha demostrado falso y en muchas zonas, sobretodo en cultivos de maíz, se están produciendo contaminaciones masivas con polen de plantas transgénicas. Esta contaminación tiene múltiples e insospechadas repercusiones, ya que en los orígenes y centro de diversificación de los cultivos (p. ej. el maíz en México) “los pequeños agricultores obtienen sus semillas de sus propias reservas o de otros agricultores, este práctica crea un sistema abierto de semillas sujeto a procesos de deriva genética, flujo génico y selección, en el que el hecho de introducir transgenes puede provocar consecuencias difíciles de predecir” (ver artículo completo; Transgenes in Mexican maize…; [PDF, 524KB].
Otras consecuencias son la difusión del gen [EN] de la resistencia a los herbicidas.
La contaminación también puede afectar, por ejemplo, a los cultivares ecológicos, de modo que al analizar la producción se detecta la presencia de transgénicos en un cultivo donde están prohibidos. Finalmente, la producción ecológica pasa a ser declarada como convencional con las consiguientes pérdidas para el agricultor ya que el producto convencional tiene un precio inferior.

· Los cultivos Bt no sólo afectan a las larvas de los insectos dañinos, afectan a larvas de otras especies. Por ejemplo, se han citado casos de especies en peligro de extinción que se van afectadas por estos cultivos (ver los trabajos [EN] de Bela Darvas para la prohibición del maíz MON810). En este caso, de nuevo surgieron prácticas poco éticas, ya que Monsanto negó más semillas al Dr. Darvas para ampliar su estudio y este finalizó de forma abrupta.

· Otros estudios relacionan el cultivo de maíz Bt y la pérdida de enzimas y microorganismos edáficos en los suelos donde se cultiva algodón Bt en relación a suelos cultivados de forma convencional. Las conclusiones [EN] del estudio son evidentes: descensos notables de Actinomicetos y bacterias y de enzimas como las deshidrogenasas, ácido fosfatasas y nitrogenasas. El estudio completo de la organización Navdanya: Effect on soil biological activites due to cultivation of Bt Cotton ([PDF, 48KB].

· La pérdida de biodiversidad y la soberanía alimentaria. La pérdida de biodiversidad en los cultivos agrarios es un evento que se viene observando desde mucho antes de la aparición de los transgénicos. En el último siglo se han perdido miles de variedades menos productivas, pero que pueden presentar características que puedan ser necesarias o útiles en el futuro (puedes ver algunos ejemplos en La bóveda global de semillas de Svalbard en Zentolos). La aparición de los transgénicos daría el golpe de gracia a esta diversidad, ya que los agricultores presionados por las multinacionales y por su propia supervivencia, no tendrían más remedio que cultivar este tipo de productos.
Esta actitud también acabaría con su soberanía alimentaria, su libertad para plantar esta o aquella semilla. Los agricultores adheridos a este sistema, están obligados a comprar la semilla todos los años, en ciertos casos a plantar determinadas cantidades, a usar los herbicidas de la empresa, a pagar un canon por superficie plantada. Finalmente el agricultor se convierte en un empleado más de la empresa que le suministra la semilla, estando a su completa disposición y arbitrariedad.

