En esta primera entrega, un puñado de películas, de los más variados estilos y procedencias, todas ellas muy recomendables:
· Wall-e.
· El caballero oscuro.
· Déjame entrar.
· Moon
· Crying out love in the center of the world.
Recuerda que estas reseñas pueden revelar parte de la trama.
· Wall-e de Andrew Stanton (EEUU, 2008).
Poco que decir de una película que todo el mundo conoce, así que me ahorraré hacer una sinopsis del argumento. Particularmente, me pareció una película sublime, sobretodo, en esos 60 primeros minutos, en los que sin decir una sola palabra, una lata con dos ojos, expresa más, de lo que la mayoría de actorzuelos de hoy en día podrá hacer nunca. De esos 60 minutos, estaría orgulloso el mismísimo Charles Chaplin. También he de decir, que los minutos restantes, en los que unos humanos orondos e idiotizados pasan a ocupar el centro de atención, provocan una caída de la calidad de la película, para acabar recuperándose en el tramo final. Sin duda, una de las mejores películas de los últimos años, muy superior a Up, en casi todos los sentidos.
Para todos, imprescindible. Sin palabras.
Lo mejor: Wall-e y su emotiva expresividad.
Lo peor: esos humanos desterrados no tienen el carisma suficiente para competir con Wall-e y Eva.
La escena: esos 60 primeros minutos, son una obra de arte.
· El caballero oscuro de Christopher Nolan (EEUU, 2008).
Otra de esas películas que no hay que contar el argumento.
Nolan ha conseguido
revitalizar una saga, que no me gustaba demasiado; ni siquiera la oscuridad de
Tim Burton, llegó a convencerme, pareciéndome una película de ¿acción? aburridísima. Por el contrario, Nolan ha sabido imprimir su personalidad en las dos películas de la saga que ha dirigido. Quizás, para los puristas del
Batman original, Nolan se haya extralimitado, pero, partiendo de un guión cuidadísimo, ha filmado uno de los
mejores thrillers de la década; porque esta película es más un thriller, que una película de superhéroes: cambiemos a Batman y al Joker, por otros personajes (no a los actores) y estaríamos ante otra película sublime.
Para amantes del thriller trepidante, otro cine de acción es posible. Acción oscura.
Lo mejor: un guión estudiado y sin las estridencias típicas de las (malas) películas de acción; los tres actores principales, pero sobretodo, Heath Lodger es, aunque suene a herejía, el mejor de toda la saga, por encima de la sobrevalorada actuación de Jack Nicholson.
Lo peor: que la etiqueta “superhéroes” no te invite a su visionado.
La escena: la presentación del Joker, incidente del lápiz incluido.
· Déjame entrar de Tomas Alfredson (Suecia, 2008), recomendada en
abril/09.
Déjame entrar hay que verla con sorpresa, sabiendo lo mínimo de la trama, para
dejarte sorprender por esos helados paisajes suecos. Paisajes helados, rotos por la inocencia de un
niño acosado por sus compañeros y una
vieja niña acosada por la Humanidad, que se muestra más humana que la mayoría de personajes de la película, que destilan una gélida sensación de desasosiego, deshumanización y esa
maldita sensación de perfección que supura lo nórdico.
Los
niños actores están simplemente
geniales, mostrando un repertorio apabullante de matices, miradas, complicidad y silencios. El guión de John Ajvide Lindqvist, basado en su propia novela, nos acerca a un tema visto innumerables veces en el cine, pero desde un punto de vista innovador, pero manteniéndose fiel a la tradición.
Para todos. Contrastes nórdicos.
Lo mejor: la innovación en un tema tan manido; los niños, fantásticos; los contrastes; el amor, pues no deja de ser una película romántica; el final, al que hay que estar muy atento, pues desvela la clave de la película.
Lo peor: Nada.
La escena: la escena de la piscina es brutal: cómo rodar una escena sangrienta y casi gore con una elegancia exquisita.
· Moon de Duncan Jones (Reino Unido, 2009), recomendada en
octubre/09.
¿Qué puede haber
más solitario que el único habitante de una plataforma lunar incomunicado con la Tierra durante tres años? Así que esta película versa
sobre la soledad. La soledad del ser humano que se siente único (en el sentido de solo), en un mundo único (en el sentido de singular). La soledad provocada por la deshumanización del obrero en aras de una codicia capitalista devoradora. La soledad del que, por culpa de la ciencia, deja de ser único (en el sentido de sin otro de su especie).
La película trata de un
obrero/astronauta que pasa tres años en una misión lunar vigilando que las máquinas de extracción de una poderosa empresa no se detengan. Como os podéis imaginar la soledad es abrumadora, sólo rota, gracias a la presencia constante de un
robot parlanchín. Todo resulta delicadamente extraño, todo el rato estamos soslayando que algo no cuadra pero, como esas estrellas que sólo vemos por el rabillo del ojo, no somos capaces de ver dónde están los elementos que no encajan. En estas circunstancias, aparece un evento, que lo cambia todo, es como el final de la madeja, y a partir de ahí podemos (nos dejan) desentrañar los misterios que se esconden en esa estación lunar/lunática.
El
actor, y digo bien, pues sólo vemos a un actor en toda la película y escuchamos a otro,
Sam Rockwell, lo borda con un papel en el que no puede repartir responsabilidades: o estás bien, o la película se viene abajo. Para mi gusto, aguanta el tirón con nota.
Para nostálgicos de la ciencia ficción clásica. Lunática soledad.
Lo mejor: el planteamiento, muy original; la idea central (que no desvelaré) es muy buena.
Lo peor: el incidente que provoca que desvelemos todos los secretos, es increíble, es decir, que no se puede creer bajo ningún concepto y eso en una película de ciencia ficción adulta es imperdonable.
La escena: cuando el protagonista descubre el engaño sobre su vida, es una escena que transmite una profunda tristeza, y una rabia incontenida.
· Crying out love in the center of the world de Isao Yukisada (Japón, 2004).
Adaptación de la muy recomendable novela del mismo título (
Un grito de amor desde el centro del mundo de
Kyoichi Katayama), nos cuenta una dramática
historia de amor entre dos jóvenes. Una historia, de amores platónicos correspondidos que se ven interrumpidos por la enfermedad de uno de los protagonistas. La película está planteada con constantes saltos en el tiempo narrativo, de forma que vamos descubriendo poco a poco lo que ocurrió en el pasado para entender el presente. Melodrama de factura impecable con dos buenos actores y una
historia lacrimógena preciosa, un poco al estilo
Murakami de
Norwegian woods.
Para románticos empedernidos. Amor en casette.
Lo mejor: me gustó la adaptación, que sin ser tremendamente fiel al original, mantiene la atmósfera de la novela; que el vínculo entre el presente y el pasado sean unas cintas de casette en el tecnológico Japón actual.
Lo peor: se hace un poco larga; lo más interesante sucede siempre en el tiempo pasado, estando el tiempo presente peor desarrollado, de modo que esos cambios temporales afectan al ritmo y al interés de la historia.
La escena: el viaje al hotel abandonado, romanticismo clásico, aunque me gustó más en la novela, que en la película.
S.C.: Soy un cabrón-hijoputa:
La Bóveda Global de semillas de Svalbard:
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El libro de Jack Torrance: