Muchas veces desde Europa, miramos a los EEUU de reojo y con suspicacia. Vemos su política exterior como equivocada, criticamos la pena de muerte, que se aplica preferentemente a ciertas minorías raciales o analizamos extrañados el hecho de que el país más democrático tenga un índice de participación electoral raquítico. Pero en Europa no estamos libres de pecado, y cada vez más, nos dirigimos con paso firme hacia un modelo similar.
Me quedo estupefacto cuando leo que Europa pretende sacar una directiva en la que los inmigrantes ilegales puedan permanecer detenidos hasta 18 meses, 540 días, 12960 horas, 46 millones de segundos…