Para acabar esta extensa y profunda revisión de los transgénicos no puedo dejar de señalar la, ya mítica, batalla de David contra Goliath: el caso Percy Schmeiser.
Percy Schmeiser es un granjero canadiense que ha tenido desde hace años un duro litigio contra la multinacional Monsanto. Esta empresa, que curiosamente, es líder mundial de la venta del herbicida Roundup (glifosato) acusó a Schmeiser de plantar, propagar y vender un cultivo transgénico sin permiso de la empresa. El señor Schmeiser llevaba más de 40 años plantando, experimentando y seleccionando semillas de colza en sus propiedades. Cierto día Schmeiser usó Roundup para matar unas malas hierbas en un extremo de su propiedad y descubrió asombrado que algunas plantas de colza habían sobrevivido al tratamiento. Posteriormente usó, a modo de experimento, el Roundup en una zona de cultivo, y el 60% de las plantas de colza no se veían afectadas por la aplicación del herbicida. En el momento del almacenamiento de la semilla, como todos los años, Schmeiser guardó su propia semilla y semilla de esas plantas resistentes. Al año siguiente, utilizó una parcela para plantar exclusivamente esa semilla resistente. Monsanto denunció a Schmeiser por plantar semilla patentada de forma intencionada infringiendo una serie de leyes. Schmesier siempre negó este hecho y alegó que habían llegado de forma accidental a sus parcelas. En los primeros juicios Monsanto siempre ganó sus demandas. Schmeiser, por consejo de sus abogados, destruyó todas sus semillas, incluso las que había seleccionado durante más de 40 años. Estas primeras victorias pusieron en alerta a toda la comunidad campesina, pues las contaminaciones podían ser frecuentes y accidentales y el culpable sería el agricultor. Finalmente, el año pasado ambas partes alcanzaron un acuerdo extrajudicial en el que Monsanto asumía la culpabilidad de la contaminación, pagó las daños causados por la retirada manual de las plantas contaminadas y concedió a Schmeiser la libertad de hablar del tema en público, en intentos anteriores de llegar a un acuerdo, Monsanto exigía el silencio absoluto de Schmeiser y la imposiiblidad de ejercer nuevas acciones legales en el futuro.

Como colofón, el documental El Mundo según Monsanto de Marie-Monique Robin



Lecturas de interés:
· Nuevas pruebas de la peligrosidad de productos genéticamente modificados
· Monsanto
· Guía roja de los alimentos transgénicos
· Alemania prohíbe el uso del maíz MON810
· Manifestación contra los transgénicos en Zaragoza.

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Written on ene, 22, 2009 by in | 12 Comments.

Cierto es que, la Historia la escriben los vencedores; de los vencidos, se cuenta poco o se cuenta mal.
El Imperio Romano llamó bárbaros a todos aquellos pueblos que no eran romanos y construyó una imagen de pueblos guerreros, salvajes e incultos, cuya imagen perdura hasta la actualidad.
Un ejemplo, relacionado con la agricultura, fue el desarrollo de una máquina que fuese capaz de separar el grano del cereal de la paja. Entre las ventajas de dicha maquinaria estaban una mayor efectividad separando el grano y el ahorro en mano de obra.
Fue Plinio El Viejo, el que, en el año 70 de nuestra era, describió una máquina, que llamó Gallic Vallus, del siguiente modo: “un burro empuja desde atrás una estructura con dos ruedas, que en la parte delantera tiene una serie de dientes, los granos caen dentro de ese armazón”.


Reconstrucción de la Gallic Vallus. Imagen tomada de (1)


Este invento que pudo revolucionar la agricultura europea fue desarrollado por unos de esos pueblos bárbaros e incultos: los celtas del norte de Francia, más conocidos como Galos.
Curiosamente el invento no llegó a popularizarse por diversas razones, entre ellas, que era técnicamente imperfecta y los profundos cambios ocurridos en el propio Imperio Romano, que propiciaron que la máquina quedase en el olvido, hasta el siglo XVIII.
Gracias a la descripción de Plinio El Viejo y a los relieves encontrados en Buzelon y Arlon (Bélgica), que se guardan en el Museo Arqueológico de Luxemburgo se ha podido hacer una reconstrucción de la máquina.


Relieves encontrados en Buselon y Arlon. Imagen del Museo Arqueológico de Luxemburgo


En 1980, P.J. Reynolds hizo una réplica de la Gallic Vallus dentro del proyecto de la reconstrucción de una granja antigua, la conocida como Butser Ancient Farm [EN] en Inglaterra.

Información obtenida de:

· (1) Development of Stripper Harvesters: A Review. (1998). Tado y colaboradores. J. Agric. Engng Res. 103-112pp.
· The celtic reaping machine. (1983). Reynolds, P.J. Bulletin of experimental archeology 3.

Si quieres saber más puedes leer el excelente post History of Gallic reaper de Petr Chuksin [EN]

Actualización 23/1/2009
Gracias al comentario de Haz de Luz, añado unas fotos que, por un despiste, no puse en el post original.

