Shockolate

Llegas a casa. El día ha sido agotador. En realidad, ha sido un día de mierda. El jefe y los compañeros han estado porculeando todo el día.
Pero, al fin estás en casa.
Te pones cómodo.
Abres esa tableta de chocolate que tenías reservada para días como hoy.
Partes una onza y ese ligero chasquido, ya te tranquiliza.
Notas cómo se derrite. Cierras los ojos. Parece que te estés comiendo la mismísima África.
En parte es verdad.
Muy probablemente ese chocolate venga de plantaciones donde explotan a niños, esclavizados, arrancados de sus familias o vendidos por ellas por apenas 200€.
Disfruta de esa onza mientras eres cómplice de esa barbarie y sigues engordando los dividendos de unos cuantos.

El lado oscuro del chocolate.



Sendas insospechadas (junio/2013)

Nueva remesa de búsquedas extrañas.

  • actores que adelgazaron con dieta del vinagre 2013
  • Cómo no adelgazar, con una dieta tan variada y sabrosa como la del vinagre: hoy módena, mañana de manzana, pasado de vino de rioja…

  • algun falso documental que haya sido real
  • Aquí hay algo que no encaja.

  • atrices del cine combecional gue pasaron al cine porno
  • Los nerbios, seguro que son los nerbios.

  • carta+del+espiritu+santo
  • Más bien fue una misiva en forma de paloma.

  • como detener una pecera
  • ¡¡!!

  • galanes de cine convencional participando en peliculas porno gratis
  • El glamour del galán regalado para el porno.

  • hoja de mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm hojas de mente
  • Mi mamá me mima…

  • la viagra del principito
  • Al final mira de dónde viene la sangre azul, empacho de viagra.

  • ojo vodeos de zoofilias no apto para todo el publico
  • Es una característica intrínseca a los vídeos de zoofilia, que non son aptos para todo el mundo

  • videos porno gay de galaicos
  • Ah, los galaicos, famosos ellos por su viril homosexualidad.

Utopía distópica

Desde pequeño me ha gustado la tecnología. Desde aquellas “maquinitas” con las que me pasaba horas y horas intentando hacer puntos y más puntos, hasta el primer “ordenador” un ZX Spectrum con el que empecé a hacer los primeros pinitos o aquellos ¿imprescindibles? cursos de Basic en una academia que tenía el futurista nombre de Goto2000. En los primeros ochenta, el 2000 parecía la barrera que separaría el viejo y el nuevo mundo. El viejo mundo con sus viejas técnicas de trabajo y de optimización, en comparación con el nuevo mundo lleno de robots y donde la eficiencia sería la clave.
Recuerdo discutir mucho con mi padre sobre ese futuro radiante que vislumbraba en mi activa imaginación. Mi padre que había visto cosas que nuestra generación no creería, tenía un concepto más pesimista del futuro. Pesimista para mí, un chavalín imberbe con una cabeza muy soñadora; pasados los años, creo que aquel pesimismo, hoy lo llamaría la propia experiencia del vivir.
En aquella discusiones, yo siempre le decía que en el futuro, las máquinas serían la principal fuerza trabajadora. Habría robots para todo. Para las tareas más aburridas, como las domésticas. Para las tareas repetitivas, que no necesitaban un esfuerzo creativo, como en las cadenas de montaje, limpiar las calles. Para las arriesgadas, para evitar riesgos innecesarios.
Robots, robots y más robots. De todos los tipos, antropomorfos o con forma de vieja cafetera, móviles o estáticos, grandes o minúsculos, parlanchines o mudos.
Los robots no serían simples aparatos, ellos tendrían la responsabilidad indirecta de ser los artífices de la siguiente revolución de la Humanidad. Es más, la implantación masiva de estos artefactos sería LA REVOLUCIÓN. Con todos esos aparatos haciendo las tareas más aburridas, desagradables y peligrosas, la Humanidad sólo tendría que dedicarse a hacer aquello que realmente quisiera hacer. Los hombres y mujeres del futuro sólo se dedicarían a aquellas tareas que realmente quisieran hacer. Se dedicarían a trabajar en aquello que realmente los realizara como personas, que exprimiera su potencial para una Humanidad mejor y más justa. El que quisiera ser panadero, lo haría por vocación, por la pura satisfacción de hacer el mejor pan; la profesora sería la más válida, pues sólo la motivaría el hecho de enseñar, de enseñar por puro placer; el agricultor cuidaría y cultivaría la tierra por el placer infinito de dar alimento sano y nutritivo a los demás…
La utopía firmemente enraizada en la tecnología, una tecnología para hacernos más libres, más felices, realizados como seres humanos.
Mi padre, entendiendo mi entusiasmo juvenil, sólo me decía que esos robots sólo generarían miseria y que la mayor parte de la clase trabajadora acabaría perdiendo sus empleos, malviviendo y trabajando por sueldos miserables para aquellas empresas que emplearían humanos, sólo porque serían más baratos que los robots. Mi inocencia era incapaz de ver la maldad escondida detrás del salvaje capitalismo.