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Written on nov, 11, 2008 by in | 7 Comments.

Por qué no transformar esa terraza poco utilizada en un pequeño huerto que te dará grandes satisfacciones, productos de primera calidad y te permitirá ahorrar un poco en los gastos destinados a la cesta de la compra.
Probablemente no sea la LISTA completa de recomendaciones, pero debemos tener algunas consideraciones en mente a la hora de planificar un vergel en las reducidas dimensiones de una terraza.

· La orientación de la terraza es muy importante. Si está orientada al norte, apenas tendrá sol directo y algunos frutos tendrán problemas en la maduración; si está orientada al sur, debemos tener cuidado con la excesiva insolación y la falta de humedad, por lo que habrá que cuidar el riego.
· El tamaño de la terraza o balcón es fundamental, es evidente que a mayor espacio más especies podremos plantar y en mayor cantidad.
· La calidad del sustrato es muy importante, debido a que las plantas estarán en macetas o similares, la cantidad de suelo es pequeña, y de ese pequeño espacio las plantas necesitan obtener todos los nutrientes.
· En relación con el apartado anterior, un buen abonado orgánico es imprescindible.
· El contenedor del sustrato, es decir, las macetas pueden ser de diversos materiales; desde las típicas macetas de toda la vida, botellas de cinco litros de agua, contenedores de plástico o hacer pequeños espacios a modo de bancal. Sean como sean, es muy importante que drenen bien para que no haya problemas durante el riego.
· Ya que la planta no puede profundizar para buscar zonas más húmedas, el control del riego se vuelve vital, sobretodo en verano, nunca dejes que tus plantas pasen sed.
· Debido a las condiciones especiales de cultivo es probable que aparezcan algunas plagas, sobretodo, pulgones, araña roja o problemas de hongos. Existen soluciones biológicas que tú mismo puedes hacer o recurrir en casos extremos a productos fitosanitarios ecológicos. Recuerda que el trabajo y esfuerzo que supone este cultivo no deben estropearse usando cualquier producto: para eso compra las verduras en el supermercado.
· Hay que elegir con buen criterio qué especies vas a plantar en tu pequeño vergel urbano. La elección dependerá de tus propios gustos, planta aquello que más te guste y lo que te permite aprovechar el espacio de forma más eficaz. Por ejemplo, no deberían faltar diferentes variedades de tomates y pimientos, lechugas variadas, coles, especies para ensaladas diferentes (rabanitos, rúcula, canónigos…). Teniendo en mente que puedes plantar casi cualquier cosa, adapta las plantaciones a tus propias necesidades.
· Aprovecha bien el espacio. Puedes plantar en el mismo macetero especies que ocupan el espacio de forma diferente, por ejemplo, tomates, que crecen hacia arriba; lechugas que crecen a un altura menor; rabanitos, que crecen fundamentalmente hacia abajo.
· Planifica cuidadosamente cuándo plantar los semilleros y hacer los trasplantes. Planifica qué vas a plantar en cada época del año, encontrarás especies para cualquier estación, de modo que las macetas siempre estén ocupadas: tener macetas vacías es un lujo que no te puedes permitir.
· Si usas el mismo sustrato años consecutivos procura rotar los cultivos.
· Vive tu huerto urbano.
· Experimenta, experimenta, experimenta.

Podrás pensar que esta actividad no está muy extendida, como ejemplo te dejo algunos blogs de obligada visita si te interesa el tema:

· Picarona y su huerto.
· Un huerto en el balcón.
· Huerto en un balcón de Brcelona.
· Maceto-huerto.
· Hort urbà.

En cuanto a libros he encontrado el Huerto urbano: Manual de huerto ecológico en balcones y terrazas, de Josep M. Vallès Casanova, aunque no lo he leído y no puedo dar mi opinión personal, parece muy interesante para iniciarse en este mundo de los maceto-huertos. Podéis adquirirlo, tanto en la versión en castellano como en català, en la tienda virtual de Hort urbà

Actualización 19/11/2008

Tras leer el comentario de Viviana que escribe en Manoa enlazo su poética visión de una huerta en la terraza: Entre baldosas rojas

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