Han pasado los años.
Ahora tengo más que aquel padre que intentaba, como buenamente podía, explicar un trocito de la realidad.
Han pasado los años y no veo robots por casi ningún sitio. Haberlos, los hay. Pero son minoría.
Han pasado los años y la clase trabajadora, asfixiada por el sistema, manipulada por los medios, ensordecida por falsos cantos de sirena, embobada en su propia existencia, se ha dejado arrebatar un futuro prometedor. Se ha dejado embaucar por la promesa de lo material, se ha hipotecado por las cosas, se ha cosificado hasta convertirse en una más.
Siglos después la clase obrera se ha vuelto proletaria, no tanto en el sentido marxista, como en el sentido primigenio de proletarii.

La utopía de el mejor y más justo mundo de todos los tiempos, se ha convertido en la pesadilla de millones de hombres y mujeres que están perdiendo su condición de seres humanos para convertirse en robots autómatas de un distópico sistema.

Trasegando birras en el Tour

Una de las míticas entradas en Zentolos, fue la foto de tres ciclistas compartiendo pitillo en plena prueba del tour de Francia. La de hoy no es comparable a la extrañeza que causa dicha imagen, pero tampoco le va a la zaga.
Muchos años después de aquella toma en blanco y negro, podemos ver a un ciclista bajándose un quinto de cerveza en plena carrrera, es otra de esas imágenes impensables en el deporte de hoy en día.

Campeones de amarillo. Bebiendo en el tour

El fotograma está sacado del documental Campeones de amarillo de José Miguel Azpiroz y Antonio Cristóbal (España, 2011). El documental recorre la historia del mítico grupo ciclista KAS, desde su formación en 1958 hasta su total desaparición en 1988. La película, para incondicionales del deporte y del ciclismo en particular.



Campeones de Amarillo: El Equipo ciclista KAS por eitbcom

Cinefilia (marzo/2014)

Películas interesantes estrenadas en estas fechas.

    Upstream Color de Shane Carruth (EEUU)
    Tags: Romance, Thriller, Independiente, #AFF2014.
    Motivos Para Verla: Otra marcianada de Carruth; película compleja que no ata cabos, pero que consigue hipnotizarte (si te dejas).




    Dallas Buyers Club de Jean-Marc Vallée (EEUU)
    Tags: Drama, Drogas, SIDA, Años 80.
    Motivos Para Verla: un par de interpretaciones a destacar.




    El gran Hotel Budapest de Wes Anderson (EEUU).
    Tags: Comedia, Europa. Siglo XX
    Motivos Para Verla: Wes Anderson no defrauda.




    Oh, boy de Jan Ole Gerster (Alemania).
    Tags: Drama, Comedia, Perdedores, B&N.
    Motivos Para Verla: interesante comedia sobre un perdedor y su lugar en el mundo.




    Guillaume y los chicos, ¡a la mesa! de Guillaume Gallienne (Francia).
    Tags: Comedia, Familia, Autobiográfica.
    Motivos Para Verla: la visión cómica de la propia vida.




    Ida de Pawel Pawlikowski (Polonia).
    Tags: Drama, Familia, Religión, Pasado, B&N.
    Motivos Para Verla: preciosista blanco y negro para una historia muy interesante.